San Cristóbal de las Casas, Chiapas.- El obispo de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Rodrigo Aguilar Martínez, reconoció un descenso en los niveles de violencia en Chiapas durante los dos años recientes; sin embargo, advirtió que algunos territorios del estado aún registran hechos de inseguridad. El pastor urgió a las autoridades a aplicar la ley para garantizar la paz en todas las regiones.
En declaraciones a la prensa, a propósito del decimoquinto aniversario luctuoso del obispo emérito Samuel Ruiz García -figura central en la defensa de los derechos indígenas durante más de cuatro décadas al frente de la diócesis-, el obispo Aguilar Martínez informó sobre un logro concreto de la presión social y eclesial: la liberación a finales de 2025 de cinco indígenas tseltales del municipio de San Juan Cancuc, quienes estaban privados de la libertad. Su excarcelación fue resultado de movilizaciones impulsadas por la Diócesis y organizaciones sociales.
Al mismo tiempo, los integrantes del movimiento Pueblo Creyente contrastaron la evaluación actual con el sexenio anterior. Recordaron que en ese periodo se documentó un incremento de la violencia, con miles de desplazados y ataques armados en regiones como la Frontera, Sierra y Norte del estado. El grupo reiteró su exigencia de justicia por el asesinato del sacerdote Marcelo Pérez Pérez, crimen ocurrido en esa misma etapa.
Las denuncias del Pueblo Creyente abordaron problemas sociales arraigados. El movimiento señaló el aumento de cantinas legales y clandestinas en diversos municipios, junto con la venta de drogas. Indicaron que este fenómeno deriva en mayores índices de alcoholismo, drogadicción, prostitución y violencia intrafamiliar en las comunidades.
Los católicos chiapanecos también hicieron críticas a las circunstancias económicas vigentes; expusieron problemáticas como el bajo precio de los granos básicos, los altos costos de los productos de primera necesidad y las tarifas elevadas de energía eléctrica. Exigieron además condiciones comerciales y laborales más justas para las familias campesinas.
El obispo Rodrigo Aguilar Martínez reiteró su postura como pastor: “Aunque se percibe una mayor tranquilidad en el estado, es necesario reforzar las acciones para que la paz sea una realidad en todos los ámbitos de la vida cotidiana”, afirmó.
Su declaración dejó en claro que, pese a los avances reportados, la sombra de la violencia y la inequidad demanda atención continua, un legado que evoca la lucha permanente del obispo Samuel Ruiz García.

