Paris, Francia.- La Asamblea Nacional de Francia votará este 15 de julio el proyecto de ley "Derecho a la asistencia para morir", que legaliza la eutanasia y el suicidio asistido. El obispo de Bayona, Lescar y Oloron, Marc Aillet, ha advertido que los diputados católicos que voten a favor de la norma incurrirán en una "incoherencia eclesial" y, en consecuencia, no podrán recibir la comunión.
La votación decisiva sobre el proyecto de ley de eutanasia y suicidio asistido en Francia tendrá lugar el 15 de julio en la Asamblea Nacion. El texto, titulado "Derecho a la asistencia para morir", legaliza ambas prácticas: la eutanasia, administrada por un médico o enfermero, y el suicidio asistido, en el que el paciente se autoadministra una sustancia letal.
La ley se aplicaría a adultos residentes en Francia que padecen una enfermedad grave e incurable en fase avanzada o terminal, experimentan un sufrimiento que no puede aliviarse con tratamiento y conservan la capacidad de expresar su voluntad libremente.
La advertencia del obispo
En una entrevista publicada el 7 de julio por France Catholique, Marc Aillet, obispo de Bayona, Lescar y Oloron, en el sur de Francia, afirmó que "un católico que participa en la vida pública no puede ignorar" la enseñanza constante de la Iglesia contra la eutanasia. El obispo subrayó que la fe cristiana abarca la totalidad de la existencia de una persona y que todo legislador debe examinar en conciencia si sus actos se ajustan a la fe que profesa.
Según Aillet, una votación pública a favor de una ley gravemente contraria a la doctrina moral de la Iglesia crea "un verdadero problema de coherencia eclesial".
Los legisladores católicos que apoyen el proyecto de ley deben sopesar las consecuencias de esa decisión. Si son conscientes de la incongruencia, dijo, "ya no podrán comulgar". El obispo añadió que la Iglesia tiene la autoridad para recordárselo, tal como ya lo han hecho algunos obispos en Estados Unidos.
Aillet invitó a los legisladores a un examen de conciencia sincero y planteó la cuestión de si la sociedad tiene derecho a recurrir a la muerte deliberada como respuesta al sufrimiento.
Cuarto intento contra la vida
La Asamblea Nacional, la cámara baja del Parlamento francés, tiene prevista para el 15 de julio la votación decisiva sobre el proyecto de ley. Se espera que la medida se apruebe por amplio margen, como ha ocurrido en sus tres lecturas anteriores en la cámara baja, la más reciente el 30 de junio con 295 votos a favor y 232 en contra. El Senado ha rechazado el proyecto de ley en tres ocasiones, la última el 7 de julio por un ajustado resultado de 169 votos a favor y 164 en contra, con 11 abstenciones.
Según el artículo 45 de la Constitución francesa, el gobierno puede otorgar a la Asamblea la última palabra si ambas cámaras permanecen en un punto muerto tras repetidas lecturas. Se espera que el primer ministro Sébastien Lecornu invoque este procedimiento el miércoles.
Defensa doctrinal y oposición eclesial
El obispo Aillet fundamentó su advertencia en la carta del Vaticano de 2020, Samaritanus Bonus, que reafirma que la eutanasia es intrínsecamente mala, independientemente de las circunstancias. El obispo distinguió la verdadera compasión de lo que San Juan Pablo II denominó una "falsa misericordia", argumentando que una sociedad genuinamente fraterna responde al sufrimiento con cuidados paliativos y acompañamiento, en lugar de la eliminación de la persona que sufre.
El obispo también solicitó una cláusula de objeción de conciencia plenamente garantizada para los trabajadores sanitarios y defendió el derecho de las instituciones de atención sanitaria católicas a negarse a participar, advirtiendo que, sin ella, algunas podrían verse obligadas a cerrar o trasladarse al extranjero.
En esa sintonía, la Conferencia Episcopal Francesa se ha opuesto al proyecto de ley desde sus inicios, emitiendo declaraciones formales en contra tras la primera votación de la Asamblea en mayo de 2025, nuevamente tras la segunda lectura en febrero, y una tercera vez el Día de la Ascensión en mayo, cuando advirtió sobre la "imprudencia moral" y la "falta de respeto democrático" ante la ausencia de consenso político y social.
En vísperas de la votación del 30 de junio, la Iglesia publicó un vídeo dirigido a los legisladores, en el que el Arzobispo de Tours, Vincent Jordy, afirmó que el testimonio de cuidadores, juristas y asociaciones involucradas en la atención al final de la vida había sido "dolorosamente ignorado" durante los debates.
Reacciones sociales y oración
Las críticas al proyecto de ley no se limitan a los círculos religiosos. La Société française d'accompagnement et de soins palliatifs y otras federaciones de cuidadores se han opuesto al texto de la ley, argumentando que los cuidados paliativos deben ser una alternativa real y accesible antes de cualquier transición hacia la muerte asistida, y que el marco clínico y la supervisión del proyecto de ley siguen sin estar claros.
La red social cristiana Hozana alentó a los fieles para que se unieran a una cadena de oración dirigida a los legisladores franceses antes de la votación del miércoles, un llamamiento que ha reunido a más de 58 mil participantes.
Preguntado sobre la próxima visita del papa León XIV a Francia, cuyo lema elegido para el viaje es "Para que el mundo tenga vida", Aillet expresó su esperanza de que el pontífice reafirme la dignidad inalienable de toda vida humana, independientemente del resultado de la votación.

