Ciudad de México.– Un educador frente a un grupo de alumnos ya no es la única fuente de conocimiento en el aula. Cada estudiante lleva en su teléfono celular entre 10 y 15 “educadores” virtuales que compiten por su atención. Este cambio de paradigma, desatado por las redes sociales a partir de 2007, ha convertido la labor docente en una de las más desafiantes del siglo XXI.
Así lo expuso el presbítero licenciado Armando González Escoto, historiador e investigador de la Universidad del Valle de Atemajac (UNIVA), durante la transmisión número 174 del programa “Diálogos por la Esperanza”, producido por la Dimensión de Educación y Cultura de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

El programa, conducido por el presbítero Eduardo Corral Merino, asesor y responsable de proyectos especiales de la Dimensión, dedicó la emisión al análisis del mensaje que los obispos mexicanos dirigieron a las maestras y los maestros del país con motivo de su día, el 15 de mayo.
El padre Corral informó que el Episcopado Mexicano ha sostenido un reconocimiento a la labor docente desde 2008. Con especial continuidad a partir del trienio 2015-2018, la Conferencia ha emitido once mensajes institucionales. Estas cartas expresan gratitud y valoración hacia quienes dedican su vida a la formación y cuidado de millones de niños, niñas, adolescentes y jóvenes.
El sacerdote describió la vocación docente como una determinación de hacer crecer a la otra persona. El maestro genera condiciones para el desarrollo intelectual, afectivo, relacional, la imaginación, la memoria y la capacidad de síntesis.
El mensaje más reciente, compuesto por nueve párrafos, aborda dos planos. El primero reconoce al maestro como principal protagonista de la educación escolar y de la vida en el aula. El documento señala que los maestros cultivan y modelan la esperanza de niños, jóvenes y del país.
El segundo plano aborda los nuevos tiempos, la globalización, las nuevas tecnologías y realidades concretas difíciles. El mensaje menciona la excesiva burocracia y la presencia de intereses ajenos a la educación.
Sin embargo, el documento mantiene un espíritu positivo en continuidad con el Papa Francisco y con la confirmación del Papa León XIV para continuar con el Pacto Educativo Global. El Papa León ha denominado esta tarea como “diseñar nuevos mapas de esperanza” en una carta apostólica.
El padre Corral recuperó una frase del discurso del Papa León XIV a los educadores con motivo del Jubileo de 2025: “Ellos, gracias a su compromiso polifónico, garantizan el bien de la persona a través de una formación adecuada, teniendo como centro la transmisión del saber humanístico y científico”.
'Los más afectados son los mismos maestros'
El segundo invitado, presbítero licenciado Juan Gómez Esqueda, responsable de la Pastoral Educativa y de Cultura de la Diócesis de la Paz, recordó su infancia en Tepatitlán. En su pueblo, dijo, se hablaba de tres personajes importantes en la comunidad: el cura, el policía y el profesor. Existía un respeto grande hacia ellos. Señaló que ese respeto se ha ido perdiendo por distintas situaciones y que es necesario rescatarlo. Mencionó la película de Cantinflas “El profe” como un reflejo de lo valioso que era el maestro en la comunidad.

El padre Gómez Esqueda afirmó que los más afectados por el mundo cambiante y las tecnologías no son solo los niños, adolescentes y jóvenes, sino los mismos maestros: “Los maestros deben evolucionar y luchar contra un mundo donde las tecnologías ganan terreno. A través de las tecnologías opera la aldea global, con influencias grandes que afectan al maestro, quien antes de ser maestro es persona”, declaró.
El padre González Escoto coincidió y profundizó. Los últimos 19 años del presente siglo, dijo, han sido los más difíciles, complejos y retadores para el magisterio y para la familia. A partir de 2007 entraron las redes sociales.
“Ningún fenómeno transformó tanto la conciencia del ser humano en este siglo como las redes sociales, un fenómeno inesperado incluso para sus inventores. Las redes sociales pusieron en predicamento a todo el magisterio”, afirmó.
El Sistema Educativo Nacional trata con muchachos de entre 7 y 25 años, edades donde se centra la gran crisis cultural del momento presente. El académico de la UNIVA lanzó una reflexión contundente:
“Cuando los obispos se asombran de la capacidad de los maestros para adecuarse a estas realidades, casi podrían haber dedicado su mensaje solo a este tema. Nada ha resultado tan difícil como pasar de ser un educador frente a un grupo dentro de un aula a ser 10 o 15 educadores que cada alumno trae en su teléfono celular. Este cambio de paradigma radical ha sido heroico para los maestros. Para los maestros mayores de 30 o 40 años, esto significó el fin del mundo y muchas veces derivó en renuncia. La tecnología educativa cambia constantemente. Cuando un maestro intenta adecuarse al ayer, ese ayer ya se adelantó muchos días.”
González Escoto reconoció que existen maestros que deciden seguir enseñando como aprendieron, “hasta que los saquen”. Ellos saben que humanamente no pueden entrar a esta competencia global de tecnología educativa. Pero advirtió que las mismas universidades pueden quedar en el camino del desarrollo tecnológico. La competitividad de las universidades, especialmente en el sector privado, no está en precios, está en tecnologías.
Maestros: artesanos de humanidad
El padre Corral leyó el párrafo octavo del documento de los obispos: “A todas las maestras y maestros de México les decimos: ustedes son artesanos de humanidad. Ustedes son los protagonistas que encarnan y dan sentido a todos los esfuerzos educativos de la sociedad. Gracias por sostener la esperanza de nuestros pueblos desde cada salón de clases, desde cada comunidad y desde cada esfuerzo silencioso por formar un país más humano y más fraterno.”
Al respecto, el presentador afirmó que los maestros deben tomar los procesos educativos en sus manos. “No es la tecnología, sino los docentes quienes tienen el pulso de lo que viven los alumnos, los directivos y las familias”, dijo. Los docentes asimilan este cambio de época. En la estructura escolar, a ellos se les debe escuchar atentamente. Ellos marcan las pautas porque llevan la materia educativa, no la administrativa, ni la actualización tecnológica, ni la cuestión mercadológica.

