Ciudad de México.- La Arquidiócesis de México decretó el inicio de un proceso para que en las parroquias de la ciudad se logre la instalación de Buzones de Paz con el objetivo de recibir de forma anónima información que pueda contribuir a la localización de personas desaparecidas.
La disposición fue anunciada mediante un comunicado del cardenal arzobispo Carlos Aguiar Retes en el marco del encuentro mensual de autoridades diocesanas con madres buscadoras y frente a la conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, que se celebra cada 30 de agosto.
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El encuentro con madres buscadoras, realizado por la Vicaría de Laicos en el Mundo, fue acompañado por el obispo auxiliar Francisco Javier Acero, y se enfocó en escuchar los testimonios de las víctimas así como en recoger sus pareceres sobre las expectativas que las familias esperan de la Iglesia católica, de sus pastores, de la sociedad en general y de las autoriades civiles.
Las principales demandas expresadas por las madres de los desaparecidos fueron: la petición de acompañamiento y de escucha, de desestigmatización de su búsqueda y solidaridad social; así como la instalación de buzones de paz para que, de manera anónima, algunas personas puedan ayudar con información sensible para dar con el paradero de sus seres queridos.
COMUNICADO ÍNTEGRO 260827 - Arquidiócesis de México - En favor de las familias buscadoras
Características y funcionamiento de los buzones
La Arquidiócesis ya ha desarrollado un instructivo para la instalación y funcionamiento de los Buzones de Paz, el cual establece que cada parroquia dispondrá de una caja de material resistente —preferentemente madera o plástico— no transparente, con una ranura para introducir sobres cerrados y con posibilidad de cierre mediante llave o candado.
El buzón debe identificarse claramente con la leyenda "Buzón de Paz". Su ubicación dentro del templo debe ser visible y de fácil acceso, y se recomienda fijarlo a un muro o superficie firme para prevenir su retiro o manipulación.
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Junto al buzón se colocará un cartel informativo proporcionado por la Arquidiócesis, que explica su finalidad y el procedimiento de uso. El obispo Javier Acero explicó que el buzón debe ser una experiencia viva de la comunidad con los colectivos de búsqueda.
Información sensible, útil y compasiva
En principio, cualquier persona puede depositar en el buzón, dentro de un sobre cerrado, información que pudiera contribuir a localizar a una persona desaparecida o conocer su situación. La entrega es anónima: no se requiere escribir nombre, teléfono, dirección ni ningún otro dato que identifique al informante. También se pueden depositar cartas, oraciones o mensajes de apoyo para las familias buscadoras.
La Iglesia debe mantener un protocolo de resguardo y recolección, para proteger la confidencialidad de la información. Debe permanecer cerrado con llave o candado en todo momento; y serán los decanos decanos parroquiales quienes designen a una persona responsable para la apertura de los buzones y la recolección periódica del contenido en las parroquias de su jurisdicción; pero se exhorta a que la información sólo sea transmitida a los colectivos de búsqueda a través de la centralización de la misma en la oficina de Justicia y Paz de la Arquidiócesis.
El instructivo recomendado por la Iglesia capitalina sugiere que únicamente esa persona designada estará autorizada para abrir los buzones y retirar los sobres; que los párrocos, vicarios, trabajadores, voluntarios u otras personas de la comunidad parroquial no abrirán el buzón ni retirarán o consultarán su contenido; que sólo la persona responsable recogerá y resguardará la información manteniendo su confidencialidad e integridad; y que ninguna persona fotografiará, copiará, conservará o difundirá la información recibida.
Canalizar la información a los colectivos
Una vez instalado el buzón, la parroquia debe notificarlo a la Arquidiócesis mediante el correo electrónico
La persona responsable de cada Decanato hará llegar periódicamente a la Comisión de Justicia y Paz el contenido recopilado. La información que pudiera contribuir a la búsqueda será revisada y canalizada por las vías establecidas.
"Ni las parroquias ni la persona responsable del Decanato realizarán investigaciones por cuenta propia, verificarán la información recibida ni se pondrán en contacto con las personas mencionadas en ella", exige el manual.
Orar y colaborar con las familias de las víctimas de desaparición
En su comunicado, Aguiar Retes señaló que en México miles de familias viven el dolor de no saber dónde se encuentra uno o varios de sus seres queridos. Madres, padres, hijos y hermanos han emprendido búsquedas que en muchos casos se prolongan durante años.
El arzobispo insistió en que los católicos están llamados a hacerse prójimos, acompañar a quien sufre y colaborar, desde sus posibilidades, para que encuentre consuelo y esperanza.
La iniciativa de los Buzones de Paz retoma experiencias previas implementadas en algunas parroquias de la ciudad y en otras diócesis del México, que han permitido obtener información que difícilmente habría llegado por otros medios.
Por ello, se solicitó a todas las comunidades parroquiales de la Arquidiócesis dos acciones concretas:
Unirse en oración por las personas desaparecidas y sus familias. Para ello, pidió a los sacerdotes que en las celebraciones de la Santa Misa del domingo 30 de agosto incluyan en la Oración Universal una petición por los hermanos desaparecidos, sus familias y particularmente por las madres y familiares que no han dejado de buscarlos.
E instalar en todas las parroquias un Buzón de Paz.
Acero Pérez, en diálogo con madres buscadoras, expuso que estos buzones permitirán recibir palabras de aliento y datos confidenciales sobre la ubicación de personas, sin que haya consecuencias legales para quienes aporten información.
La propuesta de los Buzones de Paz surgió en junio de 2024. El proyecto se enmarca en un contexto en el que, según datos de la Secretaría de Gobernación, se reportaban en aquel entonces 115 mil 299 personas desaparecidas y no localizadas. Los buzones de paz reciben este nombre porque no emplean violencia para obtener información relacionada con hechos delictivos. La medida busca garantizar que las parroquias funcionen como espacios de recepción y resguardo, sin realizar investigaciones por cuenta propia ni verificar los datos recibidos.
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