Ciudad de México.- La Arquidiócesis de México, a través del editorial de su semanario Desde la fe, se pronunció sobre el anuncio del Gobierno Federal de regular la difusión informativa en medios de radio y televisión. La Iglesia reconoció la preocupación de expertos y medios por posibles mecanismos de censura, y recordó que la libertad de expresión es un derecho fundamental que no puede estar sujeto a restricciones previas.
El editorial critica la iniciativa porque busca establecer criterios relacionados con la veracidad de los contenidos, el derecho de réplica y la diferenciación entre opiniones y hechos en los medios de comunicación.
De acuerdo con las autoridades, el propósito de los nuevos lineamientos será "garantizar los derechos de las audiencias", y para ello se abrió un proceso de consulta pública para estudiar un mecanismo formal que favorezca a los ciudadanos. El mecanismo consistiría en que, después de ser emitido algún contenido falso o descontextualizado, los ciudadanos podrían quejarse ante los dueños de las concesiones de radiodifusión para que explicaran su decisión editorial; si el medio decidiera no responder a la solicitud ciudadana, las instancias federales de radiodifusión tendrían capacidad de sancionar al concesionario incluso con multas. Para el editorial de la Iglesia católica, esta medida suscita "la preocupación de diversos expertos y medios de comunicación, quienes advierten el riesgo de que estas medidas puedan derivar en mecanismos de censura".
Aunque ni el mecanismo previsto ni la consulta pública abordan el tema de "censura previa", el órgano oficial informativo de la Iglesia capitaneada por el cardenal arzobispo Carlos Aguiar Retes reclama que "ninguna autoridad puede impedir anticipadamente que una persona exprese sus ideas o difunda información, pues resulta incompatible con la libertad que corresponde a toda persona, pero también lo es cualquier forma de comunicación que manipule, degrade o instrumentalice al ser humano".
La Iglesia apela al "marco jurídico [mexicano, que] reconoce la libertad de expresión como un derecho fundamental que no puede estar sujeto a censura previa, al tiempo que recuerda que su ejercicio implica responsabilidades y mecanismos de protección para los derechos de las personas, como el derecho de réplica".
El texto también pone una alarma sobre la "la amenaza que existe de condicionar la conciencia mediante la manipulación de la información, la reducción de la persona a un simple perfil de consumo, la captura de nuestra atención mediante algoritmos que favorecen la polarización y las nuevas formas de dependencia propias del entorno digital".
La libertad de expresión como búsqueda de la verdad
El editorial sostiene que "la libertad de expresión no sólo exige impedir la censura; exige también proteger la capacidad de cada persona para buscar la verdad y formar un juicio libre, sin convertirse en objeto de manipulación o de intereses económicos, ideológicos o tecnológicos".
"El debate no consiste únicamente en definir hasta dónde puede llegar la regulación del Estado, sino en asumir la responsabilidad ética que acompaña toda tarea de comunicar", añade el texto.
Y propone diez criterios fundamentales para orientar el debate y fortalecer una comunicación verdaderamente humana:
- "No puede existir censura previa al ejercicio de la libertad de expresión."
- "Ninguna autoridad administrativa puede determinar la veracidad, legitimidad o aceptabilidad de las opiniones."
- "La diversidad de opiniones sobre un mismo hecho, siempre dentro del respeto a la verdad y los derechos humanos, enriquece la vida democrática y exige de cada ciudadano la responsabilidad de informarse, discernir y formar un juicio propio."
- "La libertad de expresión implica responsabilidades cuando la comunicación causa daños a la dignidad o a los derechos de otras personas."
- "El derecho de réplica constituye una garantía indispensable para la búsqueda de la verdad."
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"La dignidad humana debe ser el fundamento y el criterio permanente de toda comunicación."
- "Los medios de comunicación deben contar con códigos de ética sólidos que fortalezcan su autorregulación y su compromiso con el bien común."
- "El desarrollo tecnológico, las plataformas digitales y los algoritmos deben ser regulados para que estén siempre al servicio de la persona humana, y nunca de la manipulación de las conciencias ni de la polarización social."
- "La comunicación debe contribuir a formar ciudadanos libres, capaces de discernir la verdad y de dialogar con respeto, incluso en medio de las diferencias."
- "Sólo una comunicación fundada en la verdad puede fortalecer la libertad y construir una sociedad auténticamente democrática."
El editorial concluye que "es importante establecer un compromiso ético compartido por autoridades, medios de comunicación, plataformas digitales y ciudadanos".
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