Irapuato, Guanajuato.- El obispo de la Diócesis de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, condenó el uso indebido de recursos públicos para la promoción personal de políticos que buscan posicionarse como aspirantes a cargos. Aseguró que la única propaganda válida es el trabajo y los resultados: “La mejor propaganda para alguien que quiere ser candidato es realizar un buen trabajo. Desgraciadamente en la política se usa mucho esta propaganda adelantada para ir ganando lugares”, señaló.
Su declaración se produjo en un contexto de crisis de seguridad en el municipio de Salamanca, donde se registraron al menos cinco casos de privación de la libertad de personas en lo que va de enero. La escalada de violencia generó preocupación en la población.
El obispo Díaz Díaz se pronunció sobre la grave situación que, según él, afecta no solo a Salamanca sino a toda la región. Expresó su profunda preocupación después de una ceremonia con familias: “Nos duele lo que está pasando, no sólo en Salamanca, sino en toda nuestra región”, afirmó.
Hizo un llamado a la corresponsabilidad entre autoridades y ciudadanos para enfrentar la crisis: “El gobierno, las autoridades tendrán que hacerse cargo de las situaciones difíciles, pero precisamente con las familias decíamos, y también las familias tendrán que hacerse cargo de estas situaciones difíciles”, indicó.
Desde su experiencia visitando cárceles, el obispo ofreció una perspectiva sobre los orígenes del problema. Encontró en su contacto con personas privadas de la libertad un patrón recurrente: “Con tristeza, a veces decimos el que comete un crimen era un miembro de nuestras familias o de familias que vienen de otros lados, pero son miembros de familias y cuando estamos en contacto con ellos, por ejemplo, en la cárcel que me toca visitarlos y platicar con ellos, encuentro muchas veces familias heridas, familias lastimadas”.
Enfatizó la necesidad y la urgencia de fortalecer el trabajo con las familias, la educación y las escuelas. Instó al gobierno a intensificar con más conciencia la labor de protección y prevención. Respecto a intervenir con personas ya inmersas en actividades delictivas, fue categórico: “No es tarde para intervenir desde la familia con estas personas que ya están de repente, pero si no se hace nada es peor, si no hacemos nada hay muchos problemas, pero si no se hace nada es peor, necesitamos seguir trabajando, luchando en la familia”.
Según el obispo, la crisis actual es consecuencia de negligencias previas. “Ahorita estamos afrontando consecuencias de descuido de familia, el estado”, afirmó.
Reiteró que los hechos y las acciones concretas en beneficio de la población deben ser la verdadera carta de presentación de los aspirantes a servir en la vida pública. Destacó que no es ético desviar recursos públicos hacia la promoción personal, ya que esos bienes deben dirigirse a atender las problemáticas sociales que, como la inseguridad en Salamanca, requieren atención inmediata.

