Monterrey, Nuevo León.- En un contexto donde las cifras de violencia, desintegración familiar y crisis de identidad acaparan los titulares diarios, la Iglesia católica en México ha emprendido una estrategia de largo aliento que coloca a la educación en el centro de su acción pastoral. Así lo expuso el sacerdote Eduardo Corral Merino, asesor de proyectos especiales de la Dimensión Episcopal de Educación y Cultura de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).
Corral Merino presentó las líneas maestras de un proyecto que busca responder a lo que el papa Benedicto XVI denominó "emergencia educativa" y que el papa Francisco ha transformado en una propuesta de esperanza a través del Pacto Educativo Global.
"La familia no tiene otra tarea más importante que educar. La familia es un ámbito natural educativo fundamental en donde se tiene que hacer la transmisión de los valores más importantes de la persona, de la sociedad, de la visión con relación a este cultivar esta realidad, la cultura, y por supuesto tienen que ver con Dios y la creación", afirmó el sacerdote en su intervención, subrayando el vínculo indisoluble entre el núcleo familiar y el proceso formativo.
Para comprender la profundidad de los nuevos talleres y materiales presentados por la Dimensión, Corral realizó un recorrido por el magisterio de la Iglesia que sitúa a la persona humana en el epicentro de toda acción eclesial. Citando el Concilio Vaticano II y la encíclica Redemptor Hominis de Juan Pablo II, recordó una premisa que podría resultar contraintuitiva para algunos fieles.
"Evangelizar no significa solamente anunciar a Dios, sino salir al encuentro del ser humano a quien está dirigida la salvación. Es decir, Dios ya es salvo, es decir, no necesitamos trabajar por él. Pero Dios está en servicio del ser humano. Y por lo tanto, por quien tenemos que trabajar en la iglesia, quizá les va a sonar un poco raro, no es herejía, es por el ser humano. Porque tenemos que llevarle al ser humano a Dios", explicó con claridad.
Este enfoque antropocéntrico, aclaró, no es una desviación teológica sino la columna vertebral de la misión eclesial: "Al centro de la empresa, de los medios de comunicación, de la industria, de la cultura, del deporte, de la familia, está el ser humano. Y por supuesto, la educación es el camino de servicio al ser humano para que descubra cómo llevar su razón, cómo llevar sus afectos, cómo llevar su imaginación, cómo llevar su memoria y cómo llevar su capacidad de síntesis. Las cinco facultades espirituales, porque el ser humano es el único que tiene estas facultades espirituales", detalló.
Fue precisamente el papa Francisco quien, a través del Pacto Educativo Global, actualizó esta visión al recordar que "toda actividad es educativa porque en medio de toda actividad humana está el ser humano". Las preguntas fundamentales —¿quién es el ser humano?, ¿cómo se entiende?, ¿cómo comprende que está hecho para cultivar y engrandecer la creación?— son el punto de partida de cualquier proceso formativo auténtico.
Compendio formativo
En un esfuerzo por dotar de herramientas sólidas a educadores, agentes pastorales y padres de familia, la Dimensión de Educación y Cultura, bajo la dirección del arzobispo Alfonso Cortés Contreras, ha publicado una colección sin precedentes en la Iglesia mexicana. El sacerdote Corral Merino detalló la elaboración de un compendio que reúne 305 documentos del Magisterio en materia de Cultura, Educación y Deporte, abarcando un arco temporal de seis décadas.
"Nos dimos entonces a la tarea de hacer esta colección de documentos del Magisterio de la Iglesia con relación a la Santa Sede, al Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe, la Conferencia del Episcopado Mexicano y por algunas razones, la Conferencia del Episcopado Español. Estamos a 500 años y por lo tanto también tenemos que reconocer que mucha de la riqueza educativa de la iglesia nos llegó por supuesto pues del viejo continente", explicó.
La obra, que abarca desde el documento conciliar Gravissimum Educationis hasta las más recientes reflexiones sobre el Pacto Educativo Global, fue presentada en la Santa Sede en octubre de 2025 y cuenta con un índice temático que facilita la consulta de términos fundamentales.
"Reunimos 60 años de magisterio en un solo volumen que es instrumento de consulta", subrayó, añadiendo que los interesados pueden adquirirlo en Ediciones Dabar o directamente en la Dimensión. Como siguiente paso, el equipo trabaja en la digitalización del material y su incorporación a herramientas de inteligencia artificial para ampliar su accesibilidad.
Nuevos talleres para Padres de Familia: del diagnóstico a la esperanza
El corazón de la entrevista giró en torno a los Nuevos Talleres de Educación para Padres de Familia, una iniciativa que, aunque data de 2014, ha sido completamente renovada en 2023 para responder a los desafíos contemporáneos.
Corral Merino narró la génesis de este proyecto, impulsado originalmente por el cardenal Alberto Suárez Inda, el entonces nuncio apostólico y el arzobispo Carlos Aguiar Retes, con una convicción clara: "nadie estaba saliendo al encuentro de los padres y las madres de familia".
"Los padres de familia son los primeros responsables de la educación de padres, madres, tutores, etcétera. Y por lo tanto, necesitamos salir a su encuentro, necesitamos formarles, necesitamos anunciarles, necesitamos acompañarles", enfatizó.
