Zacatecas, Zacatecas.- Durante su homilía dominical, el obispo de la Diócesis de Zacatecas, Sigifredo Noriega Barceló, exhortó a hombres y mujeres a conducirse con bondad hacia los demás y evitar que el rencor se convierta en una actitud permanente que afecte la convivencia cotidiana.
Al desarrollar su reflexión, el obispo destacó que cada persona puede contribuir a mejorar las relaciones con quienes la rodean mediante un trato digno, incluso cuando existen diferencias, conflictos o dificultades.
La bondad: práctica constante
El obispo planteó que la bondad no debe aparecer esporádicamente, sino convertirse en una práctica constante que forme parte de la vida diaria. Por ello, invitó a los fieles a trasladar este principio a los distintos ámbitos en los que se desenvuelven.
"La bondad no debe aparecer únicamente como una respuesta ante determinadas circunstancias, sino convertirse en una práctica constante", señaló Noriega Barceló durante la celebración.
Como parte de su mensaje, Noriega vinculó la reflexión sobre el bien con el trabajo y el esfuerzo personal. Señaló que quienes trabajan y se esfuerzan pueden obtener mayores frutos, al tiempo que destacó la responsabilidad individual para contribuir al bienestar propio y de las personas que forman parte del entorno.
En ese sentido, llamó a mantener una actitud responsable frente a las actividades cotidianas y a reconocer que el esfuerzo personal también puede generar beneficios para la familia y la comunidad.
Evitar que los resentimientos se acumulen
El obispo insistió en la necesidad de evitar que los resentimientos se acumulen y condicionen la manera en que las personas se relacionan. Explicó que alimentar el rencor puede convertirse en un obstáculo para establecer relaciones sustentadas en el respeto, la fraternidad y la disposición para convivir con quienes piensan o actúan de manera diferente.
La exhortación dominical no se limitó al ámbito religioso. Por el contrario, el mensaje invitó a los fieles a convertir la bondad en acciones concretas dentro de la familia, el trabajo y la comunidad. De esta manera, la reflexión planteó que las enseñanzas compartidas durante la celebración deben trascender el espacio del templo y reflejarse en la conducta diaria.
El llamado también puso énfasis en la importancia de combinar el esfuerzo personal con una actitud de respeto hacia los demás. Así, trabajar, cumplir con las responsabilidades y actuar con bondad pueden formar parte de una misma conducta orientada a mejorar la convivencia.
Finalmente, el mensaje del obispo colocó en el centro una idea sencilla: dejar de alimentar el rencor y elegir el bien puede contribuir a construir relaciones más respetuosas y solidarias. La invitación quedó dirigida a cada persona para llevar estos principios a sus actividades cotidianas y convertirlos en acciones que favorezcan la convivencia dentro de la sociedad.
220111-Sigifredo Noriega Barceló, obispo de Zacatecas-La paz es tarea de todos

