Ciudad de México.- En el exponencial crecimiento de las plataformas digitales, especialmente de las aplicaciones para consumir entretenimiento, la música católica en español registra un crecimiento silencioso pero constante entre las preferencias de usuarios. Los datos de la plataforma Spotify revelan que no sólo hay un cambio en los hábitos de escucha sino en la producción artística de inspiración religiosa y que catapulta a creadores a nuevos escenarios virtuales.
La evidencia más clara reside en las cifras de oyentes mensuales. Un ranking definido por la plataforma sitúa al proyecto español Hakuna a la cabeza, con 621 mil oyentes. Su propuesta comunitaria y su conexión con experiencias juveniles le otorgan un alcance internacional.

A esta novedosa propuesta de evangelización musical para jóvenes le sigue la figura consolidada de Martín Valverde, con 364 mil oyentes, un referente para varias generaciones hispanohablantes, especialmente en México y Costa Rica.
La diversidad geográfica y de voces se consolida en los puestos siguientes. Athenas, desde Argentina, representa una de las voces femeninas más escuchadas, con 350 mil oyentes. Maurilio Suárez (305 mil) y Jon Carlo (304 mil) completan el top cinco, con obras que integran un lenguaje musical contemporáneo y una espiritualidad accesible.

La lista continúa con nombres como la Hermana Glenda desde Chile (265 mil), Jésed (194 mil) y David Filio (162 mil) desde México; Kairy Márquez (162 mil) junto a Joan Sánchez (155 mil) desde Estados Unidos.

Sin embargo, la lista no termina con el top diez; otros artistas como Celinés, Pablo Martínez o Verónica Sanfilippo confirman la existencia de un ecosistema amplio y diverso.

Estas cifras, comparables a las de muchos artistas del circuito independiente general, señalan una realidad cultural. La música católica logró una adaptación a los códigos y dinámicas del streaming. Ya no se limita a espacios litúrgicos o canales específicos; compite por la atención en la misma plaza digital global.

El fenómeno trasciende el mero entretenimiento. Refleja una búsqueda de contenido con identidad de fe que se expresa a través de sonidos actuales.

Es un síntoma de cómo las comunidades religiosas dialogan con la modernidad digital, construyen nuevas narrativas y encuentran un espacio de encuentro masivo. La métrica de Spotify, en este caso, no mide solo popularidad; mide la resonancia de una transformación cultural.

