Puerto de Veracruz, Veracruz.- Tras los hechos violentos registrados durante un encuentro deportivo en el municipio de Boca del Río, que dejaron como saldo una persona fallecida, el obispo de la Diócesis de Veracruz, Carlos Briseño Arch, ofreció un mensaje en el que vinculó dos fenómenos que, a su juicio, reflejan una crisis profunda en la sociedad: la normalización de la violencia y la creciente visibilidad de jóvenes que se identifican como animales, conocidos como therians.
El líder católico lamentó que la violencia se haya vuelto un elemento cotidiano que termina proyectándose en cualquier ámbito, incluso en espacios que deberían ser de sano esparcimiento: "Nos debe hacer pensar un poco de cómo estamos manejando el tema de la violencia no tanto hacia afuera porque luego volteamos a ver al gobierno, sino dentro de nuestras casas, en nuestros medios de comunicación", expresó.
El sábado 21 de febrero, durante un partido de futbol en Boca del Río, se desató una riña entre seguidores que dejó un saldo mortal. Briseño Arch señaló que el consumo de alcohol en estos recintos constituye un factor determinante para que se generen este tipo de incidentes.
"Es uno de los controles que se debe tener y realmente en el lugar donde hay alcohol va a causar necesariamente problemas de violencia", afirmó. El obispo sugirió que, así como se han implementado restricciones para fumar en ciertos espacios, deberían establecerse medidas para limitar la venta de bebidas embriagantes en eventos deportivos y evitar "este tipo de desmanes".
Corresponderá a las autoridades realizar las investigaciones correspondientes y aplicar la ley sobre los responsables de la muerte del aficionado, indicó.
En la misma intervención, el obispo se refirió a la comunidad therian, un tema que ha cobrado relevancia en México en las últimas semanas. Los therians son personas que afirman experimentar una conexión espiritual, psicológica o simbólica con un animal no humano, identificándose internamente con especies como lobos, felinos, zorros o caballos.
Briseño Arch manifestó su rechazo frontal a esta práctica y la calificó como un síntoma de descomposición social: "No pues, se me hace una cosa medio de locura pero bueno, yo creo que hemos llegado a una situación de esquizofrenia, de locura de confundir una cosa con otra", sentenció.
El obispo estableció una distinción entre el respeto y cuidado hacia los animales y la pretensión de adoptar una identidad animal: "Una cosa es respetar, amar a los animales y cuidarlos, y otra cosa es convertirte en un animal. Son cosas muy diferentes. Aquí hay algún tipo de desequilibrio, yo no lo veo de otra manera, no lo veo normal, y que se normalice es muy grave", afirmó.
Para el líder católico, estas manifestaciones representan signos de "decadencia de la sociedad" que atentan contra la inteligencia otorgada por Dios a cada persona. Insistió en que esta tendencia "va contra la naturaleza" y llamó a los fieles a mantener el criterio: "Tengan un poco de criterio y se den cuenta de que un animal es animal y un hombre es hombre. Cada persona tiene su propia identidad, no podemos ser lo que no somos, así de sencillo", puntualizó.

