Ciudad de México.- El pasado 4 de marzo fue liberado el documento Quo vadis humanitas? (¿A dónde vas, humanidad?), un documento de la Comisión Teológica Internacional que aborda la antropología cristiana ante los escenarios futuros de la humanidad. Aprobado por unanimidad en 2025 y con autorización de publicación del 9 de febrero de 2026, el texto lleva el subtítulo "Pensar la antropología cristiana ante algunos escenarios futuros de la humanidad".
Para abordar este documento, el programa Diálogos por la Esperanza de la Dimensión Episcopal de Educación y Cultura de la CEM convocó para su análisis a dos de los teólogos: Monseñor Melchor Sánchez de Toca, relator del Dicasterio de la Causa de los Santos y colaborador por más de veinte años del Consejo Pontificio para la Cultura y del recién creado Dicasterio para la Cultura y la Educación; y el presbítero Víctor Ronald La Barrera Villarreal, sacerdote peruano, con estudios en Bioética, Derecho Canónico y Espiritualidad, Miembro de la Comisión Teológica Internacional desde el 2021.
El documento, estructurado en cuatro capítulos y con una extensión aproximada de 55 páginas, se inscribe en la conmemoración de los 60 años de la constitución pastoral Gaudium et Spes del Concilio Vaticano II. Según se explicó durante el programa, la reflexión se organiza en torno a cuatro categorías: el desarrollo, la vocación de la sociedad, la identidad y la condición humana.

Víctor Ronald La Barrera, uno de los 12 miembros de la Comisión Teológica Internacional nombrado por el papa Francisco en 2021, explicó el proceso de gestación del documento: "Este libro es un mecanismo, un trabajo de tres años", afirmó. "En la comisión, subcomisión que hemos trabajado, 29 personas de diferentes países y, no nos hemos reunido para hacer teología, sino personas de diferentes países, con diferentes visiones, y poder dar respuesta a lo que es el título de este libro, ¿no? Humanidad, ¿a dónde vas?".
La Barrera destacó el énfasis del documento en el poshumanismo, el transhumanismo y la era digital: "Toda esta era digital, la inteligencia artificial que va empoderando al hombre y que en algunos casos hace creer que el hombre es Dios o que ya no necesita de Dios, porque va consiguiendo tantas cosas", señaló.
El teólogo peruano mencionó la pandemia como un punto de inflexión en esta percepción: "Y en medio de todo esto, pues, ver cómo el hombre cree que tiene un gran poder y sin embargo, como lo notamos allí, vino la pandemia y nos hizo caer en nuestra realidad. No somos los superhéroes que muchas veces la ficción nos hace ver, sino somos personas con cualidades, con virtudes, pero también con limitaciones y defectos".
El documento, según La Barrera, plantea que la vida "viene de Dios y es una vocación, un llamado que Dios nos hace a la vida, para ponernos en este mundo y servir a Dios y a servir a nuestros hermanos". Aborda también las "tensiones polares entre el bien y el mal" y la libertad humana para decidir el camino, en referencia al pasaje bíblico de Deuteronomio: "Pongo delante de ti el bien y el mal, la muerte y la vida".
Melchor Sánchez de Toca, que fue subsecretario del Consejo Pontificio para la Cultura, vinculó el nuevo documento con sus investigaciones de doctorado sobre Gaudium et Spes: "Este documento ha despertado en mí resonancias muy profundas, comenzando por el mismo título, Quo Vadis, que evoca un lugar de Roma y una tradición muy romana, ligada al apóstol Pedro y a la persecución de los cristianos", expresó.
Sánchez de Toca recordó que Gaudium et Spes aborda "la vocación integral del hombre". Explicó que, hasta ese Concilio, la respuesta a la pregunta sobre la vocación humana solía ser "la salvación del alma". Sin embargo, Gaudium et Spes introdujo un cambio: "La vocación integral del hombre cuerpo y alma o mejor uno en cuerpo y alma que está llamado a entrar todo él en comunión con Dios y no solamente el hombre individualmente sino también el hombre en comunión".
