“La confianza es la expectativa que surge, en una comunidad, de un comportamiento regular, honesto y cooperativo basado en normas compartidas.” Francis Fukuyama, en su libro Trust.
Fukuyama, investigador estadounidense y ensayista en temas sociopolíticos, hace un estudio interesante de diferencias entre países similares con diferentes grados de confianza entre los miembros de la Sociedad. Por ejemplo, hace una comparación entre el norte y el sur de Italia y la correlación con su éxito económico.
En esa y muchas otras comparaciones, hay una gran relación entre el nivel de confianza y la prosperidad. Él llega a la conclusión de que la confianza en la Sociedad es un indicador importante del éxito, del reparto de la riqueza y la preocupación por el bien común.
No solo se trata de confianza en el gobierno, sino también entre todos los miembros de la Sociedad. Cuando estamos en un ambiente de violencia, el gobierno eliminando los límites y contrapesos a sus acciones, hay motivos para la desconfianza.
Un caso. Tenemos escasa inversión privada. Se supone que crecimos el año pasado algo menos del 0.7 % del PIB. No es una tragedia, pero crecimos menos de lo que crece la población. Y eso va a significar menos dinero por individuo. Las promesas de inversión privada, que se hicieron públicamente, ¿se están cumpliendo? El nearshoring, una gran oportunidad, ¿está ocurriendo? Casi toda la inversión, es retención de utilidades. Menos mal.
Quiere decir que no está habiendo fuga de capitales. Pero no entra dinero fresco. Algo está impidiendo la inversión. ¿Será la falta de confianza? Creo que sí. Esta no se da por mandato, ni a través de la mercadotecnia política. La confianza se gana. Se construye con el cumplimiento de las promesas y con el reconocimiento de los errores.
El autor sostiene que una falla fundamental en el análisis sociopolítico actual es que el debilitamiento institucional es atribuido exclusivamente a errores del Estado, malas políticas públicas, liderazgos incompetentes, directrices legales deficientes. ¿Le recuerda algo a usted? Las instituciones no operan en el vacío, dice el autor. Su eficacia depende de la confianza existente en la sociedad.
Un pendiente en nuestra sociedad es reconstruir la paz. Pero, ¿realmente es posible construir la paz sin confianza? Generalmente, estamos buscando que alguien más provea la paz. Y no nos vemos como constructores de esa confianza.
La culpa de la falta de confianza casi siempre la achacamos a los demás. Pero deberíamos estar tratando de hacernos dignos de ella. Además de ayudar a otros para que la desarrollen a su alrededor. Se ha hablado mucho de un concepto valiosísimo, el de la amistad social. Algo fundamental, para que puedan funcionar con armonía las naciones y las organizaciones. Pero sin confianza es prácticamente imposible tenerla.
¿Qué podemos hacer en lo personal? ¿De qué manera podemos convertirnos en personas dignas de confianza? En los detalles pequeños como el cumplimiento de nuestras obligaciones, de nuestros compromisos, aunque sean cuestiones menores. Crear un ambiente en el cual lo extraño, lo raro, sea que se actúe de una manera que no sea digna de confianza.
Y ahí es donde tenemos una labor todos los ciudadanos sin partido. Si no podemos llegar a ser una sociedad donde seamos dignos de confianza, no podemos avanzar en lo demás.

