Yaundé, Camerún.- El papa León XIV recorrió Yaundé y Duala en dos jornadas; primero ante una multitud en el estadio Japoma, predicó sobre el milagro de la multiplicación de los panes como metáfora de la solidaridad; más adelante, en la Universidad Católica de África Central, alertó sobre los riesgos de la inteligencia artificial y la simulación de la realidad; y finalmente, antes de partir hacia Angola, desmintió interpretaciones sobre un supuesto debate con el mandatario estadounidense.
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Atender los problemas
El avión papal aterrizó el viernes en el Aeropuerto Internacional de Duala a las 9:55 de la mañana. Una hora después, el estadio Japoma se llenó; a lo largo del trayecto las multitudes siguieron la comitiva papal y los fieles esperaban la misa.
La homilía tomó como base el Evangelio de Juan. El Papa describió a una multitud hambrienta, con apenas cinco panes de cebada y dos pescados. “Jesús nos pregunta hoy, como entonces preguntó a sus discípulos: ¿cómo resuelven ustedes este problema? Vean cuánta gente hambrienta, oprimida por el cansancio: ¿qué hacen?”, planteó.
El pontífice señaló que la multiplicación de los panes y los peces ocurre en el compartir: “Hay pan para todos si se da a todos. Hay pan para todos si se lo toma no con una mano que acapara, sino con una mano que da”, afirmó. Agregó que el hambre revela la indigencia humana, pero también el amor de Dios.
Dirigió una advertencia a los jóvenes cameruneses: “No cedan a la desconfianza y al desánimo; rechacen toda forma de abuso y violencia, que engañan prometiendo ganancias fáciles, pero endurecen el corazón y lo vuelven insensible”. Los instó a no dejarse comprar por tentaciones que malgastan energías.
Por la tarde, el Papa se trasladó a Yaundé. A las 17:30 ingresó a la Universidad Católica de África Central. El discurso ante el mundo universitario duró cerca de cuarenta minutos.
León XIV definió a la universidad como un lugar de amistad, cooperación e introspección. Citó a Benedicto XVI y a Francisco, pero también a John Henry Newman: “Todos los principios verdaderos rebosan de Dios, todos los fenómenos convergen en él”.
El Papa abordó un tema contemporáneo: la inteligencia artificial. Advirtió que estos sistemas organizan los entornos mentales y sociales de manera invasiva.
“El desafío no es solo el uso de nuevas tecnologías, sino la sustitución progresiva de la realidad por la simulación de esta”, explicó. Señaló que cuando la simulación se vuelve norma, la capacidad humana de discernimiento se atrofia y los vínculos sociales se encierran en circuitos autorreferenciales.
Lanzó una frase directa a los estudiantes: “África necesita liberarse de la plaga de la corrupción”. Y responsabilizó a los educadores: la conciencia contra la corrupción debe consolidarse desde los años de formación, gracias a la firmeza moral y la coherencia de vida de los maestros.
Ante la tentación migratoria, el Papa invitó a los jóvenes a servir a su país: “No traicionen este noble ideal”, dijo.
Más allá del conflicto
El sábado fue la última mañana del Papa en Camerún. Comenzó con una misa en el aeropuerto de Yaundé-Ville. La homilía tomó el pasaje de Jesús caminando sobre las aguas: “Jesús se acerca a nosotros: no calma inmediatamente las tormentas, pero viene a nuestro encuentro en medio de los peligros”, afirmó.
El pontífice recordó que la fe no separa la vida espiritual de la social. Citó el ejemplo de los primeros cristianos en los Hechos de los Apóstoles: ante una crisis de distribución de alimentos, los apóstoles no ignoraron el problema, sino que crearon nuevas estructuras. “Transformaron un momento de crisis en una oportunidad de enriquecimiento y desarrollo para todos”, dijo.
Se despidió con un mensaje de aliento: “La Iglesia en Camerún está viva, es joven, rica en dones y entusiasmo, vibrante en su diversidad y maravillosa en su armonía”.
Al finalizar la ceremonia, el Papa tomó el vuelo hacia Luanda, Angola. En el encuentro con los periodistas, el Papa hizo una aclaración sobre los mensajes vertidos en Camerún y Argelia pues, dijo, no estaban motivados directamente por el intercambio de opiniones de él con el mandatario Donald J. Trump.
“Mucho de lo que se ha escrito desde entonces ha sido más bien comentarios sobre comentarios, tratando de interpretar lo que se ha dicho”, señaló el Papa.
Puso un ejemplo: su intervención en un encuentro de oración por la paz se preparó dos semanas antes, mucho antes de que el mandatario hiciera comentarios sobre él: “Se interpretó como si estuviera intentando debatir nuevamente con el Presidente, lo cual no es en absoluto mi intención”, aclaró.
Un periodista camerunés le pidió unas palabras en francés. El Papa agradeció la acogida: “La experiencia de una comunidad de fe, de personas que realmente descubrieron en el entusiasmo compartido lo maravilloso que es vivir lo que significa ser seguidores de Jesucristo”.
El avión continuó su ruta hacia Luanda. La visita a Camerún quedó cerrada. Pero el eco de sus frases —“hay pan para todos si se da a todos”, “África necesita liberarse de la plaga de la corrupción”— permaneció en el suelo africano.
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