Fue en la última Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la de 2025. Era viernes. Alicia y yo habíamos visitado una buena parte de los stands, y nos habíamos detenido para ingerir alguna bebida que nos permitiera seguir caminando por entre las miles de personas que ya habían abarrotado la Expo.
Al continuar llegamos a la sección de los usados. En mi mente traía dos tres títulos que solo allí se podían conseguir. Y sí. Pero cometí un grave error: pregunté si tenían libros sobre la persecución religiosa en México. Me guiaron hasta esa sección… y entré.
Conmoción emocional. El dependiente entendió mi debilidad. Supuraba emoción. Había de todo, historia a favor y en contra, unos neutrales, literatura, investigación, divulgación… no era fácil la decisión para determinar cuántos y cuáles. Comencé a preguntar precios. Ufff. Cómo supieron mi debilidad, subieron sobremanera los precios. Inaccesibles. Carísimos. Estaba una primera edición de Rescoldo, de Antonio Estrada, una de las más afamadas novelas de la literatura cristera. Su valor comenzaba con un número par y se alargaba con tres ceros. La tuve que dejar, pensando en que la podría conseguir de otra manera.
En la FIL no la conseguí. En Chihuahua ya había hecho el intento y ni por asomo. Me olvidé un poco de mis corredurías en pos de Rescoldo.
Volvía de mi viaje de El Salvador, donde me encontré con mi santo, y estaba en la Ciudad de México donde comí junto con mi grato amigo Jorge unos sabrosos tacos, mientras Cruz Azul y América destrozaban el fútbol en el reinaugurado Estadio Banorte. Jorge, siempre certero, me aconsejó ir a las librerías cercanas a Coyoacán. Así lo hice y casi en la entrada de El Sótano me encontré con Rescoldo. No es por supuesto la primera edición, pero esta incluye un motivante prólogo de Jean Meyer y otro de Antonio Avitia, que ubica extraordinariamente bien esta obra de Antonio Estrada.
Rescoldo fue escrita en 1961. Y cuenta las andanzas del coronel Florencio Estrada (padre del autor), su familia y su tropa por el territorio de Durango durante la llamada segunda. Es el período que después de los arreglos de 1929, se alarga en la década de los 30 cuanto el ejército va asesinando las principales cabecillas cristeras que dejaron las armas como consecuencia de los arreglos. Ante la situación, algunos cristeros de los 20 vuelven a tomar las armas, pero sin respaldo de la Iglesia y sin que puedan conseguir pertrechos.
La segunda es pues un período de mayor peligro para los pocos cristeros alzados. Antonio Estrada vivió en carne propia los dos períodos de la persecución y pinta en Rescoldo la difícil situación que vivieron en los años 30. Concretamente en Durango.
Pero Rescoldo tiene su propia versión de la gesta cristera. No solo la vivieron los cristeros católicos. Narra en esta novela cómo personajes no católicos, huicholes, coras y tepehuanos que se unieron al coronel Florencio para continuar con la gesta por la libertad religiosa, que ellos mismos entendían a su propia manera. Aunque también es cierto que Antonio Estrada ubica la gesta desde la Iglesia, incluyendo al sacerdote Montoya, que asiste espiritualmente a la tropa y que luego es brutalmente asesinado por los seguidores del gobierno federal.
La novela escenifica las grandes y graves dificultades que tuvieron que vivir estos cristeros. Sin armas, sin armamentos, sin recursos, sin estrategia y con un hambre atroz en pos del objetivo de vivir su sencillo cristianismo en libertad.
También pinta de cuerpo entero la persecución de los caciques, las deslealtades, la traición, la brutalidad de la guerra, el poco valor dado a la vida…
Rescoldo no es fácil de leer. No solo por la multitud de frases y palabras muy propia del tiempo y de la región, sino porque va narrando con un estilo no muy diáfano las historias de la tropa de don Florencio. Además de la multitud de personajes que aparecen en todo lo largo de sus casi 300 páginas.
Sin embargo, cuando el lector se somete a la historia contada por Antonio Estrada y se va desgranando de a poco la historia, aparece la magia que descubrió Juan Rulfo, quien aseguró que Rescoldo es “una de las cinco mejores novelas mexicanas”.
Jean Meyer también se rinde ante Rescoldo. Como fiel historiador, rescata la literatura de Estrada, y la considera como fiel a la historia. Y con Rescoldo, el gran historiador Meyer remata con una pregunta que se vuelve existencial: ¿de qué sirvieron tantos sacrificios, tanta testarudez?
Creo yo que el propio autor de Rescoldo le responde con una frase de Dolores, la fiel esposa del coronel Florencio Estrada. Lolita dice: “Deveras que ahora sí es usted como nos gusta que sean los cristeros: recios y alegres, aunque a cada hora estén esperando la muerte”. Los cristeros a cada hora estaban esperando la muerte.
Rescoldo es una especie de brasa, que en su momento fue fogata, y que con el paso del tiempo se fue apagando, sin que quedara apagada para siempre, en espera de un pequeño viento que vuelva a encender sus entrañas para arder de nuevo y convertirse en una nueva fogata. ¿Acaso no deseamos de pronto que nuestra vida sea un rescoldo?
Una buena novela para leer y conmemorar los primeros cien años de la gesta cristera.
Nos leemos la próxima, para comentarles si Dios lo permite un libro que tendré el honor de presentar… ya les platicaré. ¡Hay vida!

