San Cristóbal de las Casas, Chiapas.- A más de un año del asesinato del sacerdote indígena y defensor de derechos humanos Marcelo Pérez Pérez, la Diócesis de San Cristóbal de las Casas alzó la voz para denunciar que el crimen continúa en la impunidad. En un comunicado difundido el pasado 25 de enero, la institución eclesiástica exigió a las autoridades una investigación exhaustiva que llegue hasta los autores intelectuales del homicidio.
"Los autores intelectuales siguen gozando de impunidad", expresó la Diócesis en su posicionamiento. El texto señala que no se ha hecho la justicia verdadera que tanto anhelan los fieles y la comunidad, debido a que el móvil del crimen aún permanece desconocido.
El 20 de octubre de 2024, al concluir una misa en San Cristóbal de las Casas, Marcelo Pérez fue ejecutado por sujetos armados que se desplazaban en motocicletas. En ese momento, Rutilio Escandón Cadenas aún gobernaba Chiapas, en un periodo marcado por la exacerbación de la violencia debido a la expansión de organizaciones criminales en la entidad.
El sacerdote contaba con medidas cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) desde 2015, debido a las constantes amenazas y agresiones que recibía por parte de grupos de la delincuencia organizada. Sin embargo, estas medidas no impidieron su ejecución.
El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas emitió un comunicado el mismo día del asesinato para advertir sobre la omisión de las autoridades: "El Gobierno mexicano fue omiso y aquiescente para atender las causas de fondo de las amenazas en su contra", denunció la organización.
La organización defensora de derechos humanos calificó el crimen como un acto de lesa humanidad y señaló la responsabilidad directa del Estado mexicano por no prevenir, garantizar y proteger la integridad y vida del párroco. También apuntó contra la tolerancia y aquiescencia mostrada hacia los grupos delictivos que operan en Chiapas.
"La ejecución del defensor Marcelo Pérez se da en un contexto de grave escalada de violencia contra la ciudadanía en todas las regiones de Chiapas", afirmó el Centro. La organización recordó que en los meses previos habían denunciado ante instancias nacionales e internacionales crímenes como desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y desplazamiento forzado de poblaciones enteras.
El homicidio del sacerdote indígena provocó la condena inmediata de organismos internacionales. La Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) calificó el asesinato como "absolutamente inaceptable".
Jesús Peña Palacios, representante adjunto en México de la ONU-DH, declaró el 20 de octubre de 2024 que la labor del padre Marcelo era ampliamente reconocida por los pueblos indígenas en Chiapas y a nivel internacional. "A pesar de contar con medidas de protección y de las constantes denuncias sobre las agresiones que enfrentaba, éstas resultaron insuficientes para impedir su asesinato", sostuvo.
Por su parte, la CIDH expuso el 24 de octubre de 2024 que desde 2015 había solicitado al Estado mexicano adoptar las medidas necesarias para garantizar la vida e integridad del sacerdote, así como la posibilidad de que realizara su labor de defensa libre de hostigamientos. El organismo recordó que las partes informaron periódicamente sobre la implementación de estas medidas, que finalmente resultaron fallidas.
La Diócesis de San Cristóbal de las Casas insistió en su comunicado más reciente en que los autores intelectuales del asesinato continúan sin ser identificados ni castigados: "No se ha investigado el verdadero motivo de este crimen", lamentó la institución.
El caso del padre Marcelo Pérez se ha convertido en un símbolo de la violencia que enfrentan los defensores de derechos humanos en México y de las fallas del Estado para garantizar su protección. Mientras tanto, el sacerdote asesinado es recordado por su comunidad como "jTatic Marcelo", un líder espiritual que dedicó su vida a la defensa de los pueblos indígenas y a la construcción de paz en la región.
DEL ARCHIVO: Padre Marcelo Pérez: sacerdote indígena, luchador y defensor del pueblo

