Ciudad de México.- Los obispos católicos de México se reunirán en asamblea plenaria la semana del 9 al 13 de noviembre próximos para, además de atender algunos asuntos internos propios del episcopado, analizar el proceso de Iniciación a la Vida Cristiana (IVC) como un camino de "renovación pastoral" en el compromiso de comprender los desafíos y las oportunidades actuales para que niños, jovenes y parejas no sólo acudan de manera extraordinaria a la Iglesia para los momentos celebrativos sacramentales culturalmente tradicionales (Bautismo, Confirmación, Primera Comunión y Matrimonio) sino para incorporarse plenamente en el compromiso cristiano con su comunidad y la fe.
Según el informe La misión de la Iglesia en los países de América Latina del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) realizado entre 2022 y 2024 y actualizado con datos del último lustro; hay un fenómeno creciente entre la población latinoamericana que posterga o evita el Bautismo para sus hijos en los primeros años de su vida. Además, entre aquellas familias que aún envían a los niños a la catequesis para la preparación hacia la Primera Comunión y la Confirmación, es altamente probable que, tras el 'evento litúrgico central' los menores no continúen con una práctica regular y comprometida con la fe, ni tampoco sus padres.
Por ello, en la próxima 121° Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) los pastores católicos analizarán la Iniciación a la Vida Cristiana (IVC) como camino de renovación pastoral, con enfoque sinodal, vocacional y misionero, iluminados por el Acontecimiento Guadalupano. El objetivo central será conocer, profundizar y asumir dicho proceso de la IVC "para responder al llamado de la Iglesia a la conversión sinodal, la cultura vocacional y el compromiso misionero, bajo la inspiración del Acontecimiento Guadalupano".
La asamblea de este segundo semestre del 2026 se inscribe en el objetivo general del trienio 2024-2027 que propuso caminar como “Iglesia profética y sinodal... para seguir evangelizando y construir una cultura de paz mediante el diálogo fraterno, la justicia y la reconciliación, en esperanza hacia los jubileos 2031-2033".
Cuatro ejes transversales
El documento orientador para la Asamblea plantea cuatro ejes que atravesarán la reflexión de los obispos:
- La sinodalidad al servicio de la evangelización, que enfatiza la escucha de Dios y de los hermanos, la conversión personal, comunitaria y pastoral, el discernimiento y la corresponsabilidad;
- La vocación, formación y misión de todos los bautizados, que incluye a ministros ordenados, vida consagrada y laicos, y fortalece la cultura vocacional, la formación integral y la identidad y misión de cada estado de vida;
- Iluminar con el Evangelio el cambio de época, atendiendo las transformaciones culturales y sociales, las implicaciones antropológicas actuales y el cuidado de la casa común y la ecología;
- Y la construcción del Reino en la justicia y la paz, con acompañamiento a los más pobres y vulnerables, atención a las víctimas de la violencia y trabajo por la reconciliación y la paz desde la verdad.
'Venite ad Me' y el PGP en el corazón de los compromisos
Según la convocatoria, la asamblea buscará que el camino de la Iniciación de la Vida Cristiana sea asumido con criterios y líneas de acción de todos los obispos para que permitan fortalecerla en las Iglesias particulares de México. El horizonte de trabajo y compromisos serán los que también iluminaron al Proyecto Global de Pastoral 2031+2033; es decir la preparación hacia los 500 Años del Acontecimiento Guadalupano y los dos milenios de la Redención.
El PGP, aprobado por los obispos mexicanos en 2015, ya invitaba a responder a los desafíos del tiempo desde el acontecimiento redentor de Jesucristo y el acontecimiento guadalupano: "impulsando una conversión personal y pastoral para ser una Iglesia en comunión, misionera y sinodal". En ese horizonte, el modelo de la Iniciación de la Vida Cristiana se integra como “un camino privilegiado para renovar nuestros procesos evangelizadores y acompañar la formación de auténticos discípulos misioneros”.
Los obispos también tendrán como marco de referencia el reciente texto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe 'Venite ad Me' que exhorta a considerar la transmisión de la fe como un verdadero desafío en el cambio de época.
Según esa referencia, la fe no se transmite como un conjunto de contenidos doctrinales, sino como una forma de vida eclesial en la que el creyente se introduce progresivamente. Por ello, el anuncio central de Jesucristo muerto y resucitado (llamado kerigma en el ámbito eclesiástico) es un compromiso urgente para la comunidad católica.
El reto, plantea el documento, es triple: sostener el “fuego del Espíritu” que hace creer en Jesucristo y comunica la misericordia infinita del Padre, que la Palabra del Evangelio sea “criterio vivo” para orientar elecciones concretas, inspirar caminos de conversión personal y comunitaria; y que se promuevan reformas de estructuras que auxilien a las nuevas formas de testimonio evangélico en la vida pública.
Diagnóstico y propuesta
La realidad pastoral, señala el documento orientador, invita a superar una comprensión de la catequesis centrada principalmente en la preparación para los sacramentos, y avanzar hacia procesos integrales y permanentes de iniciación en la fe. Esto implica favorecer itinerarios que propicien el encuentro con Jesucristo y el anuncio del kerigma; acompañen procesos de conversión y maduración de la fe; integren Palabra, celebración y misión; fortalezcan la pertenencia a la comunidad cristiana; y permitan descubrir y vivir la propia vocación bautismal desde cada vocación específica. El texto recuerda que el papa Francisco propuso una catequesis kerigmática y mistagógica, progresiva y acompañada por toda la comunidad.
La propuesta del episcopado busca orientar a “comunidades que inician y acompañan en la fe”. Por ello, plantea recobrar el catecumenado como "paradigma de la iniciación cristiana" y la catequesis como parte de un proceso más amplio de evangelización. Así, la IVC en México no se limitaría a transmitir contenidos, sino que buscará acompañar a la persona para que la fe comprometa toda su vida y la conduzca a ser discípulo evangelizador.
El documento destaca el papel y servicio que ha realizado la Dimensión Episcopal para la Nueva Evangelización y Catequesis desde años atrás para que se ponga en práctica este novedoso itinerario de la Iniciación a la Vida Cristiana: con catequesis de inspiración catecumenal, kerigmática y mistagógica, con formación de catequistas y agentes de pastoral; y con modelos para adultos y participación transversal de la comunidad.
"No estamos partiendo de cero", recuerda la Secretaría General del Episcopado y hace preces por que la Asamblea de obispos tenga "la oportunidad de conocer y valorar ese camino, profundizar en sus fundamentos y discernir criterios comunes para su implementación" en las diócesis y provincias eclesiásticas, respetando la diversidad de sus propias realidades pastorales.

