Ciudad de México.- En la apertura del Congreso Teológico sobre Guadalupe, el papa León XIV ha enviado un mensaje a los asistentes en el que ofrece una reflexión sobre el concepto de "inculturación" del Evangelio y destaca que el evento guadalupano es el modelo de este proceso. En su discurso, el Papa explica que la inculturación no es imposición colonial pero tampoco un relativismo sincrético que diluiría la esencia del mensaje cristiano.
"La inculturación no es una concesión secundaria ni una mera estrategia pastoral, sino una exigencia intrínseca de la misión de la Iglesia", explicó el pontifice y con ello reinvidica el diálogo con las culturas -con todas- como una actitud esencial de la Iglesia pues imita la "lógica del misterio de la Encarnación".
"Es necesario aclarar que la inculturación no equivale a una sacralización de las culturas ni a su adopción como marco interpretativo decisivo del mensaje evangélico, ni puede reducirse a una acomodación relativista", aclaró el Papa.
La alerta del pontífice es para que no se legitime en automático todo lo culturalmente dado o se justifiquen prácticas o estructuras que contradigan al Evangelio y a la dignidad humana; por el contrario, pide León XIV "toda cultura, toda realidad humana, debe ser iluminada y transformada por la gracia".
Por ello, explica: "lo sucedido en el Tepeyac no se presenta como una teoría ni como una táctica, sino como un criterio permanente para el discernimiento de la misión evangelizadora de la Iglesia, llamada a anunciar al Verdadero Dios por quien se vive sin imponerlo, pero también sin diluir la radical novedad de su presencia salvadora".
Así, la Virgen de Guadalupe es propuesta como arquetipo de la misión evangelizadora; como dice el Papa, así la Iglesia debe rechazar tanto las tentaciones colonialistas como el relativismo para no imponer ni diluir el mensaje cristiano; el cual, ya no está del todo presente en los contextos sociales del continente, especialmente en sus grandes urbes: "la transmisión de la fe ya no puede darse por supuesta", reconoció el pontífice y por ello convocó a "una fe adulta y madura, sostenida en contextos exigentes y a menudo adversos [...] incluso cuando ello suponga ir a contracorriente de los discursos culturales dominantes".
Sin mencionarlo, el Papa advierte que los "discursos culturales dominantes" no sólo se limitan a la secularización cultural sino especialmente a la manipulación de 'lo religioso' como estrategia de dominio cultural, político y hasta económico. Así, la "contracultura católica" no sólo es una sociedad anticristiana o relativista moral sino incluso aquella que se limita a la "repetición fragmentaria de contenidos" o la "preparación funcional" de los creyentes, como denunció el pontífice.
León XIV destacó por eso el estilo de la Virgen del Tepeyac: "La Morenita manifiesta el modo de Dios para acercarse a su pueblo; respetuoso en su punto de partida, inteligible en su lenguaje y firme y delicado en su conducción hacia el encuentro con la Verdad plena".

