Piedras Negras, Coahuila.- En un pronunciamiento que trasciende las fronteras locales, el obispo de la Diócesis de Piedras Negras, Alfonso Gerardo Miranda Guardiola, condenó el conflicto armado que se desarrolla en Medio Oriente y que ha cobrado la vida de decenas de civiles inocentes, entre ellos menores de edad.
"Esta confrontación está ocasionando un derramamiento de sangre. Es evidente el sufrimiento de muchísimas familias, comunidades y, en particular, de los niños y niñas que resultan tristemente afectados; y al decir esto hablo de vidas aniquiladas", expresó el religioso en declaraciones a la prensa.
Miranda Guardiola se refirió específicamente a la escalada bélica entre Israel y Estados Unidos contra Irán, un conflicto que ha encendido las alarmas de la comunidad internacional. El obispo señaló que, al igual que el papa León XIV, hace un llamado a los gobernantes de las potencias involucradas para que privilegien la paz y agoten los recursos diplomáticos antes de continuar con la violencia.
El líder católico subrayó que, aunque existan diferencias culturales o políticas entre naciones, estas deben resolverse mediante el diálogo y no con enfrentamientos que ponen en riesgo la supervivencia de la humanidad. Su mensaje busca sumar la voz de la Iglesia en Coahuila al coro global que exige protección para la población civil en zonas de combate.
El obispo puso especial énfasis en el impacto humanitario del conflicto. Días atrás, imágenes y reportes desde Medio Oriente documentaban la devastación en áreas residenciales, con hospitales desbordados y familias enteras atrapadas en medio de los bombardeos. Las cifras de víctimas, que incluyen un número creciente de niños, han provocado la condena de organismos internacionales y líderes religiosos alrededor del mundo.
"Lo que sí es claro es el sufrimiento que viven muchísimas familias, poblaciones, los niños y las niñas, que salen tristemente afectados; y al decir esto hablo de aniquilados", reiteró Miranda Guardiola, enfatizando la crudeza de la situación.
Más allá del conflicto internacional, el obispo Miranda Guardiola aprovechó su pronunciamiento para invitar a la sociedad a buscar soluciones pacíficas a sus propios conflictos cotidianos. En un contexto donde la polarización y la violencia también se manifiestan en ámbitos locales, el llamado adquiere una dimensión práctica para los fieles de la región.
"No podemos dejar de levantar la voz para pedir la paz y unirnos en oración, implorando a Dios que nos ayude a alcanzarla allá donde hay guerras, y también aquí, para encontrar soluciones a nuestros propios conflictos", concluyó.
La Diócesis de Piedras Negras se suma así a las voces globales que exigen el cese de hostilidades y la protección de la población civil. Mientras tanto, desde el norte de México, el mensaje del obispo invita a la reflexión sobre la responsabilidad compartida en la construcción de la paz, tanto en las regiones devastadas por la guerra como en el entorno inmediato de las comunidades coahuilenses.

