Ciudad de México.- La Universidad Pontificia de México (UPM) inauguró el pasado 6 de octubre la XXVII edición de la Cátedra de Arte Sacro 'Florencia Infante de Garza' bajo el título Cristo, Príncipe de la Paz en el Arte Sacro. Cristo nuestra Paz en la Iconografía Cristiana.
La cátedra es un proyecto académico que ha influido en la cultura mexicana a lo largo de veinticinco años desde la ciudad de Monterrey, debido a la seriedad y vanguardia de sus proyectos. Desde hace un año, bajo la dirección del Centro de Estudios de Familia, Bioética y Sociedad (CEFABIOS), se ha trasladado a la casa universitaria del episcopado mexicano.
El tema de esta edición, dedicada a la iconografía cristiana, propone reflexionar sobre la presencia de Jesucristo como artífice de la paz entre las personas y entre las naciones. La evaluación estética de la misión quedó a cargo de la Dra. Bárbara Aniello, catedrática de Historia de Patrimonio Eclesiástico de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Su experiencia y prestigio, se indicó, aportarán una perspectiva que enriquecerá el estudio de la materia.
En el acto se agradeció de manera especial a la señora Florencia Infante de Garza, cuyo nombre lleva la cátedra, por ser mecenas y alentadora de estas iniciativas desde hace años. Asimismo, se dio la bienvenida a autoridades civiles, universitarias y eclesiásticas, artistas, investigadores, profesores y estudiantes; en la apertura se agradeció al sacerdote doctor Guillermo Gutiérrez por su dedicación para organizar el encuentro, así como a la Fundación Muro.
Necesidad de belleza, bondad y verdad
En el acto inagural, la señora Infante de la Garza expresó: "Para la Cátedra de Arte Sacro, después de 27 años, estar en la Pontificia es donde, sin duda alguna, dentro de la madurez y crecimiento que tiene esta proyección, debía aterrizar donde en este momento nos encontramos. Es un verdadero honor y, sin duda alguna, el crecimiento que tendrá la cátedra será de proyección itinerante para que tengamos diversos públicos en donde hagamos un proyecto de gran profundidad en el campo de la evangelización".
Tras un mensaje del rector dela UPM, Pedro Benítez, la presentación de la cátedra fue explicada por la misma Florencia Infante: "La cátedra de arte sacro significa indiscutiblemente uno de los llamados del espíritu más destacados. El hombre necesita de la belleza para no perder la esperanza. La belleza es sin duda alguna estar hablando de bondad, de verdad, de solidaridad, de estética, de cultura".
Además, destacó la pertinencia en el abordaje de la belleza en la era actual: "Estamos hablando de la paz. Necesitamos con urgencia hablar de la paz. Es un momento de un llamado crítico a nivel global en donde la palabra, la proyección, la vivencia y la convivencia de la paz tienen un significado fraterno en donde necesitamos, dentro de la evangelización, llamar al ser humano a que se solidarice, a que tenga realmente un espíritu de misericordia, en donde el llamado del sermón de la montaña sea una práctica constante del hombre de hoy".
Por ello, se afirmó que contemplar a Cristo como príncipe de la paz a través del arte sacro resulta particularmente oportuno ante las necesidades del tiempo actual.
Se aseveró que el artista pone un límite a la materia: toma unos sonidos y deja fuera otros para componer música, elige unos colores y los delimita para hacer una pintura, algo semejante a lo que hace el escultor con la piedra o el arquitecto con los espacios. La obra nace, dijo, de una elección, de una medida y de una forma.
Esa reflexión, se explicó, ayuda a comprender la vocación del arte sacro: el artista trabaja con materiales limitados, pero busca abrirnos a un misterio que lo supera. Se agregó que el artista divino trabajó con el material limitado de la humanidad y que, mediante un rostro, un gesto, una luz o un silencio, invita a contemplar aquello que las palabras no alcanzan a expresar.
En relación con el tema iconográfica, se mencionaron dos imágenes: la de Jesús Niño, que expresa la paz inerme, y la del Pantócratos de la Catedral de Monreale, en Sicilia, que expresa la paz inconmovible.
Se destacó también que el hombre necesita de la belleza para no perder la esperanza, y que la belleza remite a la bondad, la verdad, la solidaridad, la estética y la cultura. La cátedra, se dijo, busca una proyección itinerante para llegar a diversos públicos y desarrollar un proyecto de profundidad en el campo de la evangelización. En un contexto en el que se llamó a hablar con urgencia de la paz, el encuentro propuso adentrarse en Cristo como paz, amor, misericordia y fraternidad.
Al final del evento académico, las autoridades universitarias e invitados también participaron de la inauguración de una exposición de íconos cristianos y marianos en la Biblioteca de la Universidad Pontificia; íconos y cuadros tanto modernos como novohispanos que reflejan parte de la relación del artista con los misterios de la fe y la historia de la salvación.

