Cuernavaca, Morelos.- Después de una estancia en Roma, el obispo de Cuernavaca y presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Ramón Castro Castro, lideró por décima segunda ocasión la Caminata por la Paz en la capital de Morelos y denunció que en México, el crimen organizado extorsiona a familias enteras por el simple acceso a la vivienda.
A un par de semanas de que México se convierta en el centro de atención mundial por la celebración del campeonato de futbol de la FIFA, el obispo puso en la palestra las condiciones de vida en la nación donde los grupos organizados atentan contra las libertades y derechos básicos de la población como la movilidad, el comercio y ahora incluso el acceso a la vivienda porque, afirmó, que se extorsiona a las familias por contar con un hogar. Además en una acusación velada a las autoirdades civiles afirmó que: "la paz no puede construirse sobre discursos vacíos ni sobre estadísticas maquilladas".
El 17 de febrero pasado, el obispo Castro participó en la primera sesión ordinaria del Consejo de Paz y Atención a las Causas en Morelos y desmintió la información de las autoridades locales sobre la vinculación de cinco alcaldes al crimen organizado: "Son más de cinco", reclamó al secretario de Gobierno de la entidad, Edgar Maldonado.
De hecho, el obispo Castro también afirmó que junto a la crisis de inseguridad, homicidio y extorsión, el estado de Morelos lidera posiciones en el país en cuanto a "violencia política".
En esta ocasión, el líder de los obispos en México afirmó que el narcotráfico y el crimen organizado "cobran piso [a familias] por existir en esa tierra”; reveló que grupos delictivos exigen pago a habitantes de Huautla, Tlaquiltenango, únicamente por vivir en sus hogares. Además, reveló que uno de sus sacerdotes se vio forzado a salir de la comunidad que él le había encomendado tras recibir amenazas de muerte.
En la tradicional marcha por la paz, una manifestación multitudinaria que ha liderado ininterrumpidamente el obispo Castro desde su llegada a Morelos en 2013, se afirmó que la violencia en Morelos alcanzó una nueva dimensión:
Según el obispo, ya no se trata solo de extorsión a comerciantes o cobros a negocios establecidos (conocido popularmente como 'derecho de piso') sino que los grupos criminales reclaman bajo amenazas e intimidaciones a las familias de la comunidad un pago para seguir habitando sus viviendas.
El obispo lideró la caminata de cientos de ciudadanos vestidos de blanco quienes marcharon para exigir seguridad y frenar la violencia en la entidad. Durante un mensaje público, Ramón Castro compartió lo que los vecinos de Huautla le confiaron:
“Les cobran piso simplemente por vivir allí, por tener una casa… lo cobran por existir en esa tierra que es suya y de la que el crimen quiere apropiarse con amenaza y miedo”, dijo el obispo.
Aunque el obispo se limitó a acusar estas condiciones al estado de Morelos, como presidente de la CEM ha insistido a través de comunicados y boletines la gravedad de las circunstancias en todo el país respecto a los fenómenos de extorsión y control territorial por parte del narco y el crimen organizado.
Al respecto, el obispo insinuó que las autoridades mexicanas no atienden estos problemas sino a través de retórica, maquillaje de cifras y elusión de la realidad; por ello dijo que "mentir sobre la realidad también es una forma de violencia porque se termina lastimando otra vez a quienes ya han sufrido demasiado. Cuando el dolor de las víctimas se minimiza, se manipula o se utiliza solamente como recurso político, se vuelve a crucificar su dignidad".
Sacerdote amenazado y una comunidad en abandono
El obispo Castro también reconoció que uno de sus sacerdotes al que había designado como párroco de la iglesia de San Francisco de Asís, ubicada en Huautla, se vio forzado a salir de la comunidad tras recibir amenazas de muerte: “El sacerdote tuvo que retirarse para proteger su vida”, señaló.
Desde el arranque de la administración de la gobernadora Margarita González Saravia, el obispo Castro ha sido crítico respecto a las estrategias de seguridad en la entidad y aunque es constante su relación con las autoridades locales, el pastor ha mantenido alertas públicas sobre la presencia del crimen organizado en municipios del sur de Morelos, una zona donde también han sido recurrentes los operativos de la fuerza pública para paliar delitos relacionados con extorsión, homicidio y desaparición. No obstante, la denuncia de 'cobro de derecho de piso' a casas-hogar plantea que la situación es peor que antes.
Castro afirma que la presión criminal busca generar miedo entre la población y debilitar la presencia de instituciones comunitarias, incluida la Iglesia católica: “La gente vive con temor y siente abandono".
La Caminata por la Paz cerró con un llamado a recuperar espacios comunitarios y garantizar seguridad para familias, sacerdotes y habitantes de comunidades afectadas por la violencia criminal.
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