Córdoba, Argentina.- El cardenal arzobispo de Córdoba y vicepresidente del Episcopado, Ángel Rossi, criticó el recorte de fondos para discapacitados, jubilados y enfermos promovido por el presidente Javier Milei: “Es signo de decadencia”, afirmó. Rechazó además la violencia verbal en la política y exigió más diálogo.
En la homilía dominical del 10 de mayo de 2026, el cardenal Ángel Rossi lanzó la crítica más severa que un alto cargo de la Iglesia católica argentina ha dirigido al gobierno de Javier Milei.
“Estamos viendo favorecer a los opulentos y restringir la ayuda a los discapacitados, jubilados, enfermos y vulnerados, pero de modo particular a los discapacitados, y (esto) es signo de decadencia y sadismo personal e institucional”, sostuvo.
Rossi, jesuita de 66 años formado por el entonces padre Jorge Bergoglio en el seminario de San Miguel, fue creado cardenal por Francisco en 2022 y nombrado arzobispo de Córdoba en 2023. También es vicepresidente primero del Episcopado argentino. Participó activamente en el cónclave de 2025 que eligió al papa León XIV.
El arzobispo cordobés fue más allá y acuñó una expresión que rápidamente resonó en los medios: “Hay un cierto sadismo de Estado e institucional”, dijo, en una inequívoca alusión al ajuste económico que el gobierno nacional impulsa para sostener el equilibrio fiscal.
Recortes a pobres y beneficios a grandes empresas
Rossi criticó explícitamente la restricción de ayudas a los sectores más vulnerables. Sus palabras se producen después de que el gobierno presentara el Presupuesto 2026, que prevé un recorte real del 5,7% en las prestaciones sociales, según un informe de Chequeado. Las pensiones por discapacidad y la ayuda a jubilados figuran entre las partidas más afectadas.
El Ejecutivo, por su parte, impulsó un reempadronamiento obligatorio de todos los titulares de pensiones no contributivas por invalidez, una medida que según organizaciones de discapacitados complica el acceso a los beneficios.
El cardenal también aludió a “los opulentos”, en clara referencia a las ventajas impositivas que el gobierno concedió a grandes empresas para fomentar la inversión, en particular el paquete de desgravaciones (la remoción de impuestos) aprobado en el marco de la Ley de Bases. Según la Asociación Argentina de Presupuesto, el costo fiscal fue del 0,3% del PIB, una cifra simbólica, pero que para la Iglesia evidencia una decisión política de gastar a favor del gran empresariado pero no a favor de la gente más necesitada.
Por su parte, el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza, advirtió que “por primera vez en mucho tiempo, quienes antes colaboraban con la Iglesia en la ayuda a los más necesitados, personas de clase media, hoy se ven obligados a solicitar ayuda”. La caída de las donaciones y el aumento de la demanda de alimentos empujan a la Iglesia a destinar más recursos propios a los comedores parroquiales.
Colombo afirmó que se abrió un fluido canal de diálogo con el gobierno a través del canciller Pablo Quirno. Sin embargo, lamentó que el presidente Milei no recibe a la cúpula del Episcopado desde hace más de dos años. La última reunión oficial se remonta a abril de 2024, cuando una delegación de obispos se reunió con el entonces jefe de Gabinete, Nicolás Posse.
Rossi también cuestionó el grado de violencia verbal que caracteriza el debate político argentino. “La Iglesia de Cristo es la Iglesia del amor, no de la ortodoxia, sino del amor, de la interioridad que glorifica a Dios en sus corazones, de la coherencia que da razón a la esperanza y el amor, no con gritos, ni fanatismos, agresividades”, sostuvo, en una crítica indirecta al estilo confrontativo del presidente Milei.
El gobierno, por su parte, replicó al cardenal Rossi a través del vocero presidencial, Manuel Adorni, quien señaló que “el Estado no es sádico, es responsable fiscalmente”, y recordó que la inflación acumulada en 2025 fue del 47% y que la pobreza bajó del 43% al 36% en el primer trimestre de 2026.
Posible visita papal
En otro orden, Colombo afirmó que crecen las posibilidades de que el Papa León XIV visite pronto la Argentina. El canciller Pablo Quirno entregó el 11 de febrero de 2026 al Papa una carta de invitación firmada por el presidente Milei. El Vaticano aún no ha confirmado fechas. Fuentes cercanas a la Conferencia Episcopal señalaron que la visita podría ocurrir a fines de 2026 o en el primer trimestre de 2027.
La Cancillería argentina se limitó a señalar que las gestiones continúan. El arzobispo de Mendoza recordó que “sería un gran gesto de encuentro y reconciliación en un momento de tanta polarización”.
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