Cancún, Q. Roo.- Luego de que fueran detenidos 103 jóvenes por participar de una concentración nocturna de motociclistas en Cancún, el obispo católico de la región, Salvador González Morales, exhortó a hacer una reflexión sobre el fenómeno familiar que propicia estas situaciones de riesgo.
El pastor puso en el centro la alerta sobre la crisis de convivencia familiar que atraviesa el principal polo turístico de México y dijo que este caso evidencia una crisis de familia que está muy presente en la vida social de este municipio, en parte por las largas jornadas laborales de los padres que trabajan en el sector turístico. Por ello, también invitó a industriales y empleadores a garantizar tiempo para la convivencia.
El arresto masivo ocurrió durante la madrugada del lunes en el cruce de las avenidas 135 y 127, donde elementos de la Policía Municipal y Tránsito desplegaron un dispositivo para intervenir la reunión de motociclistas, conocida popularmente como “rodada”. De los 103 detenidos, 52 eran menores de edad. Según Jorge Rivero, director de Juzgados Cívicos de Benito Juárez, cinco menores dieron positivo a marihuana y dos a “piedra”. Además, otros cinco jóvenes mayores de edad también se encontraban bajo el efecto de alguna droga.
El funcionario público informó que la autoridad intentó canalizar a los jóvenes intoxicados al Instituto Municipal Contra las Adicciones (IMCA) pero en el caso de los menores, fueron sus propias familias quienes no autorizaron ese traslado.
Ante este panorama, el obispo González Morales señaló que en muchas familias cancunenses los padres no logran dar la atención necesaria a sus hijos porque los trabajos que tienen les dejan poco margen de tiempo para la convivencia personal: “Esta situación es muy característica de ciudades turísticas como Cancún, donde la mayoría de los trabajos exigen turnos muy largos, debido a la alta demanda”.
En ese sentido, el líder religioso hizo un llamado a los industriales, empresarios y autoridades en materia laboral para garantizar que todos los trabajadores de este destino turístico cuenten con suficiente tiempo para atender a sus familias. Aseveró que la Iglesia, por su parte, reforzará el acompañamiento espiritual que brinda a las familias creyentes.
“El trabajo tiene que ser conjunto, un trabajo de equipo. Como sociedad tenemos que ir proponiendo. Nosotros como Iglesia estaremos acompañando a nuestras familias, a los niños que están solos”, concluyó.
La advertencia del obispo no carece de fundamento. Cancún es uno de los destinos turísticos con mayor afluencia del mundo, y su industria hotelera y de servicios opera con jornadas extensas. En muchos casos, los empleados laboran más de 50 horas semanales con un solo día de descanso. A esta presión laboral se suma un déficit de personal que alcanza el 25% en el sector turístico de Quintana Roo, lo que obliga a las empresas a recargar la carga laboral sobre los trabajadores existentes.
La alta rotación y las condiciones de precariedad también se han documentado ampliamente. Un análisis de 2024 reveló que 7 de cada 10 hoteles en la región registran a su personal con el salario mínimo, enfrentan problemas de transparencia en el reparto de propinas y aplican descansos “solidarios” no remunerados.
Reacciones y respuesta institucional
En el operativo, las autoridades aseguraron 133 motocicletas, varias de ellas con reporte de robo. La presidenta municipal de Benito Juárez, Ana Patricia Peralta, confirmó que los operativos contra este tipo de “rodadas” continuarán de forma permanente. “¿Dónde están los padres? Tiene que haber consecuencias para quienes permiten que los menores conduzcan motocicletas sin licencia”, declaró la edil.
Todos los detenidos fueron liberados del Centro de Retención Municipal, conocido como “El Torito”. Diecinueve jóvenes salieron tras el pago de una multa de 4 mil 692.40 pesos, mientras que el resto cumplió 36 horas de arresto. Los menores fueron entregados a sus padres después de una valoración médica y psicológica.
El obispo González Morales, quien fue designado por el papa León XIV al frente de la diócesis Cancún-Chetumal en diciembre de 2025, insistió en que la solución al problema requiere un trabajo conjunto entre sociedad, autoridades e Iglesia, sin caer en la condena ni en la indiferencia: “Al final, siempre la Iglesia ha sido subsidiaria de las necesidades que presenta la sociedad”, remató.
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