El segundo gran tema que Sánchez de Toca rescató de Gaudium et Spes y que aparece en el nuevo documento es "el sentido de la actividad humana". "En este mundo que vemos que parece que puede prescindir de Dios, ¿qué sentido tienen todos los esfuerzos que hacen los hombres en el campo de la ciencia, de la sociedad? ¿Es irrelevante, es inútil o, en cambio, quiere decirnos algo?", planteó. Frente a la actitud de condena de siglos anteriores, el Concilio buscó "cómo integrar esto en una visión cristiana".
Uno de los ejes centrales de Quo vadis humanitas? es el concepto de desarrollo. Víctor La Barrera distinguió entre dos tendencias actuales: "El desarrollo actual oscila entre una tensión entre el esfuerzo por mejorar concretamente las condiciones de vida de los pueblos y los sueños de llevar a cabo incluso una sustitución de lo humano".
El teólogo peruano mencionó documentos pontificios como Laudato Si' y Fratelli Tutti del papa Francisco, así como las enseñanzas del papa León XIV sobre la paz, como ejemplos del camino para "mejorar las condiciones de vida de los pueblos". En contraste, advirtió sobre los "sueños" que buscan "sustituir al humano" y puso un ejemplo: "Hoy las mascotas, como los animales, van tomando lugar en los hogares, incluso parejas de matrimonio que no quieren tener hijos, pero sí tienen un perrito, tienen una mascota y lo quieren. Yo decía en esta comisión, mientras vamos humanizando a los animales, vamos deshumanizando a la persona, y en eso tenemos que tener mucho cuidado".
El documento también aborda "las condiciones concretas de tiempo, espacio e intersubjetividad que caracterizan la experiencia humana común". La antropología cristiana, según La Barrera, se presenta como "constitutivamente relacional y responsorial y por ello mismo responsable".
Sánchez de Toca profundizó en la evolución del concepto de desarrollo desde la encíclica Populorum Progressio de Pablo VI "... es una idea que viene de Maritain y de la filosofía personalista de inspiración cristiana y que él explicaba como un desarrollo de todo el hombre y de todos los hombres, de toda la persona y de todas las personas".

El funcionario del Vaticano observó un cambio de énfasis en el nuevo documento. Mientras en los años 60 el acento estaba en "todas las personas" (la dimensión social y económica), ahora se pone en "todo el hombre". La razón, explicó, es el avance científico: "El progreso científico, especialmente en las ciencias biomédicas, han alcanzado un nivel tal que nos permiten cortar, editar y reparar la cadena de ADN, es el famoso mecanismo CRISPR que permite intervenir y con aplicaciones médicas importantísimas". A esto sumó los implantes biónicos, las prótesis sofisticadas y las sustancias para potenciar capacidades.
"La idea que se va perfilando es la de un superhombre. Esto no son sólo sueños de profetas de la ciencia ficción, es que empiezan a convertirse en realidad", afirmó. Como reflejo cultural, citó al historiador israelí Yuval Harari y su libro Sapiens: De animales a dioses: "Él escribe en este libro que la humanidad está a tantito así de superarse a sí misma, es decir, de superar la barrera de la especie".
Sánchez de Toca insistió en que estos temas no afectan únicamente a élites económicas: "No son comportamientos aislados, minoritarios, sino son fenómenos de gran difusión que se convierten en cultura, es decir, en una especie de marco compartido por mucha gente que, consciente o inconscientemente, vive así". Puso como ejemplo la cirugía estética generalizada: "Esa mentalidad está ya metida. El trans y post-humanismo es simplemente un paso más siguiendo la misma lógica".
El prelado mencionó también los campeonatos deportivos "no-limits", donde se permite el dopaje: "Saben que en el deporte la gran amenaza es siempre el dopaje porque anula, digamos, la igualdad de condiciones de partida. Aquellos dicen: 'Acá se dopa todo el mundo, por lo tanto, que gane el que se sepa dopar mejor'. Esto está metido también, lo respiramos en este ambiente, por eso es un problema cultural muy real".
