Guadalajara, Jalisco.- Una ‘pandemia política’ y una “doble derrota del Estado” se encuentran como dos escenarios percutores de violencias y pobrezas en las naciones actuales y que en México se percibe como la “impotencia organización política superior para garantizar y hacer valer derechos” y la prepotencia “de las fuerzas y aparatos políticos y burocráticos que han decidido salvarse a sí mismas”, consideró Mauricio Merino, académico e investigador durante el Segundo Diálogo Nacional por la Paz.
Merino Huerta, doctor en Ciencia Política y Sociología, presentó un análisis estructural de la realidad política mexicana. Describió primero la violencia omnipresente: "En las escuelas, en las fábricas, en las oficinas, el transporte público, en los parques, en todos lados" que convive con un cúmulo de carencias: "hay mucha pobreza, mucha y muchas dificultades para vivir, para comer, para vestir, moverse, cuidarse, curarse, educarse o divertirse para la mayoría de la población. Hay pues muchas violencias entrelazadas en nuestra sociedad".
Planteó una pregunta: "¿Quién no ha visto o no ha sido víctima de un robo o de un fraude, de una extorsión? ¿Quién no pertenece a una familia o conoce a un amigo o amiga o a un grupo cercano que no haya podido, que no haya perdido a un ser querido por alguna de esas violencias?..Las víctimas de la violencia somos la gran mayoría, casi todas y todos".
Alertó que esta realidad produce una secuencia social del miedo: "El miedo se nos ha ido imponiendo día a día y se ha ido extendiendo cada vez más. Tras el miedo ha germinado la desconfianza, entre quienes convivimos en los mismos espacios. Y cuando eso sucede sin darnos cuenta, nos volvemos cómplices de las violencias que nos están asfixiando".
En el centro de su disertación, el académico propuso una posible causa raíz de ese nivel de violencia: "La causa eficiente de las violencias está en la doble derrota que ha padecido el Estado en lo que va del siglo XXI. Una derrota que se manifiesta a un tiempo en la impotencia y en la prepotencia". Detalló: "La impotencia de nuestra organización política superior para garantizar y hacer valer derechos, obligaciones, y libertades y la prepotencia de las fuerzas Armadas, las policías, los jueces, los aparatos políticos y las burocracias que han decidido salvarse a sí mismas, medrando con sus facultades, como si fueran armas mientras se rinden y se abrazan con los más violentos".
"En términos prácticos -señaló-, propongo que la causa eficiente de las violencias está en la deliberada destrucción del Estado democrático y social de derechos".
Por ello aseguró que México se enfrenta a un ciclo perverso entre el temor social y las facultades del poder: "Dada la inseguridad del país, nos dicen, necesitamos usar el poder sin limitaciones... [pero] es un juego perverso de punta a punta". Advirtió sobre una dinámica global: "Esa paradoja está evolucionando como pandemia política. Y sí, obviamente tenemos ese mismo virus en México".
Criticó los argumentos simplistas: "El gobierno de México, en particular dice una y otra vez que hay que arrancar a los jóvenes del crimen organizado, repartiendo dinero público... Pero eso no es cierto, ni por asomo. En cambio, es un argumento estigmatizante como si los pobres fueran ya de suyo una amenaza".
Merino concluyó su disertación con un llamado a la recuperación colectiva: "Estoy seguro de que tenemos que recuperar la idea del Estado social y democrático de derechos y recordar que ese Estado no es propiedad de nadie... No es de ellos, es nuestro, porque la soberanía reside en el pueblo".

