Ciudad de México.- El obispo de la diócesis de Huejutla, José Hiraís Acosta Beltrán, concedió una entrevista al sacerdote y director del Centro Católico Multimedial (CCM), Omar Sotelo Aguilar, para abordar el asesinato del párroco Román de la Cruz Hernández, ocurrido el 15 de septiembre en los límites de Lolotla y Tlanchinol, Hidalgo. El prelado expresó su dolor por el crimen y pidió a las autoridades esclarecer los hechos.
"Es mucho dolor, una pena grande para su servidor, para el presbiterio, para la diócesis de Huejutla y para la Iglesia en México", declaró el obispo durante la conversación telefónica.
Acosta Beltrán señaló que Román de la Cruz se desempeñaba como párroco de Santa Cruz, Huejutla, desde hacía dos años, y coordinaba la Comisión Diocesana de Pastoral Profética.
El contexto de violencia contra la Iglesia en México
El caso del crimen contra el sacerdote Román de la Cruz forma parte de un patrón documentado por el Centro Católico Multimedial. Según el Informe Anual 2025 del CCM, presentado el 27 de enero de 2026, en los últimos siete años han sido asesinados 13 sacerdotes católicos en México: 10 durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y tres en lo que va de la administración de Claudia Sheinbaum.
El informe también registra 23 asesinatos de laicos vinculados a actividades pastorales y señala que el 80 por ciento de los homicidios de clérigos permanecen en la impunidad.
Omar Sotelo Aguilar, director del CCM, advirtió durante la presentación del reporte que "la violencia no ha cesado; se ha transformado" y que los laicos con liderazgo comunitario se han convertido en víctimas directas del crimen organizado.
El CCM contabiliza además mil 300 lugares de culto que han sufrido algún delito en los últimos años. Del total, el 84 por ciento corresponde a robos comunes o de arte sacro, el 10 por ciento a acciones violentas de alto impacto atribuidas al crimen organizado, y el 6 por ciento a agresiones y actos de sacrilegio directo.
La respuesta de la diócesis de Huejutla ante el crimen
El obispo Acosta Beltrán informó que al momento del asesinato, el presbiterio de Huejutla se encontraba reunido en una semana de estudio. La diócesis emitió un comunicado en el que confirmó el deceso y pidió evitar juicios anticipados: "Hay que esperar que las autoridades de investigación den los resultados", afirmó el prelado.
El obispo también recomendó a los sacerdotes de su diócesis extremar precauciones en sus desplazamientos. "La prudencia en lo que hacemos, en nuestros viajes a las comunidades", indicó.
La zona de Huejutla se encuentra marcada por enfrentamientos entre grupos criminales por el control del tráfico ilegal de combustible, según documentó la Agencia Fides.
Acosta Beltrán reveló que hace cinco años un templo de la diócesis sufrió el robo de una corona de una imagen de la Virgen, aunque no reportó incidentes recientes de este tipo.
El llamado a la justicia y la paz
El obispo de Huejutla dirigió un mensaje a los fieles de su diócesis y de México: "Mucha oración por este acontecimiento, que se esclarezca el eterno descanso del padre Román y también pedir por su familia", expresó. Asimismo, convocó a "seguir orando por la paz en México" y a involucrarse en "la construcción de paz que ya se ha venido trabajando mucho en el episcopado y en la Iglesia en México".
Acosta solicitó a las autoridades continuar con la investigación "en este caso y en muchos otros que no queden impunes". La Conferencia del Episcopado Mexicano también emitió un comunicado en el que hizo "un llamamiento para que las autoridades correspondientes realicen una investigación exhaustiva que permita esclarecer estos hechos y se haga justicia de manera expedita".
El informe del CCM advierte que la violencia contra la Iglesia no constituye persecución religiosa oficial: "No existen restricciones a la libertad religiosa ni de culto, ni odio a la fe", señala el documento. Sin embargo, las organizaciones criminales perciben a las iglesias como "blancos fáciles, desprotegidas por un Estado laico con el mandato de garantizar la libertad religiosa".
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En 2025, Omar Sotelo Aguilar declaró a los medios vaticanos que la violencia contra sacerdotes y agentes pastorales "se ha convertido en un acto constante de acoso, proveniente tanto de grupos criminales como de organismos políticos a nivel municipal, estatal e incluso federal". Los motivos, aunque multifactoriales, buscan "mantener a la Iglesia y la acción social de los sacerdotes en silencio y con miedo".
El CCM documenta desde 1990 un total de 62 sacerdotes, un cardenal, un diácono, cuatro religiosos y 23 laicos asesinados en México. En la perspectiva histórica más amplia, la organización contabiliza 626 ministros de culto asesinados en el mundo entre 2000 y 2025, de los cuales 84 corresponden a México.

