Santo Domingo, República Dominicana.- El Vaticano ha destituido a Francisco Ozoria Acosta como arzobispo metropolitano de Santo Domingo mediante un proceso escalonado que culminó con su remoción por "mala administración". La decisión fue comunicada mediante carta el 12 de noviembre y representa un hecho sin precedentes en la historia reciente de la Iglesia católica dominicana.
Ozoria reconoció en su carta de despedida que el Vaticano lo había "despojado de todas sus responsabilidades". La medida se gestó durante años, con "cuestionamientos sobre su liderazgo, señalamientos sobre su entorno familiar, y alegados 'chismes' que llegaron hasta el Vaticano".
En 2021, el entonces obispo de Baní, Víctor Masalles, había alertado sobre un "gran vacío de liderazgo" en la Iglesia dominicana. Declaró que "la Iglesia ha perdido mucho espacio" y señaló "una ausencia de líderes que estén sirviendo como mediadores para poder trabajar en situaciones conflictivas".
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El caso tomó mayor relevancia en 2022 cuando el propio Ozoria admitió públicamente que acusaciones contra su hermano fallecido, Secundino Ozoria Acosta, habían llegado al Vaticano. "Algunas personas han acusado de que Nino se hizo rico al lado del arzobispo. Tengo esa acusación y eso llegó lejos, llegó al Vaticano", reconoció el arzobispo durante una misa.
En febrero de 2024, el escándalo se intensificó con la investigación por agresión sexual contra el obispo auxiliar Ramón Benito Ángeles, ordenado bajo la gestión de Ozoria. Aunque la investigación no implicaba responsabilidad directa del arzobispo, la opinión pública asoció el caso con su administración.
Ozoria reveló en su carta que durante una reunión con el entonces cardenal Marc Ouellet, prefecto del Dicasterio para los Obispos, este le advirtió: "Usted tiene muchos enemigos". El arzobispo concluyó amargamente: "Han vencido los enemigos".
La Santa Sede completó el proceso con el nombramiento en octubre de 2025 de Carlos Tomás Morel Diplán como arzobispo coadjutor con "facultades especiales exclusivas para el ámbito de la administración del patrimonio diocesano, cuestiones económicas-financieras, así como para la gestión del clero y del personal eclesiástico".
Ozoria aceptó la decisión "en obediencia de la iglesia", recordando sus 47 años de ministerio y citando a su mentor: "El obispo debe tener vocación de mártir". Concluyó afirmando: "Yo me debo a la Iglesia, amo la Iglesia y obedezco a la Iglesia".
El arzobispo depuesto, de 74 años, es originario de Nagua, fue ordenado sacerdote para la diócesis de San Francisco de Macorís en 1978 y nombrado obispo para San Pedro de Macorís en el pontificado de Juan Pablo II en 1997. El cardenal arzobispo de Santo Domingo, Nicolás de Jesús López Rodríguez, fue tanto su principal consagrante como su predecesor inmediato tanto como pastor para la arquidiócesis metropolitana de la capital como para las fuerzas armadas de la República Dominicana.

