Quito, Ecuador.- Dos sacerdotes murieron ahogados tras lanzarse al mar para rescatar a un monaguillo que era arrastrado por el oleaje en el cantón General Villamil Playas, en la provincia ecuatoriana de Guayas.
El religioso español Alfonso Avilés, de 60 años, y el sacerdote ecuatoriano Pedro Anzoátegui, de 43, se encontraban con un grupo de jóvenes en un retiro espiritual de Cuaresma cuando ocurrió el incidente.
Según el relato de los presentes, ambos ministros lograron auxiliar al menor que se había internado en el océano; sin embargo, no pudieron ellos mismos regresar a la orilla.
El hecho ocurrió mientras los sacerdotes acompañaban a jóvenes en una jornada de convivencia y reflexión espiritual cerca del mar. En determinado momento, uno de los monaguillos fue arrastrado por el fuerte oleaje.
Testigos relataron que el menor no podía salir del agua y comenzó a pedir ayuda. Ante la situación, los dos sacerdotes se lanzaron al mar para intentar rescatarlo. El joven logró sobrevivir gracias a la intervención de ambos religiosos. Pero los hombres fueron arrastrados mar adentro.
La Diócesis de Daule informó inicialmente la muerte del sacerdote Alfonso Avilés tras recuperarse su cuerpo. Horas después se confirmó también el fallecimiento del padre Pedro Anzoátegui.
En redes sociales, varios testigos y participantes del retiro relataron el impacto del momento: “Fue una escena muy dura, nadie podía creer lo que estaba pasando”, escribió un joven participante del encuentro en Instagram.
Alfonso Avilés nació en Murcia, España, y fue ordenado sacerdote en 1990 tras estudiar filosofía y teología. Durante los últimos nueve años ejerció su ministerio en la parroquia de San Alberto Magno. Personas cercanas a su comunidad lo recuerdan como un sacerdote cercano a los fieles y activo en la vida parroquial.
Desde la parroquia donde servía se difundió un mensaje de despedida que destacó su trayectoria pastoral: “Con más de 30 años de sacerdocio y nueve años de servicio en nuestra parroquia, deja un legado de fe, cercanía y amor por la comunidad”, señaló la parroquia de San Alberto.
El sacerdote ecuatoriano Pedro Anzoátegui tenía 43 años y había sido ordenado en 2010. Durante varios años ejerció su ministerio dentro de la jurisdicción eclesiástica local, donde acompañó a comunidades y grupos juveniles.
La muerte de los dos sacerdotes provocó múltiples mensajes de condolencias dentro de la Iglesia católica y entre fieles que conocían su trabajo pastoral.
El arzobispo de Guayaquil, Luis Cabrera Herrera, expresó el pésame de la Iglesia local mediante un comunicado difundido por la arquidiócesis: “Agradecemos a Dios por el don precioso de la vida y la vocación sacerdotal del padre Alfonso Avilés”, señaló el arzobispo de la Arquidiócesis de Guayaquil.
El texto también indicó que la Iglesia encomienda su alma “a su infinita bondad y misericordia” y expresó solidaridad con sus familiares, amigos y con la comunidad religiosa a la que pertenecía.

