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'No podemos casarnos con un partido, un gobierno o una facción': obispo de Irapuato

Irapuato, Guanajuato.- El obispo de la Diócesis de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, reconoció que hablar públicamente sobre violencia, justicia o la actuación de las autoridades puede representar un riesgo de amenazas para sacerdotes y obispos. Sin embargo, sostuvo que esa posibilidad no debe llevar a la Iglesia a guardar silencio.

"El Evangelio no puede estar supeditado a miedos y a palabras de conveniencia, sino tenemos que ser fieles al Evangelio", afirmó Díaz Díaz.

El obispo fue cuestionado sobre las críticas y reacciones generadas por los recientes pronunciamientos de Juan Espinoza Jiménez, obispo de la Diócesis de Aguascalientes, quien cuestionó el actuar del gobierno federal al decir que  se "amenaza con la cárcel a quienes piensan diferente".

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El riesgo de pronunciarse

Díaz Díaz aclaró que personalmente no ha recibido amenazas abiertas, pero señaló que existe riesgo cuando representantes religiosos se pronuncian sobre inseguridad, violencia, justicia o decisiones de las autoridades y sus palabras generan desacuerdo entre distintos sectores: "Hay el riesgo siempre, hay el riesgo de cuando decimos las palabras, siempre tenemos el riesgo de que a una u otra persona no les guste lo que estamos diciendo", expresó.

El obispo de Irapuato sostuvo que la posibilidad de recibir críticas o amenazas no debe modificar el papel que, desde su perspectiva, corresponde a la Iglesia cuando se presentan situaciones que afectan a las comunidades.

Díaz Díaz señaló que los pronunciamientos de Espinoza Jiménez deben entenderse dentro de una preocupación por la violencia, la inseguridad y la forma en que las autoridades informan sobre distintos problemas públicos: "Es este ambiente de inseguridad, este ambiente de violencia, este ambiente donde se nos dicen medias verdades, donde no se nos manifiesta todas las verdades completas", expresó al explicar cómo interpreta la postura del obispo de Aguascalientes.

El obispo consideró que cuando se presentan solamente partes de una situación o se generan expectativas que posteriormente no coinciden con lo que percibe la población, puede crecer la inconformidad y la incertidumbre. En ese contexto, defendió que integrantes de la Iglesia puedan pronunciarse sobre asuntos relacionados con justicia, violencia, seguridad y búsqueda de la verdad.

 

La Iglesia no se casa con partidos ni gobiernos

Díaz Díaz rechazó que este tipo de posicionamientos implique necesariamente intervenir en la actividad partidista: "Simplemente es la realidad de lo que estamos diciendo", señaló. "No podemos nosotros casarnos con un partido, con un gobierno, con una facción. Siempre tendremos que defender lo que dice el Evangelio", afirmó.

El obispo señaló que, desde esa perspectiva, la Iglesia puede cuestionar situaciones relacionadas con justicia, violencia o actuación gubernamental sin que ello implique respaldar a un partido político. Relacionó esta postura con el mensaje del Evangelio y sostuvo que la labor de sacerdotes y obispos no debe limitarse únicamente a asuntos internos de las comunidades religiosas.

Añadió que los llamados al cambio también deben dirigirse a distintos sectores de la sociedad, entre ellos personas que cometen delitos, autoridades y ciudadanos. Para Díaz Díaz, la posición de la Iglesia debe mantenerse incluso cuando sus pronunciamientos generen desacuerdo.

 

Amenazas contra el clero en México

Sobre los riesgos que pueden enfrentar sacerdotes, religiosas y obispos por hablar de seguridad, justicia o asuntos públicos, Díaz Díaz señaló que él no ha recibido hasta ahora amenazas abiertas relacionadas con sus pronunciamientos. Sin embargo, recordó que en distintas regiones del país se han registrado asesinatos de sacerdotes y amenazas contra integrantes del clero.

El obispo de Irapuato consideró que el riesgo puede presentarse cuando la Iglesia realiza señalamientos sobre conductas criminales o sobre decisiones de las autoridades que generan desacuerdo. Planteó que esas reacciones podrían provenir tanto de grupos criminales inconformes con los pronunciamientos como de otros sectores que rechacen las observaciones hechas desde la Iglesia.

La posibilidad señalada por el obispo no implica que exista actualmente una amenaza concreta contra él o contra integrantes de la Diócesis de Irapuato. Además, sostuvo que los representantes religiosos deben asumir que hablar sobre problemas que afectan a las comunidades puede generar respuestas adversas, pero insistió en que esto no debe convertirse en un motivo para evitar pronunciarse.

El obispo señaló que la relación de sacerdotes y obispos con las comunidades les permite conocer situaciones relacionadas con violencia, inseguridad y búsqueda de justicia, por lo que consideró que esos temas forman parte de su labor pastoral. Díaz Díaz afirmó que los pronunciamientos deben mantenerse dentro de lo que marca el Evangelio y sin convertirse en respaldo a partidos, gobiernos o facciones, aun cuando las posiciones expresadas puedan generar críticas o inconformidad.

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