Ciudad de México.- La Arquidiócesis de México, a través de su semanario Desde la fe, emitió un posicionamiento en el que analiza tres hechos violentos recientes como parte de un mismo fenómeno: la pérdida del respeto por la vida humana. El semanario de la Iglesia comandada por cardenal arzobispo, Carlos Aguiar Retes, propone políticas públicas que protejan a la familia y la salud emocional como vía para prevenir la violencia.
En el texto, titulado “¿En qué momento la vida dejó de ser sagrada?”, ofrece una lectura moral y social de los acontecimientos trágicos en Teotihuacán (Estado de México), Lázaro Cárdenas (Michoacán) y Miguel Hidalgo (CDMX), y los presenta como síntomas de un mismo mal de fondo: el “desprecio por la vida del otro”.
Hechos que cuestionan
El editorial hace referencia explícita a tres sucesos ocurridos en abril de 2026: El tiroteo en la zona arqueológica de Teotihuacán (20 de abril) donde un hombre identificado como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, disparó desde la Pirámide de la Luna contra un grupo de turistas. Como resultado murió una mujer de nacionalidad canadiense y otras 13 personas de distintas nacionalidades resultaron heridas. El agresor se suicidó en el lugar.
El segundo: el feminicidio en la alcaldía Miguel Hidalgo, Ciudad de México (15 de abril). Carolina Flores, de 27 años, fue asesinada a balazos dentro de su departamento en Polanco. De acuerdo con las investigaciones, la principal sospechosa es su suegra, quien habría viajado desde Ensenada, Baja California, para cometer el crimen en medio de una disputa familiar por la custodia de un menor.
Y el asesinato de dos maestras en Lázaro Cárdenas, Michoacán (24 de marzo). Un adolescente de 15 años ingresó a una escuela secundaria con un rifle AR-15 y disparó contra las docentes, quienes fallecieron. Las autoridades investigan la posible influencia de discursos misóginos vinculados a la subcultura “incel”.
El editorial sostiene que, aunque pudieran considerarse hechos aislados, “los atraviesa el hilo del desprecio por la vida del otro”.
El diagnóstico desde la Iglesia
El posicionamiento de la Arquidiócesis pide no reducir el análisis a los casos particulares y plantea una reflexión de fondo: “¿En qué momento la vida dejó de ser sagrada para algunos? ¿Qué está ocurriendo en el corazón humano para que alguien sea capaz de arrebatar la vida de otro?”
Según el editorial, la violencia “no surge de la nada”, sino que “germina en historias fracturadas, en heridas no atendidas, en soledades profundas”. En ese sentido, señala a la familia como el espacio determinante donde las personas aprenden a mirar al otro “como un don o como una amenaza”.
El editorial añade que, cuando en el hogar falta la escucha, se normaliza el enojo o se minimiza el sufrimiento, “se van acumulando tensiones que tarde o temprano pueden desembocar en violencia”.
Precisamente, en el mismo texto, la Iglesia católica mexicana expresa su rechazo a iniciativas que, a su juicio, “relativizan el valor de la vida”, en particular el aborto y la eutanasia, a las que califica como “soluciones falaces”.
También critica lo que denomina “una agenda ideológica” y las guerras que destruyen familias y comunidades enteras.
El texto subraya que la vida humana no vale “por las semanas en las que fue concebida, ni por lo que produce, ni por su nacionalidad, su condición económica o su utilidad”, sino “por el simple hecho de ser vida”.
Llamado a políticas públicas
La Arquidiócesis hizo un exhorto a las autoridades para impulsar “políticas públicas que protejan la vida, a la familia y la salud emocional de sus integrantes”. También pidió que se acompañe a la familia “en su misión formativa” como medida de prevención de la violencia.
Por otra parte, el editorial celebró la realización de la Marcha por la Vida a la que calificó como “un signo alentador” y una expresión de que “toda vida merece ser defendida”.
- Marcha por la vida en CDMX reitera exhorto contra legalización de aborto
Finalmente, el texto de Desde la fe señala que, ante tragedias como la de Teotihuacán, “es indispensable exigir justicia, pero no basta”, y convoca a la ciudadanía a asumir “la responsabilidad de cultivar el amor y el cuidado del otro”.

