Texas, Estados Unidos.- Ante una comunidad de mil 500 feligreses en la catedral de Corpus Christi, el obispo Mario Alberto Avilés asumió como undécimo pastor de la comunidad texana y expresó su voluntad de escuchar con los "oídos" de quien comprende las complejas situaciones que atraviesan los inmigrantes y las comunidades hispanas.
Alberto Avilés, nació en la Ciudad de México en 1969; en 1988 ingresó a la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri después de estudiar en la Universidad Panamericana y se mudó a Parr (Texas) allí fue ordenado sacerdote en 1998 por el entonces obispo coadjutor de San Cristóbal de las Casas, Raúl Vera López (hoy emérito de Saltillo). En 2012 fue elegido como Procurador General de la Confederación del Oratorio. En 2017, el papa Francisco lo designó como obispo auxiliar para Brownsville (Texas) y ahora el papa León XIV lo ha designado como obispo para Corpus Christi.
Avilés realizó los actos de profesión de fe, toma de cátedra e inicio de ministerio episcopal en Corpus Christi el 28 de enero y se trata del primer obispo de origen hispano en más de 25 años en esa jurisdicción.
La asunción del nuevo obispo, según reportan los diarios locales, "tiene especial significado si se toma en cuenta que Texas ha sido gobernado desde hace varios años por el republicano Greg Abbot, quien intensificó sus políticas de control migratorio siguiendo la postura de la presidencia de Donald J. Trump".
El pasado 1 de diciembre de 2025 se liberó la noticia del nombramiento de Mario Alberto Avilés obispo de Corpus Christi, pero la consagración, dicen los reportes noticiosos: "representan un día histórico y emotivo para numerosos feligreses, muchos de ellos de origen hispano".
“Como comunidad hispana, estamos contentos y felices de tenerlo aquí en nuestra área, y lo recibimos con los brazos abiertos,” señaló Dolores López, residente de Corpus Christi.
En su primer mensaje a su grey, el obispo Avilés afirmó que como hispano y mexicano puede “tener un oído que comprende la situación”.
Entre otras cosas, señaló que los jóvenes no son el futuro, sino el presente, y son clave para ayudar a la sociedad: “A los jóvenes, dense la oportunidad de conocer su fe, dense la oportunidad de conocer a Dios, dense la oportunidad de hacer la diferencia en el mundo,” añadió.

