Argel, Argelia.- El papa León XIV llegó a Argelia en la mañana del 13 de abril y se convirtió en el primer pontífice en realizar un viaje apostólico a este país del norte de África; un sitio emblemático para el también primer Papa proveniente de la Orden de San Agustín, cuyo padre espiritual (San Agustín de Hipona) fue obispo en la región que hoy lleva el nombre de Annaba. La visita marca el inicio de una gira de 11 días que lo llevará también a Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.
El avión papal aterrizó en el Aeropuerto Houari Boumédiene de Argel poco antes de las 10 de la mañana, tras un vuelo de dos horas desde Roma. Debido a la lluvia intensa pronosticada, la ceremonia de bienvenida se trasladó al interior del recinto aeroportuario. El pontífice fue recibido por el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, mientras una niña le entregó un ramo de flores.
Hablando con los periodistas a bordo del vuelo hacia Argel, el Papa reveló que su viaje a África estaba destinado a ser "el primer viaje del pontificado". "Ya el año pasado, en mayo, dije: 'En mi primer viaje me gustaría viajar a África'", declaró. "Estoy muy feliz de visitar de nuevo la tierra de San Agustín", añadió, señalando que el obispo de Hipona "ofrece un puente muy importante en el diálogo interreligioso" y es "muy querido en su tierra natal".
El pontífice de 70 años calificó el viaje como "muy especial por varias razones" y dijo que es "una bendición para mí personalmente", con la esperanza de que la visita sea también una bendición "para la Iglesia y para el mundo".
Respuesta a críticas de Trump
Durante el vuelo, el Papa también respondió a un ataque personal del presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, en redes sociales la noche anterior: "No tengo miedo de la administración Trump ni de proclamar en voz alta el mensaje del Evangelio, que es lo que creo que estoy aquí para hacer, lo que la Iglesia está aquí para hacer", declaró a los periodistas.
Argelia es un país de mayoría musulmana con una pequeña comunidad católica; y por ello el pontífice elogió el testimonio de los mártires argelinos y llamó a construir puentes de diálogo con el islam.
El país cuenta con un 99% de población musulmán sunita y viven menos de 9 mil católicos entre una población de más de 45 millones de personas. Los obispos argelinos afirmaron que el Papa llega "como un apóstol de la paz" para fortalecer una Iglesia cuya misión es la de una "presencia fraterna" en una sociedad predominantemente musulmana.
Argelia, el país más grande de África, está dominado por el vasto desierto del Sahara. Sin embargo, el itinerario del pontífice se centra en la costa mediterránea del país, con escalas en Argel y Annaba.
Encuentro con católicos argelinos
En su primer día en Argel, el Papa honró la memoria de los mártires cristianos de Argelia, primero en la visita al monumento de Maqam Hechahid y después durante un encuentro con la reducida comunidad católica del país en la Basílica de Nuestra Señora de África, una iglesia del siglo XIX ubicada en un promontorio con vista al mar Mediterráneo.
"Es precisamente el amor por sus hermanos y hermanas lo que inspiró el testimonio de los mártires que hemos conmemorado", dijo el Papa dentro de la basílica. "Ante el odio y la violencia, permanecieron fieles a la caridad hasta el punto de sacrificarse junto a muchos otros hombres y mujeres, cristianos y musulmanes".
El pontífice elogió a los 19 religiosos y religiosas beatificados en 2018 que fueron asesinados durante la guerra civil argelina de la década de 1990. "La sangre de quienes murieron por su fe es una semilla viva que no cesa de dar fruto", afirmó.
El Papa describió el papel de la Iglesia en Argelia como una "presencia discreta y preciosa". Dentro de la basílica, se sentó bajo el mosaico del ábside que tiene una inscripción en francés: "Nuestra Señora de África, ruega por nosotros y por los musulmanes".
El cardenal Jean-Paul Vesco, arzobispo de Argel, dijo al Papa que la gran mayoría de las personas que cruzan el umbral de la basílica son musulmanas. "Madame l'Afrique, como se la llama a menudo aquí, está inscrita en el patrimonio de Argelia y en el corazón de los argelinos", expresó el cardenal en francés.
