Saltillo, Coahuila.- El obispo de Saltillo, Hilario González García, advirtió que el grupo que se reúne en un inmueble ubicado sobre la calle Bravo, en el centro de la ciudad, no forma parte de la Iglesia Católica. El prelado exhortó a quienes asisten a sus actividades a definir la fe que desean profesar y señaló que mantenerse en esa agrupación implica consecuencias canónicas, incluida la excomunión.
Se trata de los llamados lefebvristas, seguidores del arzobispo Marcel Lefebvre, integrados principalmente en la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), una organización que rechaza las reformas impulsadas por el Concilio Vaticano II; y cuyos miembros fueron urgidos por el papa León XIV para evitar ordenaciones episcopales ilícitas.
Ordenaciones sin autorización papal
De acuerdo con la Santa Sede, el grupo incurrió nuevamente en un cisma tras realizar ordenaciones episcopales sin autorización del Papa, lo que derivó en la aplicación de la pena de excomunión prevista por el derecho canónico.
El 1 de julio de 2026, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X consagró a cuatro nuevos obispos en Écône, Suiza, sin el mandato pontificio. El Vaticano confirmó la excomunión de seis obispos de la FSSPX el 29 de junio de 2026. La excomunión afecta en principio a los obispos consagrantes y consagrados; pero separa a los sacerdotes y fieles pertenecientes a la Fraternidad.
"A esas ordenaciones 'les cae el canon', se dice, o sea, son destinatarios de la excomunión, y vienen las consecuencias luego organizativas", expresó el prelado.
Antecedentes del conflicto
El arzobispo Marcel Lefebvre fue excomulgado en 1988 por el papa Juan Pablo II tras consagrar a cuatro obispos sin permiso. En enero de 2009, el papa Benedicto XVI levantó la excomunión de esos cuatro obispos y les exigió "los pasos necesarios" para alcanzar la plena unidad con la Iglesia, reconociendo el Concilio Vaticano II.
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Sin embargo, la FSSPX mantuvo su oposición a las reformas conciliares. Entre las reformas que rechazan están la celebración de la misa en lenguas vernáculas, la apertura al diálogo ecuménico y la mayor participación de los fieles.
Consecuencias canónicas para los fieles
González García explicó que las ordenaciones del 1 de julio activaron la sanción canónica para los sacerdotes involucrados y para quienes decidan adherirse a ese movimiento.
"Hay que definirse; con ese tiempo que se levantó la excomunión y que hubo diálogos, había esta ambigüedad y esta facilidad de participar en unos y otros. Ahora, con esta desobediencia explícita, vuelven otra vez a la situación anterior", señaló.
El obispo añadió que las personas que anteriormente alternaban entre las celebraciones de la Iglesia Católica y las organizadas por este grupo ahora deberán tomar una decisión definitiva sobre la comunidad religiosa a la que pertenecerán.
"Si se mantienen en comunión con la Iglesia Católica o ya se vuelven parte de esta secta, ya es latae sententiae, es decir, se da por hecho", concluyó.
El obispo indicó que desconoce cuántos sacerdotes de Saltillo o de Coahuila participan con esa organización, ya que, dijo, "vienen de otra parte".
Reiteró que el inmueble donde se congregan se localiza sobre la calle Bravo, en el Centro Histórico de Saltillo, e insistió en que los asistentes deberán definir si permanecen en comunión con la Iglesia Católica o se integran a ese movimiento.
La Diócesis de Saltillo ha informado que la Fraternidad San Pío X nunca ha sido parte de la Diócesis de Saltillo.
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