Abuja, Nigeria.- La Iglesia de Nigeria denunció el secuestro de más de 170 fieles en el norte del país. La Asociación Cristiana de Nigeria informó que el hecho ocurrió durante una ceremonia dominical en la localidad de Kurmin Wali, cerca de Kajuru, en el estado de Kaduna.
El sacerdote Joseph John Hayab, presidente de CAN en la región norte, ofreció precisiones sobre lo ocurrido: “No me gusta hablar de cifras, pero lo que sé de la zona es que se dice que 172 personas fueron secuestradas y nueve lograron escapar”, dijo Hayab al medio Daily Trust. Relató que los atacantes ingresaron a las iglesias Cherubim y Seraphim, encerraron a los congregantes y los obligaron a caminar hacia un monte cercano.
Las autoridades locales, sin embargo, desmintieron de manera categórica la denuncia y aseguraron que los cristianos no tienen credibilidad. El comisionado de Policía de Kaduna, Alhaji Muhamad Rabiu, calificó la información como “pura falsedad” [pues] “cualquiera que afirme que hubo secuestros debería dar nombres y detalles”, afirmó Rabiu.
El presidente del consejo local de Kajuru, Dauda Madaki, secundó la versión oficial. Madaki declaró que organizó un desplazamiento de fuerzas de seguridad al lugar informado tras escuchar los rumores: “Visitamos la iglesia donde supuestamente ocurrió el supuesto secuestro y no encontramos rastro alguno del incidente”, manifestó el funcionario.
El reporte, sin embargo, se produce en un contexto de ataques recurrentes contra comunidades cristianas en el norte y oeste de Nigeria. Medios locales recordaron un secuestro masivo reciente en la localidad de Papiri, donde 230 alumnos y profesores de una escuela católica fueron privados de la libertad.
Analistas señalan que la inseguridad en Nigeria registra una expansión hacia regiones del centro y oeste. Bandas armadas y organizaciones criminales emplean el secuestro como método de financiación. Grupos como Boko Haram y el Estado Islámico en África Occidental operan principalmente en el noreste, de mayoría musulmana.
La Asociación Cristiana de Nigeria reiteró su petición a las autoridades para incrementar los esfuerzos de protección a la población. La discrepancia entre los reportes religiosos y las declaraciones oficiales genera un clima de incertidumbre sobre la situación de seguridad en la región.

