Ciudad de México.- Una nueva docuficción sobre la fundadora de las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento, beata María Inés Teresa Arias (1904-1981) recorrerá en estos meses diversas parroquias y comunidades para dar a conocer la historia de una mujer que, en medio de la persecución religiosa en México, fundó una congregación presente hoy en más de una decena de países.
“Existen historias en la tierra que se escriben en el Cielo… esta es mi historia”.
En un momento en el que las parroquias y los templos buscan recursos para la formación y la reflexión de sus comunidades, la figura de la beata mexicana del siglo XX vuelve a colocarse en el centro de la agenda pastoral. El documental “Me miró” recupera los pensamientos y sentimientos de la madre fundadora de las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento, a través de recreaciones digitales basadas en materiales de archivo. El documental busca acercar a los fieles la vida de la religiosa mexicana que fue beatificada en 2012 y cuya obra misionera se extiende hoy por 16 países.
El documental toma en voz propia de la beata María Inés el sentido del llamado vocacional, en particular, de la vocación misionera de la familia inesiana. En el filme, la voz recreada de Madre María Inés plantea el misterio de la “llamada” de Cristo en la vida personal:
“Si nuestras respuestas son sinceras, las llamadas se vuelven promesas; y si las promesas llegan del Cielo se despliegan las alas del alma… y los sueños comienzan a moverse y lo imposible, a ser posible”, relata el filme para explicar el origen de una misión extendida en varios continentes y en varias actividades: educación, salud y acompañamiento.
Una vida marcada por la persecución y la misión
María Manuela de Jesús Arias Espinosa nació el 7 de julio de 1904 en Ixtlán del Río, Nayarit, México. Fue la quinta de ocho hijos de una familia profundamente cristiana. Desde joven sintió inclinación por la vida monástica, aunque antes de ingresar a la vida religiosa se licenció en Comercio. En 1929, en plena persecución religiosa en México, ingresó al monasterio de las Clarisas del Ave María, comunidad que, debido a las restricciones al culto, tuvo que trasladarse a California.
“Un día, Jesús me miró y me fui tras Él. Desde entonces, Él ha sido mi faro, mi guía y mi victoria…”, explica ella misma en el filme.
Sin embargo, su camino no fue sencillo. La documentación de su beatificación señala que, tras un largo período de clausura, María Inés Teresa maduró la idea de una fundación que uniera la contemplación y el apostolado misionero.
“Mi llamada fue ser una misionera sin fronteras”, sentencia la beata María Inés en la recreación documental.
En 1945, con el permiso del obispo de Cuernavaca, fundó la congregación de las Misioneras Clarisas del Santísimo Sacramento, que el 22 de junio de 1951 obtuvo la aprobación pontificia como congregación misionera. La expansión fue rápida: en la década siguiente se abrieron 21 nuevas comunidades en América, Japón, África, Asia y Europa.
Una personalidad de alegría y fortaleza
En otros filmes dedicados a la beata mexicana, se confirman testimonios que coinciden en destacar el carácter afable y cercano de María Inés. El cardenal Angelo Amato, como legado pontificio para la beatificación de la religiosa que se celebró en la Ciudad de México, subrayó que su vida virtuosa estuvo “adornada por una sonrisa perenne”; esa característica favoreció a que las y los jóvenes la buscasen debido a su confianza y dirección, y los niños la seguían porque irradiaba ternura.
El milagro que abrió el camino a los altares
La beatificación de María Inés Teresa Arias, celebrada el 21 de abril de 2012 en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, estuvo precedida por el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión.
Según la documentación oficial de la Congregación para las Causas de los Santos, se trata de la curación de Francisco Javier Carrillo Guzmán, un niño de un año y tres meses que en junio de 2001 cayó a una piscina en Guadalajara y sufrió graves daños cerebrales.
Los médicos le diagnosticaron pocas esperanzas de vida y, en caso de sobrevivir, secuelas neurológicas graves. La abuela del niño, devota de la madre Inés, pidió su intercesión; las Misioneras Clarisas se unieron a la oración y colocaron una reliquia de la religiosa junto al pequeño. Días después, el niño comenzó a mejorar de forma inesperada hasta quedar completamente sano, sin secuelas. La Iglesia reconoció la curación como un milagro válido para la beatificación.
La docuficción tiene una duración y un formato que la hacen apta para su proyección en parroquias, salones comunitarios y templos. Y se prevé que se facilite su acceso por parte de las comunidades que no puedan organizar una exhibición presencial.
Una obra que trasciende fronteras
Hoy, la congregación fundada por María Inés Teresa Arias está presente en 16 países, entre ellos Japón, Corea, Vietnam, India, Indonesia, Rusia, Nigeria, Sierra Leona, Liberia, Italia, Irlanda, España, Estados Unidos, México, Costa Rica y Argentina. Su labor incluye escuelas, hospitales, casas hogar, internados y centros de evangelización.
TRAILER: https://www.facebook.com/reel/4718157105084383