En su discurso dentro de la basílica, el papa León XIV, hablando también en francés, dijo: "Esta misma basílica es un signo de nuestro deseo de paz y unidad. Simboliza una Iglesia de piedras vivas, donde la comunión entre cristianos y musulmanes toma forma bajo el manto de Nuestra Señora de África".
Visita a la Mezquita Grande de Argel
Antes de su llegada a la basílica, el Papa visitó la Mezquita Grande de Argel, uno de los lugares de culto islámicos más grandes del mundo.
"A través de este lugar de oración, a través de la búsqueda de la verdad, incluso a través del estudio y a través de la capacidad de reconocer la dignidad de todo ser humano, sabemos —y la reunión de hoy es prueba de ello— que podemos aprender a respetarnos unos a otros, vivir en armonía y construir un mundo de paz", declaró espontáneamente en italiano.

Homenaje al martirio y a la santidad
Durante el día, el Papa realizó una visita privada a las Hermanas Misioneras Agustinas de Bab El Oued para honrar la memoria de dos de sus miembros, la hermana Esther Paniagua Alonso y la hermana Caridad Álvarez Martín, asesinadas en 1994 cuando se dirigían a Misa. Ambas religiosas se encontraban entre los 19 mártires beatificados en 2018. Hoy, las hermanas agustinas continúan sirviendo a la población local a través de programas educativos y de extensión para niños, jóvenes y mujeres.
Otra figura católica querida vinculada a Argelia es san Carlos de Foucauld, el ermitaño y misionero francés que vivió entre el pueblo tuareg en el Sahara y fue canonizado por el Papa Francisco en 2022.
Una vez en los actos litúrgicos en la basílica argelina, el sacerdote Jean Fernandes Costa, rector de la Catedral del Sagrado Corazón de Argel, describió a la Iglesia católica local como muy pequeña y "altamente diversa en términos de nacionalidades y culturas". Dijo que la comunidad sirve "como un signo de la universalidad de la Iglesia en una sociedad no cristiana".
El religioso, miembro brasileño de la Comunidad Católica Shalom, ha estado en Argelia durante siete años. "Es una situación muy única, ya que estamos inmersos en una sociedad predominantemente musulmana y debemos adaptarnos constantemente a esta realidad", explicó.
Fernandes dijo que para los católicos locales, el viaje papal a Argelia es "un gran regalo de Dios para esta pequeña Iglesia, que nunca imaginó una visita papal tan temprano en su pontificado y al inicio de su viaje apostólico a África. Es también un signo de esperanza para el futuro de esta pequeña comunidad".
También se encontraba entre los asistentes Rakel Anzere, de 26 años, una cristiana pentecostal de Kenia que estudia en Argelia. Compartió con el Papa su experiencia participando en oraciones ecuménicas de Taizé con otros estudiantes. "Es realmente un honor poder conocer al Papa en persona y también hablar en nombre de... cómo ha sido nuestra experiencia aquí en Argelia como cristianos", dijo Anzere. Añadió que le parece claro que el papa León XIV "tiene al pueblo de África en su corazón".
El desierto como metáfora espiritual
En su mensaje a la comunidad católica local, el Papa reflexionó sobre la geografía de Argelia como una metáfora espiritual, señalando el vasto desierto del Sahara que domina gran parte del territorio del país.
"En el desierto, nadie puede sobrevivir solo", dijo. "El entorno hostil disipa cualquier presunción de autosuficiencia, recordándonos que nos necesitamos unos a otros y que necesitamos a Dios".
El encuentro en la basílica incluyó la participación de himnos en diferentes lenguas y múltiples testimonios, incluyendo palabras de un misionero y un musulmán.
La gira africana del pontífice
Al finalizar el día, el Papa regresó a la nunciatura apostólica, donde se reunió en privado con los obispos de Argelia. El 14 de abril fue prevista una vistia a Annaba y a las ruinas de la antigua ciudad romana de Hipona, donde celebró misa en la Basílica de San Agustín.
LEÓN XIV EN ÁFRICA: [link]
La etapa argelina es la primera parada de un ambicioso viaje papal de 18 vuelos y 17 mil kilómetros a través de cuatro naciones africanas: Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial, que se extenderá hasta el 23 de abril.
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