Ciudad de México.- En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, la Iglesia católica en México alzó la voz desde múltiples diócesis para denunciar la normalización de las desapariciones, acompañar a las familias buscadoras y proponer acciones concretas de apoyo. La jornada dejó ver un mapa nacional de solidaridad eclesiástica que va desde misas y oraciones hasta la instalación de buzones para recabar información de desaparecidos.
El 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, encontró a la Iglesia católica mexicana desplegada en un amplio operativo de acompañamiento. Las cifras oficiales, actualizadas al 27 de marzo de 2026, registran 132 mil 534 personas desaparecidas y no localizadas en el país. Detrás de cada número, insisten los obispos, hay una familia que espera.
Desaparecidos: herida que no cicatriza
La Arquidiócesis de México, a través de su órgano oficial, titulado Mientras ellas buscan, ¿dónde estamos nosotros?, calificó la situación como una "herida de México" y subrayó que la búsqueda de los desaparecidos "debe convertirse en una causa nacional". El texto insistió en que "las autoridades tienen la obligación de cumplir a través de instituciones que sean capaces de responder y una sociedad que escuche y no abandone".
En el mismo sentido, el arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, calificó la desaparición forzada como "uno de los delitos más lacerantes y más grave que afecta a toda una sociedad", y recordó que no se trata solo de estadísticas: "cada una de estas personas desaparecidas tienen una historia, una familia, un proyecto y sobre todo un pleno reclamo de justicia y de verdad".
Al mismo tiempo, colectivos de buscadoras, como las Rastreadoras de Ciudad Obregón informaron que el municipio cerró el año 2025 con un acumulado de 400 reportes de personas desaparecidas y en Cajeme los datos suben a más de 830 personas no localizadas; por ello, en la misa presidida por el obispo de la región, Felipe Pozos Lorenzini, se expresó: "El mundo es distinto desde que no está un ser querido y no podemos ser indiferentes... Los desaparecidos son una de las expresiones más dolorosas de la crisis de nuestra patria. De tras de cada número hay un nombre, detrás de cada nombre hay una historia y detrás de cada historia hay una familia que sufre", dijo el pastor.
En la Basílica Menor de La Villita de Pachuca, el arzobispo de Tulancingo, Óscar Domínguez, ofició una misa dedicada a las víctimas. Ante un altar flanqueado por un mural con fichas de búsqueda, el prelado llamó a no permitir que los casos se reduzcan a cifras.
"Cuando una persona desaparece, dejando simplemente que se convierta en un número de la estadística, la fe de una búsqueda, a pesar del dolor, se convierte en caridad y compromiso", afirmó.
Domínguez Couttolenc subrayó que la desaparición "no debe asumirse como algo normal" y transmitió un mensaje directo a las familias: "No están solos". Al abordar el llamado de Jesús a tomar la cruz, precisó: "No les estamos diciendo tengan paciencia y acepten su cruz; les estamos diciendo: Jesús nos llama a cargar juntos la cruz de ustedes".
Escuchar el grito creciente de las familias buscadoras
El obispo de Querétaro, Fidencio López Plaza, describió el reclamo de las familias buscadoras como un fenómeno en expansión. "En muchos lados es un grito que se está desbordando; es un grito creciente y en ocasiones amenazante", afirmó tras reunirse con integrantes del colectivo Desaparecidos Querétaro. Reconoció las limitaciones de la Iglesia para ejecutar acciones de investigación, pero ofreció el acompañamiento institucional: "la Iglesia tiene sus brazos abiertos para ustedes".
El cardenal de Guadalajara, José Francisco Robles Ortega, también se dirigió a las familias buscadoras durante la misa en la Catedral. Relató que cada domingo observa las fotografías de desaparecidos colocadas en las vallas de los alrededores y destacó el sacrificio de quienes renuncian a la comodidad para salir a buscar.
"Se niegan a estar durmiendo y comiendo tranquilos como si nada hubiera pasado. Se niegan movidos por el amor y renuncian a la comodidad, renuncian a la paz de estar en casa", expresó.
El obispo de Mazatlán, Mario Espinosa Contreras, llamó a no olvidar a quienes permanecen ausentes y reconoció la labor de los colectivos de búsqueda. "Hoy pedimos por ellos, pedimos por sus afligidos familiares, pedimos por los heroicos buscadores y buscadoras", expresó durante la celebración religiosa. El prelado pidió a las autoridades sumar esfuerzos para erradicar un fenómeno que calificó como "trágico y lacerante".
Durante su visita a Durango, el obispo español José Ignacio Munilla Aguirre participó en la misa dominical en la Catedral y respaldó el llamado a las autoridades para que asuman su responsabilidad.
"Un problema de las dimensiones que enfrenta México requiere una respuesta institucional seria", señaló. Munilla Aguirre afirmó que la situación resulta difícil de dimensionar desde España y advirtió que la sociedad no debe acostumbrarse a estas condiciones.
Buzones de Paz: una iniciativa concreta
Más allá de las palabras, algunas diócesis mexicanas como Tuxtla Gutiérrez, Acapulco, Veracruz, México, y Tabasco anunciaron el fortalecimiento de sus acciones concretas de apoyo como los "buzones de paz".
El obispo Gerardo de Jesús Rojas López informó que, en coordinación con el Colectivo de Madres Buscadoras, se instalarán "Buzones de Paz" en recintos religiosos durante septiembre, mes de la Biblia para la Iglesia católica. La propuesta busca habilitar espacios para que los ciudadanos puedan depositar fichas y datos relacionados con familiares desaparecidos, con el propósito de contribuir a la búsqueda y localización de personas.
MÁS: Diócesis instala más 'Buzones de Paz' para contribuir a esfuerzos de búsqueda de desaparecidos
El obispo explicó que los buzones serán colocados en una amplia red de templos católicos de la entidad, que contempla 125 parroquias y 2 mil 300 capillas.
Para definir los detalles de la estrategia, la Diócesis de Tabasco realizará una reunión de planeación con representantes de las distintas zonas eclesiásticas. "Tendremos reunión este próximo miércoles con decanos y entonces ahí nos pondremos de acuerdo para iniciar con esta tarea", explicó Rojas López.
El jueves 27 de agosto, el cardenal arzobispo de México, Carlos Aguiar Retes, decretó que las parroquias de la ciudad también extiendan su compromiso con los buzones de paz y publicó un manual de implementación.
DECRETO: 260827 - Arquidiócesis de México - En favor de las familias buscadoras
Una crisis que trasciende cifras
La dimensión de la tragedia no se comprende solo a través de los números. El Comité de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada decidió en abril llevar la situación de México a la Asamblea General de la ONU, al concluir que existen "indicios fundados de que se han perpetrado y se siguen perpetrando desapariciones forzadas en el contexto de varios ataques generalizados o sistemáticos llevados a cabo en México, es decir, como crimen de lesa humanidad".
Desde distintas regiones del país, la Iglesia ha respondido con un mensaje común: no acostumbrarse, no normalizar, no olvidar. Como lo expresó el arzobispo de Tulancingo durante la misa en Pachuca, la Eucaristía no debe entenderse como una ceremonia para olvidar el sufrimiento, sino como un momento que permita mirar la realidad con una perspectiva distinta y asumir el compromiso de transformarla.