El padre Gómez Esqueda afirmó que la profesión docente requiere vocación, especialmente en tiempos con déficit de atención que antes era propio de algunos niños y adolescentes y ahora afecta también a los adultos. Aseguró que los educadores son personas tan importantes en la vida del niño y la niña que a veces son más visibles que los propios padres.
“En ciudades cosmopolitas, los padres suelen ver crecer a sus hijos durmiendo. Entonces, los maestros tienen el contacto más fuerte con niños y adolescentes, mínimo cinco o seis horas diarias”, explicó.
El documento aborda el testimonio. “Se debe trabajar con los maestros para hacerles ver su importancia, de forma que no solo con palabras sino con actitudes sean un verdadero ejemplo para los niños. En muchos casos ya lo son”, dijo.
Sin embargo, el padre Gómez no dejó de mencionar las brechas abismales entre la escuela urbana y la rural, asentada en la serranía o en las periferias, donde no se cuentan con condiciones mínimas. “En ocasiones, para llegar a la escuela hay que caminar grandes distancias”, comentó.
En ese tenor crítico, el padre González Escoto lanzó una advertencia de fondo. Lo primero, dijo, es tomar conciencia de que la tendencia educativa hemisférica no es humanizar ni hacer personas. Esa es la tendencia cultural en nuestro hemisferio. El mensaje de los obispos, al insistir en lo contrario, constituye una fuerte llamada de atención.
“El reto del maestro es humanizarse y humanizar, porque la cultura se mueve más bien en términos de transhumanización. Pareciera que todo el mundo va en esa línea, tanto la educación pública como la privada. Se quiere formar gente con competencias, con manejo tecnológico, productiva, competitiva, por lo tanto flotante, desarraigada, ubicable en cualquier parte del planeta con el menor compromiso humano posible. El mensaje episcopal va contra esa tendencia cultural en todo el sistema educativo nacional y en el resto del mundo occidental”, afirmó.
El historiador propuso una estrategia: no ir contracorriente, sino aprender a nadar en diagonal. Se trata de aprovechar la fuerza de esa tendencia cultural y reconducirla en favor de rescatar al ser humano.
Por ello insistió en que el maestro es una figura clave porque recibe a los niños como consecuencia del quiebre cultural actual: “Ellos son el efecto doloroso de una sociedad que se quebró. La vocación del maestro hoy es tremenda. El maestro puede tener el mismo problema que los alumnos y entonces, lejos de ser una respuesta real e integral, acaba siendo parte de la situación”, advirtió.
El padre Gómez Esqueda recordó que el Papa Francisco propuso una educación incluyente, más abierta, capaz de una escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión. Hace falta que todos los actores involucrados tengan abierta su conciencia a estos elementos.
“No se puede vivir peleado o en conflicto con los responsables de la educación en el país. Hay que sentarse y juntos trazar caminos que conduzcan al bien común”, afirmó.
Dijo no ver a los maestros como mercenarios. Es obvio que desde su oficio buscan el sustento para la familia, algo totalmente válido. Aseguró que la mayoría de los maestros son bautizados. Muchos colaboran en comunidades parroquiales e incluso en servicios de mucha responsabilidad.
Finalmente, en nombre del señor Arzobispo Emérito de León y titular de la Dimensión de Educación y Cultura, Monseñor Alfonso Cortés, y del secretario ejecutivo de la Dimensión, el presbítero doctor Carlos Sandoval Rangel, el padre Corral expresó un profundo agradecimiento a los presbíteros licenciados Armando González Escoto y Juan Gómez Esqueda por su participación en el programa.
El agradecimiento se extendió a cada maestro y maestra de México que, desde el aula, la comunidad y el esfuerzo silencioso, sostiene la esperanza de los pueblos y forma un país más humano y fraterno.

