Madrid, España.- El Movistar Arena, recinto habitual de conciertos y eventos deportivos, se convirtió en un foro de diálogo social. En el segundo día del intenso Viaje Apostólico que sostendrá hasta el próximo viernes en diversas localidades del reino, el papa León XIV participó en el encuentro “Tejer redes con el mundo de la cultura, del arte, de la economía y del deporte”.
La cita reunió a más de 17 mil asistentes y a una representación plural de la sociedad civil. Entre los convocados, junto a los entusiastas de la causa, se sentaron personas con diferentes maneras de afrontar la vida y el hecho religioso. No faltaron las banderas de colectivos como Crismhom que han escuchado del cardenal José Cobo que “la puerta está abierta para todos”.
El Papa llegó pasadas las seis de la tarde. El público lo recibió con un aplauso en pie que las crónicas registraron con una duración de más de siete minutos. León XIV saludó a los fieles haciéndose uno más entre el público, como una estrella más del recinto.
El moderno recinto fue el epicentro de un encuentro plural con el mundo de la cultura, la economía y el deporte. Desde allí, el pontífice lanzó tres claves para tejer redes: diálogo centrado en la dignidad humana, creación compartida y servicio desinteresado. “¿Qué herencia estamos dejando al futuro?”, preguntó.
Sensible discurso de Antonio Banderas
Uno de los momentos más emotivos corrió a cargo del actor malagueño Antonio Banderas, quien actuó como portavoz del mundo de la cultura. Reconoció que la presencia del Papa “no es solo una visita. Es un gesto. Un gesto de escucha, de cercanía, de diálogo con la sociedad civil”.
Banderas destacó la relación entre la Iglesia y el arte. Afirmó que “en el corazón de ese impulso creativo está quien atraviesa los siglos, los estilos y las culturas, y que con total seguridad ha sido la figura más representada en la historia del arte: se trata de Jesucristo”. Lo definió como “el gran protagonista de la película de la vida”. Pero además, afirmó que la mayor productora de arte en la historia han sido precisamente los miembros de la Iglesia católica.
Banderas, que promocionó su musical ‘Godspell’, se refirió a su propia experiencia espiritual. “El arte no es solo belleza”, dijo. Es pregunta, reflexión, contraste, revolución, “tensión entre lo que sabemos y lo que intuimos”, “espejo que refleja vidas”. Y lanzó una frase de impacto: “El arte debe ser una alternativa a la violencia. Todas las violencias”. Intuyó que hay “un alma que nos susurra que hay algo más”, “el constante susurro de la esperanza de ese algo más”.
Universidad, empresa y trabajo
En el encuentro, José María Coello de Portugal, vicerrector de la Universidad Complutense, defendió que la educación “constituye un mecanismo insustituible de justicia social”. Reclamó universidades “respetuosas con la diversidad pero también con la verdad”. Evocó a san John Henry Newman y el diálogo entre razón y fe.
En el bloque económico, el presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, defendió que “las empresas son comunidades humanas” donde las personas desarrollan su talento. Reclamó “una visión transformadora y profundamente humanista de la empresa”.
El secretario general de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras (CCOO), Unai Sordo, afirmó que el trabajo “apela a la dignidad de las personas, a su construcción social”. Dijo: “No nos resignamos a vivir en un mundo que consista en la pugna del último contra el penúltimo”. Defendió “renovar un contrato social para el siglo XXI”, haciendo renacer “lo más noble de los estados sociales que es la solidaridad entre anónimos”.
El secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), Pepe Álvarez, alertó sobre la concentración de riqueza en grandes tecnológicas. Reclamó que el futuro del trabajo “no puede decidirse en los despachos de las grandes tecnológicas; debe construirse a través del diálogo social y la negociación colectiva”.
Ángela de Miguel, presidenta de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME), concluyó: “Cuanta más tecnología tengamos, más humanidad necesitaremos”. La empresa del futuro, dijo, “necesitará confianza, sentido y vínculos humanos reales”.
Dar un buen partido en la vida
Las deportistas paralímpicas Teresa Perales y Carolina Marín alzaron la voz. Perales gritó: “¡Muchas gracias, Su Santidad, y buen partido en la vida!”. Marín afirmó que “el deporte, cuando se vive con integridad, es una verdadera escuela de vida”. Ejercita la resiliencia ante la adversidad, porque “la verdadera victoria no es ser invencibles, sino aprender a levantarnos con la ayuda de los demás”.
El Papa, aficionado al deporte, respondió después: “Cuántos de nosotros aprendimos el respeto por el adversario en un campo de juego más que escuchando un discurso. Cuántos deportistas nos enseñan a perder sin odiar, a ganar sin humillar o a levantarse después de caer”.
León XIV comenzó su intervención admirando la “huella de creatividad” de España, visible en sus ciudades, monumentos, universidades, música, pintura y danza. Luego planteó la pregunta central: “¿Qué herencia estamos dejando al futuro y, por ende, qué tipo de comunidad estamos construyendo?”.
Advirtió que la sociedad posee una extraordinaria capacidad para producir e innovar, pero “parece que todavía necesitamos aprender a custodiar el alma de aquello que esta genera”. Sin eso, corremos el riesgo de ser “expertos en los medios y eficaces para producir, pero inciertos acerca del porqué, para qué, con quién y para quién se produce”.
“La Iglesia, consciente tanto de sus aciertos como de sus errores a lo largo de la historia, anhela permanecer en diálogo con el mundo contemporáneo”, afirmó.
El Papa detalló tres significados de “tejer redes”: Primero, tejer redes es un diálogo entre instituciones centrado en la dignidad humana. Ello comporta que la universidad no viva de espaldas al mundo del trabajo ni renuncie a la verdad; que la empresa no vea al empleado como un factor más; que el arte no tenga como fin solo a las élites; que el deporte no sea reducido a espectáculo o mero negocio; “que el progreso tecnológico tome en cuenta a los ancianos, a los pobres y a quienes no tienen voz”.
Segundo, tejer redes significa crear juntos. Citó a Benedicto XVI: “La fe es amor y por ello crea poesía y crea música. La fe es alegría y por ello crea belleza”. Puso ejemplos españoles: la saeta en Semana Santa, la poesía mística, Lope de Vega, santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz, Calderón de la Barca, y santo Tomás de Aquino, autor de los himnos del Corpus Christi.
Tercero, tejer redes significa servir de modo desinteresado. Preguntó: “¿En serio es posible creer que la Europa —a la que tanto amamos— sería ella misma sin la huella de la fe? ¿Por qué temer que la eternidad impregne la cotidianidad?”. Recordó el grito de sus predecesores: “¡No temáis! ¡Abrid de par en par las puertas a Cristo! Jesucristo no nos quita nada y nos da todo”.
Un llamado a la acción
El Papa invitó a los españoles a ser “hilos nuevos para tejer redes nuevas”, que armonicen todos los ámbitos de la vida. Una sociedad renovada donde el tiempo se impregne de eternidad, la cultura custodie la memoria, la educación busque la verdad, el arte despierte asombro, la empresa reconozca la dignidad de la persona y el trabajo siga siendo motor de esperanza.
El acto, que se prolongó 20 minutos más de lo previsto, terminó con la bendición apostólica y la actuación de Rozalén, que cantó ‘Y busqué’. El Papa salió del Movistar Arena entre vítores. Afuera, la noche caía sobre Madrid. Pero la red, como había dicho, ya se estaba tejiendo.
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