Mazatlán, Sinaloa.- A unas horas de la celebración del Miércoles de Ceniza, que marca el inicio formal de la Cuaresma, la Diócesis de Mazatlán anunció modificaciones en el ritual tradicional debido al brote de sarampión que afecta a Sinaloa y otras regiones del país.
El obispo Mario Espinosa Contreras informó que este año la ceniza será colocada en la coronilla de los fieles y no en la frente, como se hace tradicionalmente al trazar la cruz. La medida busca reducir riesgos de contagio en un contexto de alerta sanitaria.
"Se va a poner sobre la cabeza por razones de seguridad pública [sic]", explicó el obispo. La decisión para atender la seguridad sanitaria retoma el protocolo implementado durante la pandemia de Covid-19, cuando también se modificó esta forma de imposición para evitar el contacto directo.
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Espinosa Contreras advirtió sobre la gravedad de la situación epidemiológica actual: "Estamos también con ese peligro del sarampión, que es otra realidad que se descuidó", señaló.
El obispo recordó que México había logrado superar esta enfermedad, pero la falta de aplicación de vacunas durante varios años provocó su reaparición: "Ya prácticamente lo había superado, pero dejaron de aplicarse vacunas durante muchos años y de nuevo está presentándose, y puede evolucionar algo grave", enfatizó.
En lo que va del año, Sinaloa acumula 152 casos de sarampión. La mayor incidencia se registra en Isla del Bosque, Escuinapa; Villa Unión, Mazatlán y Villa de Juárez, Navolato.
Al mismo tiempo, el subsecretario de Salud, Eduardo Clark García Dobarganes, informó el 17 de febrero que México acumula 9 mil 487 casos de sarampión en el último año, 410 más que los reportados la semana pasada, y defendió que el país mantiene una incidencia “relativamente baja” debido a las altas tasas históricas de vacunación.
Por su parte, el líder católico pidió a la feligresía adoptar medidas similares a las implementadas durante la pandemia: lavado frecuente de manos, prudencia en el contacto físico y cuidado ante posibles contagios. La decisión de modificar el ritual responde a razones de salud pública, explicó.
Más allá de las medidas sanitarias, Espinosa Contreras explicó el sentido espiritual de la celebración. Aclaró que la imposición de ceniza no es un acto mágico ni supersticioso, sino una invitación profunda a revisar la propia vida y buscar el perdón de Dios.
El obispo recordó que la Cuaresma, periodo de 40 días de preparación espiritual rumbo a la Semana Santa, es un tiempo marcado por la oración y la conversión personal. "No solo es un tiempo de prácticas religiosas, sino una oportunidad para fomentar la paz, el respeto y mejores condiciones de convivencia familiar y social", afirmó.
La bendición de la ceniza se realizará el miércoles 18 de febrero a las 7:30 de la mañana en la Catedral Basílica. A partir de las 10:00 horas, el servicio se ofrecerá de manera ininterrumpida para los fieles que deseen participar en este rito que da inicio a la Cuaresma.

