Yo, como Aura García Junco, un día de verano me di cuenta que había nacido para el amor. Iba en un camión urbano y de pronto me vi mirada a mirada con el sexo opuesto. Tendría unos 11 años y la niña en cuestión apenas un año menos. Era silenciosa casi introvertida. La vi decenas de veces pero nunca me atreví a hablarle.
Años después, sin que nunca haya obtenido mayor experiencia que la que ya narré, descubrí las mariposas en el estómago. Fue de improviso. La bella mujer la había comenzado a tratar en un día de campo. Luego, durante un viaje inolvidable, la vida cambió por completo. Tuve la certeza de que las mariposas pasan del estómago al torrente sanguíneo y de allí se desparraman por todo el cuerpo, pasando una y otra vez por el corazón provocando un vaivén de emociones, que lo mismo lo hacen a uno pasar por alto las horas y los minutos, convirtiendo el tiempo en un sustantivo sin sustancia.
Pero nunca podría saber la frontera exacta entre el querer, el enamoramiento y el auténtico amor. En mi propia experiencia no podría saber fijar dichas fronteras. De pronto algún día se levanta el susodicho con la certeza de que ya pasó de un lugar a otro, pero sin saber cuándo se dio el brinco. Simplemente se sabe que ya se subió de escalón. Sin más.
Algo así por el estilo comienza el libro de Aura García Junco El día que aprendí que no sé amar. Nomás que a la autora mexicana le pasa que una amiga le espeta que no sabe amar. De allí, Aura comienza una serie de ideas que circundan el amor… el flirteo, la monogamia, la no monogamia, el amor verdadero, la infidelidad, el amor romántico, las fantasías, historia e historias de amor y un largo etcétera.
El texto es un conjunto de ensayos alrededor de estos temas. No es novela. Es no ficción, aunque tiene varias materias tratadas y además subyace la propia experiencia de la autora que le da a la narración un toque intimista y que vuelve más fácil la lectura.
Aura es feminista y de allí parten sus ideas. De hecho este conjunto de ensayos trata de exponer la temática desde este punto de vista. Yo, que tengo mi visión no muy cercana a ella, coincido con algunas ideas expuestas en el libro, aunque he de decir que con otras estoy en desacuerdo. De eso se trata un ensayo.
Al comienzo de cada capítulo, Aura pone una frase de algún autor famoso que ayuda a introducir el tema. Sin embargo, en dicha frase, algunas palabras vienen tapadas, con lo que queda se forma una nueva frase que le da sentido a lo que Aura quiere decir en el capítulo.
En el texto abunda la historia. Aura vuelve constantemente a ella para darle fundamento al tema que trata. La redacción es impecable. No rehúye ningún tema. Incluso expone algunas ideas del cristianismo, aunque su propia experiencia hace ver que el tema religioso no es muy profundo en su tratamiento. Confunde doctrina con hechos a su alrededor, no alcanza a entender la auténtica posición de la Iglesia respecto al amor.
Entiendo que Aura da su posición al respecto, y que no es necesariamente la visión de la Iglesia lo que intenta desmenuzar. Empero al exponer algunos versículos bíblicos para potenciar su tema, creo que erra en la elección.
Por citar un simple ejemplo, la doctrina paulina sobre el amor y que la Iglesia la ha tomado como tal está contenida en la primera carta a los corintios. El amor es compasivo, el amor es servicial… Aura no la cita en ninguna parte de su libro.
En otros temas es más atinada, según mi humilde opinión. La infidelidad, por ejemplo. En otros, sale a relucir la visión extremista de su feminismo: el poliamor, relaciones homosexuales…
Me quedo con algunas frases con las que coincido. “Proyectemos un futuro en el que la idea de belleza deje de tener un rol tan central en nuestras vidas”. “Ser hermosa no es una obligación, tampoco debería considerarse una necesidad de subsistencia “.
Un último apunte. Aura usa constantemente el signo de la arroba para que en una palabra pueda significar tanto el masculino como el femenino. No estoy de acuerdo con tal uso. Lo tenía qué decir. Ni modo.
Los próximos días daré una pausa a mis actividades cotidianas. Un respiro que creo necesitar y que creo ustedes necesitan más que yo. Así, estaré ausente dos semanas. Estoy alistando mis libros que llevaré a la pausa. Ya habrá tiempo de contarles.
…
Antes de cerrar, me doy cuenta del fallecimiento de una extraordinaria ser humana y una buena amiga, que fue durante seis años una excelente jefa. Paty Ulate ha partido a la casa que Dios le ha preparado. Seguro que Paty goza de su presencia. Abrazo a Poncho, su esposo, ya sus hijos América, Alfonso y Mariana.
Nos leemos la próxima, aunque un poco más tarde. ¡Hay vida!