La primera versión de los talleres constaba de 16 sesiones y fue implementada a nivel nacional gracias a alianzas estratégicas con organismos como la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), la Confederación Nacional de Escuelas Particulares (CNEP), la Alianza de Maestros, la UPAEP y la Unión Social de Empresarios de México (USEM). El impacto trascendió fronteras: en Córdoba, Veracruz, los talleres fueron traducidos al náhuatl, y en diciembre de 2022, la UIEC (organismo internacional de educación católica dependiente de la Santa Sede) invitó a los a Marsella para compartir la experiencia ante una audiencia global que carecía de herramientas similares para fortalecer a las familias.
La renovación de 2023, solicitada por los obispos mexicanos a la luz del Pacto Educativo Global, implicó una reescritura prácticamente total del material. "Incorporando nuevos temas como toda la cuestión socioafectiva, producto de la pandemia que teníamos que trabajar, toda la cuestión de la tecnología, toda la cuestión de la sexualidad y, por supuesto, el mismo pacto educativo global", detalló. La nueva versión se estructuró en 10 sesiones, con un diseño más ágil y subsidiario, acompañado de una página web, videos de apoyo y un sistema de evaluación pedagógica y pastoral.
Uno de los énfasis más relevantes fue la defensa de la presencialidad como condición indispensable para que ocurra lo que el papa Francisco denomina el "acontecimiento educativo":
"El papa Francisco era un educador, era un jesuita. Así que todo lo veía a través de las lentes de la educación y la cultura. Y el Papa habla que la educación antes que nada requiere de un acontecimiento educativo. Es decir, el Papa dice no son los materiales, no es solamente la tecnología educativa, los lugares educativos, los instrumentos educativos, sino, antes que nada, es el encuentro, lo único que forma, que educa, que transmite realmente", afirmó con rotundidad.
En consecuencia, los talleres están diseñados para realizarse de manera presencial, en pequeños grupos, fomentando el diálogo y la introspección:
"Estos talleres de educación para padres de familia tienen la lógica del diálogo y el encuentro. Estos talleres se tienen que llevar presenciales. Porque precisamente es el rostro, es la acogida, es la recepción, es la ternura, es el encuentro, es la introspección, es la lectura conjunta, es la meditación, es el compartir las experiencias, lo que va a ser el acontecimiento educativo", insistió.
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El objetivo es formar "nuevas comunidades humanas" que contribuyan a generar tejido social, precisamente allí donde se han roto los lazos educativos. "Cuando el Papa Benedicto XVI decía emergencia educativa, era precisamente porque se habían roto los lazos educativos. Ahora el pacto educativo global viene en términos positivos, es decir, tenemos que entrelazar a todos los responsables de la educación", explicó.
El sacerdote también abordó el desafío de operar en un entorno mediático y social caracterizado por la saturación de noticias negativas y la manipulación ideológica del lenguaje. Frente a ello, los talleres se proponen como un espacio de equilibrio y esperanza: "Muchos padres de familia están muy preocupados por la función: 'Tiene que comer, tiene que hacer la tarea, tiene que...', etcétera. Es decir, lo acompañamos en las cuestiones funcionales, pero no le descubrimos quién es como persona y cómo está llamado siempre a entrar en esta dinámica de relación", observó.
La etimología de la palabra "educar" —del prefijo latino e (hacia afuera) y ducere (conducir)— ilumina esta visión: "La persona se tiene que conducir en la relación con los otros seres humanos, con la creación, con la cultura, con la historia, con el país, con su comunidad, con su escuela, con su familia".
Los talleres, afirmó, funcionan como una "vacuna contra los alarmismos" al no centrarse en los problemas del mundo, sino en aquello que sí es, en lo que sí nos es propio.
"Aquí el moderador pues va llevando a aquello que sí es, y va llevando, antes que nada, a no centrarnos en los problemas del mundo. porque ahí no está la esperanza, sino que tenemos que llevarlos a aquello que sí es. Aquello que sí nos es propio. Y vacunando protagonismos, va vacunando pues ahí de alarmismos, va vacunando para orientar constantemente al grupo", describió.
La metodología propicia que los participantes no dependan de la subjetividad del facilitador, sino que "un tercero -que es el manualito-, nos va diciendo el contenido fuerte y juntos vamos reflexionando". Así, se responde a las preguntas fundamentales de todo padre de familia: ¿a quién educo? (a una persona, no a un alumno o hijo funcional), ¿cómo educo?, ¿para qué educo? y, sobre todo, ¿por qué educo?
Ante la pregunta sobre la continuidad del proyecto, Corral Merino informó que ya se ha realizado un "taller semilla" con participantes de toda la República Mexicana, y que la réplica se extenderá por las distintas diócesis. El modelo está diseñado para implementarse en cualquier espacio: empresas, escuelas, parroquias, parques o asociaciones civiles.
Para quienes deseen sumarse o solicitar información, la Dimensión de Educación y Cultura de la CEM pone a disposición sus redes sociales , el teléfono de la oficina en Morelia (443) 315-1957. Los interesados en impartir o participar en los talleres pueden escribir a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o contactar a su diócesis o institución educativa local. El manual puede conseguirse en https://dabar.com.mx/producto/nuevos-talleres-educacion-padres-familia/

