Cuernavaca, Morelos.- En un mensaje dirigido a los fieles desde la Catedral de Cuernavaca, el obispo Ramón Castro Castro hizo un llamado a no permanecer indiferentes ante las tragedias que enfrenta México. Durante la homilía dominical, el también presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) citó los casos de violencia, desapariciones forzadas y secuestros que ocurren en entidades como Michoacán, Guanajuato, Sinaloa, Jalisco y Tamaulipas.
"El mundo se encuentra muy herido", expresó el jerarca católico, quien insistió en que la fe no puede mantenerse neutral ante las heridas que sufre la sociedad. Señaló que la situación del país debe generar un dolor compartido, por lo que llamó a los feligreses a evitar la separación entre la espiritualidad y la realidad cotidiana nacional.
En su intervención, Castro Castro mencionó de manera particular el sufrimiento de las madres buscadoras y de las familias con seres queridos secuestrados. Afirmó que ese dolor debe ser sentido por todos y que la indiferencia no representa una opción válida para ciudadanos ni creyentes.
Durante su sermón, el obispo ofreció una reflexión sobre el origen de los conflictos que aquejan al país. Reconoció que el mal no inicia necesariamente con grandes actos de violencia o rupturas públicas evidentes. En cambio, aseguró que la maldad comienza con pequeñas rupturas internas en el individuo.
Por esta razón, invitó a la población a examinar la raíz más profunda de sus acciones, la cual reside en el corazón humano. Esta revisión interior, explicó, resulta fundamental para comprender y atender las problemáticas sociales desde su origen.
El líder religioso enfatizó que ya no es suficiente cumplir externamente con los mandamientos tradicionales de la Iglesia. Señaló la necesidad de purificar la mirada y revisar la ira personal para alcanzar una vida interior auténtica.
Aclaró que su mensaje no busca promover una moral excesiva o un perfeccionismo enfermizo; por el contrario, representa una invitación a que cada persona actúe con coherencia entre lo que cree y cómo se comporta en su día a día.
En su homilía, Castro Castro aseguró que Jesús coloca la reconciliación por encima de cualquier acto de culto religioso; de este modo, reiteró que resulta imposible separar la espiritualidad personal de la ética cotidiana.
Explicó que el evangelio apunta hacia una justicia creativa capaz de ir más allá de lo establecido. Afirmó que la justicia mayor no se limita al cumplimiento de normas, sino que implica opciones concretas por la dignidad humana.
Finalmente, el obispo llamó a los ciudadanos a revisar sus propios silencios, comodidades y las neutralidades que mantienen ante los problemas. Según su visión, la solución no exige convertirse en un héroe constante en la vida pública, sino actuar con responsabilidad ante el sufrimiento ajeno.

