Missouri, Estados Unidos.- La Iglesia católica tiene ya fecha para beatificar a una de las figuras más influyentes de la evangelización en el siglo XX. El Dicasterio para las Causas de los Santos anunció que el venerable arzobispo Fulton John Sheen será elevado a los altares el 24 de septiembre en Saint Louis, Missouri, en una ceremonia que presidirá el cardenal Luis Antonio Tagle.
Sheen, quien fuera obispo auxiliar de Nueva York y director nacional de las Obras Misionales Pontificias entre 1950 y 1966, alcanzó fama mundial por su programa de televisión “Life Is Worth Living” (“La vida vale la pena vivirse”), con el que obtuvo un premio Emmy y llevó la enseñanza católica a millones de hogares en Estados Unidos.
La misa de beatificación se celebrará a las 14:00 horas (UTC-5) en The Dome at America’s Center, un estadio cubierto en St. Louis. La elección del recinto responde a la expectativa de una gran asistencia de fieles, según explicó el obispo Louis Tylka, de la Diócesis de Peoria, lugar de nacimiento y ordenación de Sheen.
“Este es un momento de inmensa gracia para la iglesia, especialmente para nosotros en la Diócesis de Peoria, donde el arzobispo Sheen nació, fue ordenado y sirvió por primera vez como sacerdote”, afirmó Tylka. “Su vida y ministerio continúan inspirando a innumerables personas a conocer y amar a Jesucristo más profundamente”.
El anuncio del Vaticano se produjo el 25 de marzo, en la Solemnidad de la Anunciación, una coincidencia que el director nacional de las Obras Misionales Pontificias en Estados Unidos, Roger Landry, calificó como “muy apropiada”. “El arzobispo Sheen pasó su vida continuando la obra del arcángel Gabriel, llamándonos a alegrarnos porque el Señor está con nosotros, e imitando la respuesta de María al ponerse como siervo del Señor, permitiendo que toda su vida se desarrolle según la palabra del Señor”, expresó Landry.
Sheen, nacido en El Paso, Illinois, el 8 de mayo de 1895, fue ordenado sacerdote en 1919. En 1951 fue consagrado obispo auxiliar de Nueva York, cargo que desempeñó hasta 1966, cuando fue nombrado obispo de Rochester, donde permaneció hasta su retiro en 1969. Falleció el 9 de diciembre de 1979 a causa de una cardiopatía.
La causa de canonización se abrió en 2002 en la Diócesis de Peoria. El papa Benedicto XVI lo declaró venerable en junio de 2012. El 5 de julio de 2019, el papa Francisco aprobó un milagro atribuido a su intercesión: la curación de un bebé que nació sin signos vitales y sobrevivió tras la oración de sus padres invocando a Sheen.
“Mediante su predicación, enseñanza y testimonio personal, llevó la luz de la fe a millones, llamando a cada uno de nosotros a una devoción más profunda a la Eucaristía y a nuestra Santísima Madre”, señaló Tylka. “La Misa de beatificación será un momento profundo de oración y celebración para los fieles cercanos y lejanos”.
La ceremonia será presidida por el cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto de la Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares del Dicasterio para la Evangelización del Vaticano, quien actuará como legado pontificio, celebrante y predicador.
Landry abundó: “No sólo el cardenal Tagle, como Sheen, es un predicador increíblemente dotado, sino que sin duda podrá subrayar las contribuciones que el pronto beato Fulton Sheen hizo y en muchos sentidos continúa haciendo a la labor misionera de la Iglesia”.
El obispo de Peoria invitó a todos los que han sido tocados por el legado de Sheen a unirse a la celebración, ya sea en persona o en espíritu. “Mediante su predicación, enseñanza y testimonio personal, llevó la luz de la fe a millones”, recordó Tylka, quien también anunció que habrá otros eventos en Peoria para conmemorar la ocasión.
Sheen es recordado como un pionero de la comunicación católica. Su programa “Life Is Worth Living” se emitió en televisión de 1952 a 1957, abordando temas de moralidad y doctrina católica con un estilo directo y accesible que atrajo a audiencias masivas, incluyendo a personas de otras confesiones religiosas.
La beatificación, que requiere la confirmación de un milagro atribuido a su intercesión, abre el camino hacia la canonización, para la cual se necesitará otro milagro ocurrido después de esta ceremonia. Con este acto, la Iglesia reconoce oficialmente la santidad de vida de quien dedicó su ministerio a comunicar la fe con los medios disponibles en su tiempo.

