Epazoyucan, Hidalgo.- Una escultura histórica de Santa Rosa de Lima, robada en 2007, regresó a su sitio de origen en la capilla de Santa Mónica de Epazoyucan, el pasado 7 de agosto. A través de una ceremonia, la imagen del siglo XVII fue colocada en el retablo principal.
La efigie, datada entre 1680 y 1700, es una representación de la primera santa del continente americano. Nacida en Lima, capital del entonces Virreinato del Perú, fue bautizada como Isabel. Llamada Rosa por su madre, aceptó la confirmación de la fe y la imposición de su nuevo nombre Rosa de Santa María como terciaria dominica. Su biografía recoge un episodio sobrenatural en el que Rosa defiende a su ciudad y al Sagrario de los intentos de invasión de corsarios del mar. Allí comenzó su fama de santidad; por ello, tras su muerte a los 31 años, la Iglesia católica comenzó un proceso de investigación para la beatificación y canonización de la limeña, proceso que se consiguió en menos de un siglo.
La escultura robada fue recuperada en 2024. La pieza se entregó al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en marzo de 2025 para su restauración. Esta semana regresó a su hogar, la capilla de Santa Mónica en su comunidad, la cual se reunió para recibirla.
La entrega de la imagen religiosa fue encabezada por el secretario técnico del INAH, José Luis Perea González. El funcionario expresó durante la ceremonia: “Hoy celebramos un acto de justicia y reparación de la herencia cultural religiosa y de la memoria de esta población”.
Y añadió sobre el valor de la pieza: “El arte sacro no es una mercancía, sino que forma parte de la identidad e historia de los pueblos”.
El antropólogo resaltó que desde la implementación del programa federal Mi patrimonio no se vende las autoridades han repatriado más de 17 mil bienes culturales desde distintos países.
El problema del robo y tráfico de imágenes religiosas en el mercado negro es un flagelo permanente en varias regiones del país, especialmente entorno a templos y capillas en cuyo interior han sobrevivido durante siglos efigies e imágenes religiosas históricas.
Perea González enfatizó el impacto de estos delitos: “El robo del patrimonio debe preocuparnos a todos, puesto que es un fenómeno que vulnera no solo la pérdida material sino el valor histórico y el significado profundo que tiene para las y los habitantes de cada localidad”.
Luego de ser recuperada, la escultura de Santa Rosa de Lima se asignó a la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC). La intervención estuvo a cargo de especialistas del Laboratorio de Conservación de Escultura Policromada (LCEP).
Restauración de la escultura de Santa Rosa de Lima
La escultura de Santa Rosa de Lima mide 110 centímetros de alto por 42 de ancho y 33 de profundidad. Muestra una figura femenina completa sobre una base. La pieza porta un velo negro, una túnica blanca con diseños dorados, un manto negro y una corona de flores (los primeros son elementos simbólicos de la Orden dominicana y la corona como símbolo de pureza). En el brazo derecho sostiene un niño desnudo de 26 centímetros de alto por 21 de ancho y 17 de profundidad.
La restauración de la talla inició en marzo de 2026 y se extendió por 10 semanas. La escultura tenía dos grietas en el soporte y algunos desprendimientos de estratos preparatorios y decorativos. Aunado a ello, tanto la santa como el Niño Jesús que la acompaña habían perdido dos dedos cada uno. El brazo del infante también estaba desprendido, explicó la especialista en conservación Erika Romo.
Romo Hernández añadió sobre el trabajo técnico: “El mayor daño se encontraba en la capa pictórica, la cual presentaba escamas suponiendo la pérdida de la pintura original, por lo que se restituyeron faltantes de capa de preparación, dorado y policromía, para recuperar la continuidad en las formas y diseños de la decoración”.
Por su parte, el conservador Juan Ramírez Ponce agregó que otros deterioros correspondían a elementos repuestos en intervenciones anteriores, como resinas, clavos y piezas originales desprendidas. Por esa razón, los especialistas los sustituyeron por materiales acordes a los utilizados en la manufactura original.
“Con esta intervención se logró estabilizar por completo la escultura y devolverle una lectura visual fluida”.
Un proceso de repatriación que duró años
La escultura de Santa Rosa de Lima desapareció el 30 de diciembre de 2007 junto con otras cuatro esculturas del retablo principal. Las autoridades la localizaron en Estados Unidos y el proceso de repatriación ocurrió entre 2016 y 2017. Esta semana regresó a su comunidad luego de 19 años.
Como parte del cuidado del arte sacro y del patrimonio artístico de México, la restauradora Martha Isabel Tapia González consideró importante hacer un adecuado registro de los bienes muebles en un inventario que facilite su identificación. La especialista fue la encargada de realizar los peritajes para la repatriación de la pieza.
En la entrega de la escultura de Santa Rosa de Lima estuvieron presentes el vicario judicial de la Arquidiócesis de Tulancingo, Ubaldo Castaño Zapata; el sacerdote de la parroquia de San Andrés Apóstol, Francisco de Jesús Contreras Figueroa, y la restauradora Cristina Noguera Reyes. Las autoridades religiosas y especialistas invitaron al pueblo de Epazoyucan a sumar esfuerzos en favor de la protección de sus bienes culturales, considerados patrimonio vivo de la comunidad.