Ambos teólogos coincidieron en la necesidad de hacer accesible el documento. La Barrera señaló que el encargo era un texto de entre 50 y 60 páginas, "con un lenguaje que todos pudieran entender", lo que implicó "una gran discusión" para seleccionar los contenidos. Sánchez de Toca añadió: "Muchos de nuestros fieles no tienen la capacidad para leer este documento y entenderlo, tendremos que masticarlo y hacerlo una papillita para que ellos puedan entender algunas claves. Pero no nos engañemos, en nuestras comunidades hay profesores, hay empleados públicos que tienen ya un cierto nivel cultural y que nos exigen más, nos exigen respuestas".
Una de las tesis centrales que Sánchez de Toca destacó es la irreductibilidad del amor a explicaciones puramente científicas: "Juan Pablo II decía que el hombre es un ser para el cual la única dimensión adecuada es el amor, y el amor no es reducible a bioquímica o a interacciones neuronales. El amor es otra cosa". A partir de esta afirmación, sostuvo que, por mucho que avance la medicina, "hay dimensiones que son permanentes en el ser humano, como es el amor. Esto no cambiará ni la necesidad de afecto, la búsqueda de la belleza, la búsqueda de la verdad y también del bien. Esto permanece siempre".
El moderador del programa, el sacerdote Eduardo Corral Merino, resumió algunos de los temas tratados en el documento: la inteligencia artificial, la revolución digital, la biotecnología y las implicaciones del desarrollo tecnológico en el medio ambiente y la cultura. Destacó que el documento, aunque proviene del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, incorpora "una opción preferencial por los pobres" y la categoría de la cuestión social en la discusión teológica y cultural.
Sánchez de Toca concluyó su intervención con una reflexión sobre la esperanza, vinculándola al espíritu del Concilio Vaticano II: "La visión que plantea el Concilio es la de una humanidad llamada a la unión con Dios, no individualmente, sino de toda la humanidad. Recoge un poco esta visión más poética que científica de Teilhard de Chardin, que ve toda la creación orientada hacia Cristo, en un movimiento que sale de la tierra y va hacia Cristo, y esto tiene que darnos también mucha esperanza". Citó el número 31 de Gaudium et Spes: "Hay motivos para suponer que el futuro de la humanidad pertenece a aquellos que sepan dar razones para esperar a las jóvenes generaciones".
El documento Quo vadis, humanitas?, elaborado durante el pontificado de Francisco, se publica bajo el pontificado de León XIV; y Sánchez de Toca relaciona esta convergencia con la figura de León XIII y la encíclica Rerum Novarum: "El Papa León XIV invocó desde el primer momento de su elección al Papa León XIII, y como el Papa las cosas nuevas, el papa que se abrió por fin a una realidad nueva. Entonces era la cuestión social, como se llamaba, el mundo obrero. Hoy la nueva Rerum Novarum, si se me permite, es este problema que ha puesto, el problema de la antropología que es el hombre, los desafíos del humanismo y el transhumanismo, de la identidad con todo el problema de género que hay, con la misma actitud de simpatía crítica, es decir, de acogida y al mismo tiempo de denuncia, de apertura de la esperanza y al mismo tiempo de denuncia".
El sacerdote Ronald La Barrera ofreció las claves de lectura del documento: "El objetivo de este documento, uno de ellos es discernir las consecuencias antropológicas de los descubrimientos tecnocientíficos. No es que la técnica y la ciencia sea mala en el desarrollo de la persona. Esto, la ciencia y la técnica nos ayudan al desarrollo, pero hay que discernir entre las consecuencias que pueden traernos que son las opciones éticas de las personas y de las sociedades actuales". Añadió que el texto es "una propuesta teológica y pastoral de la vida humana entendida como vocación" al servicio del prójimo.
El programa concluyó con un llamado a la lectura serena del documento. Eduardo Corral Merino, invitó a "leer este tema con mucha serenidad, abiertos a nuevas ideas, regraduar un poquito, como vemos, todos los elementos de los signos de los tiempos y, por supuesto, ponernos los lentes de nuestro Señor, nuestra mirada evangélica, para ver con esperanza, con ánimo el futuro y poder servir, porque estamos llamados a ello, a construir este reino en medio de la complejidad de este cambio de época". Finalmente hizo llegar un saludo cordial a nombre del arzobispo emérito de León y responsable de la Dimensión Epsicopal de Educación y Cultura, Alfonso Cortés Contreras; así como de su secretario ejecutivo, el sacerdote Carlos Sandoval.

