Era un viernes por la noche, mientras llovía con un chipi chipi constante, adentro hablaba yo con un grupo de adolescentes de los hechos cotidianos de actualidad. La semana anterior, bajo un sopor inaguantable, había descubierto que ninguno de los presentes sabía a bien lo que había ocurrido el 11 de septiembre del 2001: nadie había nacido antes del 2008.
“Nos pudiera hacer un resumen del siglo XX…”. La voz salió de una jovencita que casi no hablaba y que ocupaba una silla en la hilera de hasta atrás. Buena encomienda.
Lo había leído en algún libro. El siglo XX no duró cien años. Comenzó con la primera guerra mundial en 1914 y terminó prematuramente con la caída del muro de Berlín en 1989. ¿Qué hubo en medio? Más guerras: después de la primera vino la segunda, luego la guerra de Vietnam, la de Corea, la Fría, la crisis de los misiles, el genocidio de Ruanda… También ocurrió la crisis económica mundial de 1929, los campos de exterminio nazi, el fascismo, Stalin y los millones de asesinatos, Mao Tse Tung en China, las bombas atómicas de 1945… Y si, en 1989 la caída de los regímenes socialistas y el muro de Berlín.
¿Ocurrieron hechos buenos? Seguramente, aunque en un recuento de daños destacan los malos. Pero sí: Los avances de la medicina, la generalización de las vacunas, el invento de las computadores, el uso intensivo del internet, el abatimiento del analfabetismo y el avance de la educación, la conciencia de los derechos humanos…
Todo eso en el siglo XX.
Por la tarde siguiente de la noche de tormenta andaba yo en la tienda del tecolotito. Seguían rebotando en mi cerebro los hechos del siglo XX, cuando un libro de portada negra me llamó la atención. Timothy Snyder escribió Sobre la tiranía, con el subtítulo Veinte lecciones qué aprender del siglo XX. Y es lógico suponer que salí con él. Un libro pequeño, de 150 páginas, en la que el autor da una serie de consejos aprendidos de la historia reciente.
Snyder habla de los padres fundadores de los Estados Unidos, que “sabían muy bien que Aristóteles había advertido de que la desigualdad conllevaba inestabilidad, mientras que Platón estaba convencido de que los demagogos se aprovechaban de la libertad de expresión para erigirse en tiranos”.
“Al fundamentar su república democrática en el derecho, y al establecer un sistema de frenos y contrapesos, los padres fundadores pretendían evitar ese mal que ellos, igual que los antiguos filósofos, denominaban tiranía. Tenían en mente la usurpación del poder por un solo individuo o grupo, o la posibilidad de que los gobernantes burlaran las leyes en su propio beneficio”. Snyder no escribió estás líneas pensando en nuestro país, eh.
El autor dice que “la historia puede familiarizar, y puede servir de advertencia. A finales del siglo XIX, al igual que a finales del XX, la expansión del comercio mundial generó expectativas de progreso. A principio del siglo XX, igual que a principios del siglo XXI, esas esperanzas fueron puestas en entredicho por nuevas visiones de la política de masas en las que un líder o un partido afirmaban representar directamente la voluntad del pueblo…”.
Debemos reconocer en la historia aquel legado que nos hace evolucionar y dejar de lado aquello que nos empobrece económica y espiritualmente. Es lo que pretende decirnos el autor de Sobre la tiranía.
Luego vienen las veinte lecciones, cuyo frase principal escribo a continuación:
- No obedezcas por anticipado.
- Defiende las instituciones.
- Cuidado con el Estado de partido único.
- Asume tu responsabilidad por el aspecto del mundo.
- Recuerda la ética profesional.
- Desconfía de las fuerzas paramilitares.
- Sé reflexivo si tienes que ir armado.
- Desmárcate del resto.
- Trata bien nuestra lengua.
- Cree en la verdad.
- Investiga.
- Mira a los ojos y habla de las cosas cotidianas.
- Practica una política corporal.
- Consolida una vida privada.
- Contribuye a las buenas causas.
- Aprende de tus conocidos de otros países.
- Presta atención a las palabras peligrosas.
- Mantén la calma cuando ocurra la impensable.
- Sé patriota.
- Sé todo lo valiente que puedas.
Seguir estos consejos al dedillo no nos garantiza llegar al mundo ideal, pero al menos tenemos alternativas de que si seguimos estas lecciones podemos llegar a mejor puerto que si no las seguimos.
De cualquier manera, a los adolescentes les hice un resumen muy rápido de lo que fue el siglo XX, que ellos solo conocen por las películas y uno que otro libro que les llega. Ellos son completamente del siglo XXI, que comenzó justo el 11 de septiembre de 2001 con una tragedia y que siguió con otra por el terrorismo consecuente.
Ha transcurrido desde entonces justo un cuarto de siglo y no sé qué contarán ellos cuando tengan de frente a los adolescentes de los años 40…
Política y económicamente no hay mucho qué contar. Hay populismo por todos lados, que no nos auguran mucho bien. Y la economía no acaba por prosperar. Además la guerra… que siempre ha estado presente.
Ojalá sigamos los consejos de Snyder.
Nos leemos la próxima. ¡Hay vida! Es Cuaresma… tiempo de escuchar consejos.

