Ciudad de México.- La educación de los hijos comienza en casa y se fortalece cuando los padres cuentan con herramientas para llevar a cabo su misión, con sentido y coherencia. Con esa premisa concluyó la capacitación para formadores de los Nuevos Talleres de Educación para Padres de Familia, impulsados por la Dimensión de Educación y Cultura de la Conferencia del Episcopado Mexicano, tras un proceso que reunió a agentes de pastoral educativa y educadores de distintas instituciones y regiones del país.
Durante diez sesiones de trabajo, más de un centenar de participantes se prepararon para replicar estos talleres en comunidades educativas, parroquias y diócesis. El proyecto surgió como un esfuerzo conjunto de la Dimensión de Educación y Cultura de la CEM, la Fundación Incluyendo México y diversas instituciones eclesiales y de la sociedad civil, con el objetivo de fortalecer a la familia como núcleo formativo y espacio primario de aprendizaje humano.
La propuesta se dirigió a padres, madres y tutores, con una metodología centrada en el acompañamiento, el diálogo y la experiencia compartida. El enfoque buscó una reeducación personal para educar humanamente a otras personas, lejos de esquemas verticales y con una visión comunitaria de la tarea educativa.
En la clausura de la capacitación, el arzobispo Alfonso Cortés Contreras, responsable de la Dimensión de Educación y Cultura de la CEM, reconoció el valor de este proceso formativo de 10 horas de taller: "muy bien articulado, como una aportación concreta y humana al campo educativo." Expresó que sus contenidos y dinámicas permiten un caminar cercano a padres, madres, tutores, cuidadores, de niños, adolescentes y jóvenes.
DEL ARCHIVO: Arrancan nuevos Talleres de Educación para padres de familia en México
El obispo agradeció el trabajo conjunto de distintas instituciones: federaciones de escuelas particulares, la Unión de Padres de Familia, la Federación de Empresarios Humanistas, la Alianza de Maestros, así como universidades como la de Monterrey y la Popular Autónoma del Estado de Puebla, entre otras. También agradeció el acompañamiento de la Fundación Incluyendo México, representada por su director ejecutivo, Tomás Ibarra.
Cortés Contreras señaló que en distintas diócesis ya existen esfuerzos de presentación, promoción e implementación de los talleres, lo que permite que el proyecto avance y se consolide como una semilla con proyección a largo plazo. En un contexto social complejo, consideró necesario impulsar iniciativas que fortalezcan la esperanza, la solidaridad y el compromiso de los padres, primeros responsables de la educación.
Planteó que educar implica un compromiso de vida y de testimonio, donde la relación entre padres, hijos, maestros y comunidad genera una comunión educativa que se expresa en una forma concreta de vivir la cultura y la educación.
También agradeció que en estos espacios se reflexionara sobre el sentido y la finalidad de educar: una misión que brota del interior y que construye un ambiente formativo en el corazón de quienes aprenden, en un proceso donde educadores y educandos se transforman mutuamente.
Dignidad humana, corazón del proceso formativo
Por su parte, Tomás Ibarra explicó que la Fundación Incluyendo México ha acompañado diversos proyectos educativos con la convicción de crear una cultura en favor de la dignidad humana. Consideró que estos talleres representan una de las iniciativas más relevantes de la fundación, al colocar a la persona en el centro del esfuerzo educativo.
Ibarra enmarcó este esfuerzo dentro de un cambio de época que exige personas más maduras y conscientes de su responsabilidad social y comunitaria. Expresó que los Nuevos Talleres de Educación para Padres de Familia reflejan líneas del Pacto Educativo Global promovido por el papa Francisco y retomado por el actual pontífice, León XIV así como la invitación a leer y asumir orientaciones recientes del magisterio en torno a la educación.
Añadió que el momento actual demanda pasar de la formación interna a la acción concreta, con herramientas que permitan servir mejor y crecer como personas. Valoró la estructuración de los talleres como un medio generoso para aterrizar ideas educativas en procesos claros y aplicables en la realidad cotidiana de las familias, en diez sesiones de trabajo, que integran distintos momentos pedagógicos: revisión de experiencias propias, iluminación, confrontación, ejercicios de aterrizaje y para tomar decisiones.
Por su parte, el presbítero Eduardo Corral Merino, asesor y responsable de Proyectos Especiales de la Dimensión, ofreció una reflexión centrada en el sentido profundo de educar. Señaló que la educación busca transformar a las personas para poner sus capacidades al servicio del bien común y de los demás, con una mirada que alcanza también el cuidado de la casa común.
Para el sacerdote, educar implica establecer lazos de solidaridad, encuentro y responsabilidad, con la convicción de que las comunidades pueden transformarse cuando se asume una nueva mentalidad basada en la empatía y el amor. Definió la educación como una vocación de servicio que se ejerce en la lógica del don y la gratuidad.
En su alocución destacó la imagen de sembrar como clave del proceso educativo, donde cada educador aporta con generosidad y confianza, consciente de que la respuesta corresponde a cada persona. En esa tarea, afirmó, se requiere una actitud de desprendimiento y el compromiso de poner los talentos al servicio, desde la bondad del Evangelio.
La conclusión de esta capacitación marca un paso decisivo para la implementación de los Nuevos Talleres de Educación para Padres de Familia en distintas regiones del país. La articulación entre Iglesia, fundaciones, instituciones educativas y padres de familia perfila un modelo que busca incidir en la vida cotidiana de las comunidades, con una visión integral de la educación.
El proyecto se presenta como una herramienta formativa con continuidad, orientada a fortalecer a quienes educan desde la experiencia, el diálogo y la corresponsabilidad, en un momento donde la educación familiar adquiere un papel central para el desarrollo humano y social.

