Celaya, Guanajuato.- A pesar de que los datos duros confirman la reducción de homicidios dolosos en Celaya, esta realidad no ha logrado traducirse en una sensación de paz y confianza entre los habitantes. Así lo manifestó el obispo local, Víctor Alejandro Aguilar Ledesma, quien advirtió que las cifras oficiales y la percepción ciudadana son dos realidades que aún no coinciden en el municipio.
“No se ha llegado a vivir una paz, la tranquilidad, serenidad y sobre todo la percepción que la gente sienta segura; las cifras y la percepción son dos cosas distintas”, afirmó el líder religioso.
A un año y medio de la administración del presidente municipal Juan Miguel Ramírez Sánchez, el obispo señaló que el primer ejercicio de evaluación debe surgir desde el propio Ayuntamiento: “Yo no estaría en condiciones de hacer una evaluación primero de toda su gestión de este año y medio, son simplemente apreciaciones. Creo que quienes pueden hacer la primera evaluación es el equipo, el cabildo y él”, indicó.
Aguilar Ledesma apuntó que un segundo nivel de análisis corresponde tanto a las autoridades como a la ciudadanía al comparar los compromisos asumidos durante la campaña con las acciones concretadas hasta ahora: “Prometió esto y lo otro, es ver si eso ya se hizo, está en proceso o no se va a hacer”, comentó.
Delitos patrimoniales afectan la vida diaria
Mientras los datos confirman disminución en delitos de alto impacto, el obispo reconoció que persisten problemáticas que mantienen a la población en alerta. Robos en carreteras, asaltos a transportistas, extorsiones y delitos patrimoniales continúan afectando la vida cotidiana de los celayenses.
En particular, mencionó la preocupación por robos a cuentahabientes tras salir de instituciones bancarias, incidentes en espacios comerciales y el incremento del robo a casa habitación y a transeúntes: “Aunque ‘sean pequeños’, le impactan a la economía, la seguridad, las familias”, puntualizó.
El obispo explicó que estos delitos, aunque a veces catalogados como de “menor impacto”, generan un efecto acumulativo que daña directamente la economía familiar y erosiona la percepción de seguridad.
Llamado a la colaboración y al trabajo conjunto
Aguilar Ledesma consideró que la administración municipal aún tiene margen de acción, al restarle un año y medio de gestión. En este periodo, llamó a “enderecer la brújula”, fortalecer las áreas prioritarias y abrir espacios de colaboración con la sociedad civil.
“No puede gobernar solo, se gobierna con toda la sociedad”, indicó.
El líder religioso pidió que el gobierno municipal no actúe de manera aislada, sino en coordinación con distintos sectores sociales. También ofreció un mensaje de apoyo institucional y espiritual para que la administración cuente con sabiduría, prudencia y salud en el servicio a la comunidad.
“Que le conceda el Señor a nuestro presidente sabiduría, le conceda también prudencia y salud para seguir sirviendo a la comunidad, porque es un servicio”, concluyó.
Celaya ha sido uno de los municipios más golpeados por la violencia en Guanajuato. En 2024, la ciudad registró una tasa de homicidios de 96 por cada 100 mil habitantes, una de las más altas del país. Sin embargo, datos preliminares de 2025 y 2026 muestran una tendencia a la baja en este delito, atribuida por autoridades a operativos conjuntos entre fuerzas federales y estatales.
No obstante, encuestas de percepción ciudadana realizadas por organismos como el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública reflejan que más del 70% de la población de Celaya se siente insegura. Los robos con violencia, las extorsiones telefónicas y los asaltos en transporte público son las principales quejas recurrentes.
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