La Paz, BCS.- Tras el fallecimiento del obispo mexicano Miguel Ángel Alba Díaz (Monterrey, 1951- La Paz, 2026), feligreses sudcalifornianos compartieron por diversos medios de comunicación un corrido-homenaje al clérigo que realizó su ministerio tanto en la capital neoleonesa como en la península californiana.
"Se nos ha ido un gran hombre, un pastor de corazón. Un 2 de febrero fue, la Virgen lo acompañó. Como el anciano Simeón, con el Señor se encontró. Nacido con fe de acero y de palabra muy clara. Con ese porte del norte que nunca se le acababa", dicen los primeros versos.
Alba Díaz nació el 23 de enero de 1951, realizó sus estudios de formación religiosa en Monterrey y fue ordenado sacerdote el 31 de mayo de 1975. El corrido recuerda que antes de ser ordenado obispo auxiliar para la Arquidiócesis de Antequera-Oaxaca en 1995 fue profesor y formador en el seminario neoleonés:
"En Monterrey se forjó; doce años de seminario entregando su destino al servicio del sagrario... Fue rector y fue maestro; de sacerdotes, ejemplo. Trece años formó las almas dentro y fuera de aquel templo. En Oaxaca fue auxiliar caminando entre la sierra, a caballo por breñales con los pobres de la tierra. Por toda la distancia, ni el calor ni la fatiga, con los pueblos indígenas compartió fe y comida. De Fesseë fue su título, pero de Dios su camino, sembrando amor y esperanza por donde marcó el destino".
En efecto, el entonces obispo auxiliar de Oaxaca fue enviado por el papa Juan Pablo II a la sede diocesana de La Paz, Baja California Sur. Comenzó su servicio episcopal en la península el 16 de junio de 2001 y después de 25 años de trabajo en la región le fue aceptada la renuncia el pasado 31 de enero del 2026 y la asunción a obispo titular de Miguel Ángel Espinosa, quien era coadjutor desde 2023. Al mismo tiempo, derivado de graves padecimientos de salud, fue hospitalizado ese mismo día con un pronóstico reservado.
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El 2 de febrero, día de la Virgen de la Candelaria, el obispo falleció a los 75 años de edad: "Vuela vuela palomita. Lleva esta triste noticia. Murió Miguel Ángel Alba, hombre de paz y justicia. Obispo de de Baja Sur, de La Paz y sus orillas; que ante el humilde y el preso no doblaba las rodillas".
El obispo Alba fue reconocido por su constante denuncia social; por ejemplo, desde el púlpito alzó la voz para denunciar la realidad política y de violencia; acusó a grandes intereses políticos y económicos su pretención de "colonizar al mundo entero, destruyendo la identidad cultural y la idiosincrasia propia de cada pueblo”. Habló de los feminicidios, las desapariciones forzadas, la extorsión a comerciantes y pescadores. En sus alocuciones también compartía sus opciones políticas y sus expectativas programáticas de los gobernantes.
Dice el corrido: "En el año 2001, san Juan Pablo lo mandó a las tierras sudcalifornianas donde el mar lo recibió. En lancha se fue a las islas, por brechas y por desierto; quería que ningún fiel se sintiera en el olvido. Luchó por el seminario, por su clero y su misión. Con pensamiento muy sólido y una gran preparación".
El espontáneo homenaje concluye con un reconocimiento a su persona: "Franco humano y cercano, de lenguaje muy sencillo. Hizo de la caridad su más grande y fiel brillo. Hoy la Diócesis de La Paz se encuentra de luto y llanto, despidiendo a su pastor bajo el celestial manto. Ya descanse en la victoria, su labor ya terminó. ¡Que viva el obispo Alba, que a su pueblo tanto amó!".

