Ciudad de México.- La Basílica de Santa María de Guadalupe, el santuario mariano más visitado del mundo con más de 20 millones de peregrinos anuales, se prepara para una nueva etapa en su estructura y conducción. El cardenal arzobispo de México, Carlos Aguiar Retes, custodio de la sagrada imagen, ha dado a conocer una serie de cambios administrativos y pastorales que "buscan fortalecer la misión evangelizadora del recinto y mejorar la atención a los millones de peregrinos que cada año acuden al Tepeyac".
El anuncio, contenido en un comunicado que será leído en todas las parroquias de la arquidiócesis el próximo domingo 19 de julio de 2026, llega en un momento clave: la Iglesia mexicana se aproxima a la conmemoración de los 500 años del acontecimiento guadalupano, una fecha que el propio arzobispo califica como "una llamada providencial para renovar nuestro compromiso pastoral".
El decreto fue compartido después de dos reuniones públicas del propio Aguiar Retes con el papa León XIV en enero y junio de este 2026, donde el propio pontífice tuvo conocimiento de la situación del santuario mexicano e instruyó acciones para su actualización.
Cambio en la rectoría
El primer cambio significativo es la aceptación de la renuncia del canónigo Efraín Hernández Díaz como rector de la Basílica y vicario episcopal de Guadalupe. El cardenal Aguiar Retes agradeció su servicio y anunció que le confiará nuevas tareas pastorales.
En su lugar, ha sido nombrado el canónigo Daniel Víctor Villalobos Ortiz, hasta ahora vicario episcopal del Clero. Villalobos Ortiz tendrá la encomienda de "conducir esta nueva etapa de renovación institucional y pastoral" con la colaboración de todos los que sirven en el santuario.

¿QUIÉN ES Daniel Villalobos Ortiz, nuevo rector de la Basílica de Guadalupe?
Seguir el modelo vaticano
La renovación de la Basílica de Guadalupe tomará como referencia las actualizaciones impulsadas por el papa Francisco en dos de las basílicas papales más importantes: Santa María la Mayor en Roma y San Pedro en el Vaticano.
El objetivo es claro: distinguir la misión pastoral de la operación administrativa. Esto permitirá, según el comunicado, "consolidar de acuerdo con las nuevas normas civiles y eclesiales una institución cada vez más eficiente y ordenada".
La medida busca también actualizar la corresponsabilidad entre las distintas áreas de servicio, brindar mayor claridad a los procesos institucionales y asegurar que la vida de la Basílica esté siempre al servicio de su razón de ser: anunciar a Jesucristo, promover el culto a la Virgen María y llevar a los peregrinos a una mayor comunión y participación en la vida de la Iglesia.
Un proceso largo
El anuncio no surge de la nada. El arzobispo informó que desde el año pasado dispuso la realización de diversas "revisiones de carácter administrativo y operativo en la Basílica". Estas "revisiones", que calificó como "habituales en la vida de cualquier institución", fueron informadas a la Conferencia del Episcopado Mexicano, a la Nunciatura Apostólica y a la Santa Sede.
Estos análisis permitieron "reconocer oportunidades para fortalecer la acción evangelizadora, las organizaciones internas y la atención que diariamente se brinda a millones de peregrinos".
El proceso, afirma el arzobispo incluyó un ejercicio de escucha activa. Durante meses, el cardenal Aguiar ha procurado atender a diversas personas que, desde distintos ámbitos de responsabilidad y servicio, compartieron experiencias, inquietudes y propuestas.
Uno de los anuncios más relevantes es la creación de una comisión arquidiocesana con un propósito específico: preparar de manera coordinada la conmemoración de los 500 años del acontecimiento guadalupano.
Esta nueva comisión estará integrada por representantes de la Vicaría del Clero, la Vicaría de la Iglesia en el Mundo, la Vicaría para la Vida Consagrada, la Vicaría de Pastoral y la Oficina de Comunicación de la Arquidiócesis de México.
El arzobispo se comprometió a que en los próximos días, se darán a conocer detalles sobre su integración y responsabilidades concretas. La comisión acompañará los trabajos de la novena intercontinental guadalupana y favorecerá las diversas iniciativas pastorales de la arquidiócesis.
Llamado a la unidad
El cardenal concluyó su mensaje con una invitación a vivir este momento "con espíritu de comunión y de unidad, evitando interpretaciones que puedan sembrar divisiones".
"La certeza guadalupana, afirmó, debe animar a caminar unidos con confianza y humildad hacia la celebración de los 500 años del acontecimiento guadalupano".
DEL ARCHIVO: Buena Esperanza | Basílica de Guadalupe, álgido escenario de transición y decisiones


